miércoles, 12 de noviembre de 2014

"Se dijo: ¡Entra en el Jardín! Dijo: ¡Pobre de mi gente! Si supieran (26) que mi Señor me ha perdonado y me ha puesto entre los que Él ha honrado. (27)" (Sura 36)"



"Y desde el extremo de la ciudad vino un hombre corriendo que dijo: ¡Gente mía! ¡Seguid a los enviados! (20) ¡Seguid a quienes no os piden nada a cambio y están guiados! (21) ¿Cómo podría no adorar a Quien me creó y a Quien habéis de volver? (22) ¿Vais a tomar, aparte de Él, dioses, cuya intercesión no me valdría de nada si el Misericordioso quisiera causarme algún daño y que tampoco podrían salvarme? (23) Si lo hiciera, estaría claramente extraviado. (24) Yo creo realmente en vuestro Señor, escuchadme pues. (25) Se dijo: ¡Entra en el Jardín! Dijo: ¡Pobre de mi gente! Si supieran (26) que mi Señor me ha perdonado y me ha puesto entre los que Él ha honrado. (27)" (Sura 36)

En estos versículos de la sura Ya-Sin, Dios nos transmite una serie de lecciones y de valores que cada hombre en este mundo debe seguir. El hombre del que hablan estos versículos es un hombre altruista que se interesa por su pueblo y por su patria. Es un modelo del hombre reformista que procura el bien y no de quien vive solo para sí mismo "yo y después el diluvio". Es un hombre cuyo objetivo en la vida es: "No hay más que un solo Dios" siguiendo así el ejemplo de los profetas y los mensajeros de Dios que proclamaban la adoración a un solo Dios sin asociar nada con Él.


Veamos las lecciones que entrañan estos versículos:

1-  Apresurarse hacia el bien: "Y desde el extremo de la ciudad vino un hombre corriendo que dijo: ¡Gente mía! ¡Seguid a los enviados!". Cuando este hombre oyó hablar de la incredulidad de su pueblo al rechazar seguir a los enviados, él no quedó indiferente ante tal situación, de tal modo que corrió rápido hacia la ciudad para aconsejarles. De tal actitud, `podemos deducir que este hombre es el mejor ejemplo  del  creyente activo, del creyente que no vive en su torre de marfil sin interesarse de lo que ocurre en su entorno.
2-  Tener una personalidad independiente: a pesar de la incredulidad de su pueblo, este hombre no ha seguido sino la verdad  "Yo creo realmente en vuestro Señor, escuchadme pues" y no se ha dejado llevar por lo que cree la multitud como suele ocurrir con muchas personas que no pueden resistir a que la sociedad les margine por lo que piensan aunque tengan la razón. Es el ejemplo del creyente fuerte ante la verdad y que no teme sino a Allah. El verdadero creyente no tiene que ser como dice el refrán: "¿A dónde va Vicente? ¡A dónde va la gente!".

3-    Desea el bien para los demás: como leemos en los versículos, Allah le ha otorgado el paraíso a este hombre como recompensa por su actitud y su postura fuerte y positiva. Pero, ¿cuál era su actitud hacia su pueblo después de haber logrado el paraíso? ¿se hizo indiferente? ¿se puso a burlarse de ellos? No, nada de eso. Lo primero en el que pensó era su pueblo, y deseó que su pueblo supiera que Allah le había honrado en el paraíso para que procurara seguir a los mensajeros y lograr el mismo que él había logrado. "Se dijo: ¡Entra en el Jardín! Dijo: ¡Pobre de mi gente! Si supieran (26) que mi Señor me ha perdonado y me ha puesto entre los que Él ha honrado. (27)".

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