miércoles, 12 de noviembre de 2014

"Se dijo: ¡Entra en el Jardín! Dijo: ¡Pobre de mi gente! Si supieran (26) que mi Señor me ha perdonado y me ha puesto entre los que Él ha honrado. (27)" (Sura 36)"



"Y desde el extremo de la ciudad vino un hombre corriendo que dijo: ¡Gente mía! ¡Seguid a los enviados! (20) ¡Seguid a quienes no os piden nada a cambio y están guiados! (21) ¿Cómo podría no adorar a Quien me creó y a Quien habéis de volver? (22) ¿Vais a tomar, aparte de Él, dioses, cuya intercesión no me valdría de nada si el Misericordioso quisiera causarme algún daño y que tampoco podrían salvarme? (23) Si lo hiciera, estaría claramente extraviado. (24) Yo creo realmente en vuestro Señor, escuchadme pues. (25) Se dijo: ¡Entra en el Jardín! Dijo: ¡Pobre de mi gente! Si supieran (26) que mi Señor me ha perdonado y me ha puesto entre los que Él ha honrado. (27)" (Sura 36)

En estos versículos de la sura Ya-Sin, Dios nos transmite una serie de lecciones y de valores que cada hombre en este mundo debe seguir. El hombre del que hablan estos versículos es un hombre altruista que se interesa por su pueblo y por su patria. Es un modelo del hombre reformista que procura el bien y no de quien vive solo para sí mismo "yo y después el diluvio". Es un hombre cuyo objetivo en la vida es: "No hay más que un solo Dios" siguiendo así el ejemplo de los profetas y los mensajeros de Dios que proclamaban la adoración a un solo Dios sin asociar nada con Él.


Veamos las lecciones que entrañan estos versículos:

1-  Apresurarse hacia el bien: "Y desde el extremo de la ciudad vino un hombre corriendo que dijo: ¡Gente mía! ¡Seguid a los enviados!". Cuando este hombre oyó hablar de la incredulidad de su pueblo al rechazar seguir a los enviados, él no quedó indiferente ante tal situación, de tal modo que corrió rápido hacia la ciudad para aconsejarles. De tal actitud, `podemos deducir que este hombre es el mejor ejemplo  del  creyente activo, del creyente que no vive en su torre de marfil sin interesarse de lo que ocurre en su entorno.
2-  Tener una personalidad independiente: a pesar de la incredulidad de su pueblo, este hombre no ha seguido sino la verdad  "Yo creo realmente en vuestro Señor, escuchadme pues" y no se ha dejado llevar por lo que cree la multitud como suele ocurrir con muchas personas que no pueden resistir a que la sociedad les margine por lo que piensan aunque tengan la razón. Es el ejemplo del creyente fuerte ante la verdad y que no teme sino a Allah. El verdadero creyente no tiene que ser como dice el refrán: "¿A dónde va Vicente? ¡A dónde va la gente!".

3-    Desea el bien para los demás: como leemos en los versículos, Allah le ha otorgado el paraíso a este hombre como recompensa por su actitud y su postura fuerte y positiva. Pero, ¿cuál era su actitud hacia su pueblo después de haber logrado el paraíso? ¿se hizo indiferente? ¿se puso a burlarse de ellos? No, nada de eso. Lo primero en el que pensó era su pueblo, y deseó que su pueblo supiera que Allah le había honrado en el paraíso para que procurara seguir a los mensajeros y lograr el mismo que él había logrado. "Se dijo: ¡Entra en el Jardín! Dijo: ¡Pobre de mi gente! Si supieran (26) que mi Señor me ha perdonado y me ha puesto entre los que Él ha honrado. (27)".

lunes, 3 de noviembre de 2014

Las características de nuestro patrimonio islámico

            
Yusuf Al-Qaradawi

                  El patrimonio del que hablamos no es él de una nación primitiva o de un grupo imaginario, y no es un patrimonio cerrado ni fanático sino que es un patrimonio de un mensaje eterno, de una gran civilización y de una nación extensa y global que ha podido compaginar entre la ciencia y la fe y que ha ligado la tierra con el cielo. Es un patrimonio cuyas características no son ignoradas por ningún estudioso crítico justo, sea musulmán o no.


1-      El humanitarismo:
            A pesar de ser escrito en árabe y partiendo de conceptos islámicos, es un patrimonio humanitario cuyo objetivo es liberar al hombre y conseguir su dignidad reivindicando sus derechos, así como le exige cumplir con sus deberes, garantizando su libertad civil y protegiendo su libertad religiosa: "No hay coacción en la religión" (Sura 2: 256) bajo el lema de: "Es cierto que hemos honrado a los hijos de Adam". (Sura 17: 70)


2-      La ética:
            Es un patrimonio que cree en los valores en todos los ámbitos: religioso, artístico, científico, literario, arqueológico, etc. Y no cree en la separación de la ética de la ciencia, ni de la política, ni del arte, ni de la economía y ni siquiera de la guerra. Es un patrimonio cuyo objetivo es: cumplir con las buenas moralidades.    


3-      La complementación:
            Es que abarca las leyes de la revelación divina y el rendimiento del cerebro humano, y en su abrigo se juntan la ciencia y la fe, se aglutina la vida con la religión, se liga la legislación con la sensatez y no se separa el corazón del pensamiento, ni el alma de la materia, ni la religión del estado, ni la literatura de la ciencia y ni lo lógico de lo religioso.


4-      El equilibrio:
            Es un patrimonio medio de una nación media que no va de un lado contra otro. No es un patrimonio de los idealistas contra los realistas, ni de los realistas contra los idealistas. Y no es solo de los ascetas ni de los materialistas. Es un patrimonio de equilibrio entre el idealismo y el realismo, entre la espiritualidad y el materialismo y entre el individuo y la sociedad. Es un patrimonio que representa el islam medio en sus bases y en sus pilares.


5-       La diversidad:
            Es un patrimonio espiritual y mundanal, legislativo y místico, científico y literario, filosófico y práctico, artístico y arqueológico en el cual encontramos: El Fiqh ( que es, en sentido jurídico, la disciplina de jurisprudencia islámica que estudia la Sharia) de Eshafii, las narraciones de El-Bujári, Las explicación del Corán de Etabari, la lógica de El-Ash´ari, el diccionario de Al-Jalil, la sintaxis de Sibuyé, la literatura de Al-Jahiz, la poesía de Al-Mutannabi, la filosofía de Averroes, el misticismo de Al-Ghazali, la medicina de Avicena, la física de Alhacén, las composiciones de Al-Mausili, el análisis de Ibn Jaldún, etc.

6-      La tolerancia:
            A pesar de ser un patrimonio islámico, producto de la mente islámica por razones islámicas y sobre una tierra islámica, abarca a todas las religiones y cree en todos los libros sagrados revelados por Dios. Así como admite que la diversidad entre la gente es inevitable según la voluntad de Dios que va a juzgarles el día del juicio en lo que discrepaba. Y no se debe negar el hecho de que otros no musulmanes, que fueron albergados por las tierras y la civilización del Islam, contribuyeron también en la formación de nuestro patrimonio.

7-      La flexibilidad:

            Aunque tiene bases religiosas y raíces éticas, puede adaptarse con el desarrollo y sus riquezas ya que su fertilidad interior le permite ser apto para crecer y para autorenovarse compaginando entre el aferramiento en las bases y en los objetivos (que son invariables) y entre la flexibilidad en las ramas y en los medios.       

martes, 28 de octubre de 2014

¿Es la religión "el opio de los pueblos"?

Esa declaración marxista con respecto a la religión es inválida y nula por dos razones:

La primera: la verdadera religión no adormece al pueblo y no le hace resignarse ante la reivindicación de sus derechos en la vida ahogándose en esperar el deleite en la otra. La verdadera religión no reconoce la injusticia y no acepta la corrupción y la desviación. Y si eso conviene con algunas religiones pues no es de ninguna manera el caso del Islam.

En realidad, el islam es una gran revolución humana. Es una revolución para liberar al hombre, todo hombre, de la esclavitud y de la sumisión. Es una revolución del intelecto,  de la consciencia y del pensamiento y es una revolución en el mundo real y en la práctica.

El lema de dicha revolución es frase siguiente: No hay más que un solo Dios. Pues todo lo que alega o intenta ser un Dios será falso y es efímero. Y todos aquellos que alegaron ser dioses junto a Dios o sin Él deben eliminarse y desaparecer para siempre de la escena de la vida.

Toda la humanidad es igual y no deben esclavizar unos a otros o apoderarse unos de otros. Y si alguien se comporta injustamente contra otro pues todos debemos impedirle y guiarle sino todos seremos cómplices y mereceremos el justo castigo de Dios.

Como dice el Noble Corán: "Y no os inclinéis del lado de los que son injustos pues en ese caso el Fuego os alcanzaría y no tendríais fuera de Allah a quien os protegiera ni seríais auxiliados después". (11: 113)  y dice también: " Y guardaos de una prueba que no sólo afligirá a los que de vosotros sean injustos. Y sabed que Allah es Fuerte en el castigo". (8: 25)

Y el mensajero de Dios, que la paz y los rezos de Dios sean con él, dijo: "Si la gente ve un acto reprobable  y no procura impedirlo, el castigo de Dios estará a punto de caerse sobre ellos".  (Narrado por Abu Dawúd y Tirmidi). Y dijo también: "Y quien vea un acto reprobable debe cambiarlo con sus manos, si no puede que lo haga con su boca y, sino, con su corazón. Y ese último es el grado mínimo de la fe". (Narrado por Muslim y otros)

Y el cambio con el corazón, que es el grado mínimo de la fe, no es nada negativo o insignificante sino que es la brasa de la rabia y del descontento hacia la corrupción y lo reprobable que reluce y se enciende hasta que encuentre el momento oportuno para el cambio ya con la lengua o con la mano. Así se puede alejarse de los injustos y de los corruptos y boicotearles sin comer, beber, o sentarse con ellos ni acompañarles.

El mensajero de Dios (qué la paz y los rezos de Allah sean con él) considera la resistencia contra la injusticia y la corrupción interiores en el mismo grado con la lucha contra una invasión exterior, y los dos se consideran Yihad en el camino de Dios. Cuando fue preguntado: "¿Cuál Yihad es el mejor?". –Contestó: "Decir la palabra de la verdad ante un gobernador tirano". (Narrado por Nissa-i). Y eso sin duda alguna es el mejor Yihad.

El islam ordena lucha contra la injusticia hasta la muerte, y quien muera por tal causa se considera como un mártir, más bien en la vanguardia de los mártires más nobles junto a Hamza Ibn  Abdelmutaleb quien es el mejor de todos los mártires como lo había dicho el mensajero de Dios: "El mejor de los mártires es Hamza y un hombre que se rebela contra un gobernador tirano aconsejándole y advirtiéndole y le mata". (Narrado por el Hakim y Eddiae de la parte de Yábir). 

El islam educa al musulmán para tener dignidad y nobleza que son entre las características de la fe y de su impacto: "Dicen: Si regresamos a Medina, los más poderosos expulsarán a los más débiles. De Allah es el poder y de Su mensajero y de los creyentes, pero los hipócritas no saben". (63: 8), más bien de las características de la humanidad "Es cierto que hemos honrado a los hijos de Adam. Los llevamos por la tierra y por el mar, les damos cosas buenas como provisión y les hemos favorecido con gran preferencia por encima de muchas de las criaturas". (17: 70)

Por eso el islam renuncia su responsabilidad ante quien admite para sí mismo la humillación y el desprecio y que se pongan las cadenas en su cuello y en sus pies sin resistencia ninguna y sin realizar ningún esfuerzo para liberarse de ello aún emigrando en la vasta tierra de Dios. El Corán dice: "A los que se lleven los ángeles habiendo sido injustos consigo mismos les dirán: ¿En qué se os fue la vida? Responderán: Estábamos oprimidos en la tierra. Les dirán: ¿Acaso no era la tierra de Allah lo suficientemente extensa como para emigrar? Esos tendrán por morada Yahannam. ¡Qué mal fin! " (4: 97) Así como el mensajero de Dios rechaza por completo esconderse detrás del destino ante las circunstancias de la vida y lo considera como una especie de pereza que es reprochable en la religión de Dios. Y cuando el mensajero de Dios juzgó entre dos hombres y él que perdió el juicio dijo: "¡Allah es suficiente para mi, qué excelente Guardián!" por lo que el mensajero de Dios le contestó: "Dios reprocha por la resignación, pero tú tienes  que currar, y si algo está fuera de tus capacidades pues dilo en aquel entonces." (Narrado por Abi Dawúd)

Por eso encontramos entre los mandamiento del profeta: "El creyente fuerte es mejor y es más querido ante Allah que el creyente débil… prosigue lo beneficioso para ti y pídele ayuda a Dios y no te resignes". (Narrado por Muslim)

Y entre las súplicas que había enseñado a sus compañeros para decir en los tiempos de la debilidad: "¡Dios mío! Me refugio en Ti de la angustia y de la tristeza. Me refugio en Ti de la resignación y de la pereza. Me refugio en Ti de la cobardía y de la avaricia y me refugio en Ti de la carga de la deuda y de la injusticia de los hombres". (Narrado por Abi Daúd)

Algo similar encontramos en otra súplica: "¡Oh Dios nuestro! A Ti pedimos la ayuda y la guía. Te pedimos perdón y a Ti nos arrepentimos. En Ti creemos y en Ti confiamos. Te alabamos por todo el bien, Te agradecemos y no negamos Tus gracias. Derrocamos y dejamos a quien abuse de Tus límites".

Fíjese en esta expresión: "Derrocamos y dejamos a quien abuse de Tus límites", aquí vemos cómo el islam exhorta derrocar y luchar contra él que es injusto y tirano sea cual sea su rango entre la gente.

¿Se puede decir de una religión así, que ordena sublevarse contra la injusticia, la impotencia, la debilidad y la esclavitud y que exhorta luchar por la justicia, la verdad y la libertad, el "opio de los pueblos" que los adormece y les hace desear únicamente el deleite en el paraíso para no sublevarse en contra de las injusticias que ocurren en la vida mundanal?

A lo mejor Marx tenía su excusa cuando dijo lo que dijo porque no conocía el islam y no sabía su postura con respecto a la injusticia y a la corrupción a sabiendas que el método científico le exigía no caer en la generalización hasta que tenga un conocimiento general y un estudio exhaustivo de todas las religiones, o por lo menos de las más grandes, y de su impacto en los pueblos a lo largo de la historia, y si no podía, pues debía haber juzgado solo a la religión que él conocía bien y no a otras.

viernes, 24 de octubre de 2014

Los secretos del Corán: "La mujer de Faraón cuando dijo: ¡Señor mío! Haz para mí junto a Ti una casa en el Jardín"

"Y Allah les pone un ejemplo a los creyentes: La mujer de Faraón cuando dijo: ¡Señor mío! Haz para mí junto a Ti una casa en el Jardín, y sálvame de Faraón y de sus actos; y sálvame de la gente injusta." (Sura 66: 11)

 Cada uno que lee este versículo de manera superficial y simple dirá que se trata simplemente de una súplica de la mujer de Faraon que pidió a Dios que le construyera una casa junto a Él en el paraíso, y esa petición es la de casi todos los creyentes. Pero este versículo entraña una serie de lecciones y de secretos que intentaremos revelar  aquí:

1-      La mujer como un ejemplo a seguir para los creyentes: El islam nunca ha estado en contra de la mujer ni ha despreciado su rol en la vida. Es todo lo contrario, la mujer es un componente básico de cada sociedad, es quien educa a las futuras generaciones y quien apoya constantemente al hombre. Y despreciarla, es como despreciar a la mitad de la sociedad, y una sociedad fuerte y sólida no puede avanzar  si no se da a cada individuo los derechos y el valor que merece. Por eso el Corán ha elegido la Mujer de Faraón como ejemplo a todos los creyentes para hacernos entender que se puede aprender también de la mujer, de sus principios, de su sabiduría y de sus posturas sólidas aún en los momentos más difíciles.

2-      A la hora de pedirle a Dios que le hiciera una casa en el Jardín, la Mujer de Faraón dio a entender que lo que buscaba principalmente era estar junto a Dios. Por eso dijo: "Haz para mí junto a Ti una casa", y no dijo: "Haz para mí una casa junto a Ti". Fíjese bien que ella pidió estar junto a Dios antes de la casa en el Jardín. Otra cosa más de suma importancia: La Mujer de Faraón no pidió un palacio en el paraíso sino una casa a pesar de que pasó toda su vida en los palacios de Faraón quien dijo a su pueblo: "  Y llamó Faraón a su gente, dijo: ¡Gente mía! ¿Acaso no me pertenece la soberanía de Egipto y estos ríos que corren a mis pies? ¿Es que no lo veis?" (Sura 43: 51). De allí deducimos que la Mujer de Faraón merece de verdad ser un muy buen ejemplo a seguir para todos, es que a pesar de vivir una vida lujosa en los palacios de Faraón sin que le faltara nada, lo que le importaba verdaderamente era estar únicamente junto a Dios en una casa en el Jardín y no en un palacio. Era consciente de la verdad de la vida mundanal a la que Dios la describe: " Sabed que la vida del mundo es en realidad juego y distracción, así como apariencia, jactancia entre vosotros y rivalidad en riqueza e hijos. Es como una lluvia que admira a los sembradores por las plantas que genera, pero que después se secan y las ves amarillentas hasta convertirse en deshecho. En la Última Vida habrá un duro castigo, y también perdón de Allah y beneplácito. La vida del mundo no es más que el disfrute del engaño." (Sura 57: 20)

3-      Nunca se debe generalizar: Fíjese bien que a pesar de ser la mujer de uno de los incrédulos más famosos en la historia de la humanidad, la Mujer de Faraón tenía una personalidad fuerte y única, nunca estuvo de acuerdo con lo que hacía su esposo y ni siquiera se sometió a su voluntad y a su orgullo cosa que muchos hombres creyentes de hoy en día no podrán hacer. Uno tiene que tener principios propios y una personalidad fuerte a la hora de defender la verdad sin temerle a nadie excepto a Dios.        

sábado, 28 de junio de 2014

Las características de la vida espiritual en el Islam: El equilibrio y la moderación. - La diversidad.

-     El equilibrio y la moderación:

La vida espiritual en el Islam es una vida moderada, equilibrada y harmónica con los aspectos de la vida material. No se acepta en ella el extremismo con que el musulmán acaba consigo mismo y con los derechos de los demás.

Este elemento completa el elemento de la facilidad y de la cabida del que hemos hablado. Más bien es un requisito indispensable, puesto que cuando un creyente sobrepasa el límite de la facilidad y de la cabida, forzosamente va a entrar en la dificultad en la práctica de la religión.

El islam no pide al musulmán alejarse de la gente y de la vida para permanecer día y noche en la mezquita, más bien el Islam critica a los que inventaron el monacato sin cumplirlo como se debía “ Tras ellos, mandamos a Nuestros otros enviados, así como Jesús, hijo de María, a quien dimos el Evangelio. Pusimos en los corazones de quienes le siguieron mansedumbre, misericordia y monacato. Este último fue instaurado por ellos -no se lo prescribimos Nosotros- sólo por deseo de satisfacer a Alá, pero no lo cuidaron como debían. Remuneramos a quienes de ellos creyeron, pero muchos de ellos fueron unos perversos.” (Sura 57: 27)

Y el mensajero de Dios también criticó a sus compañeros extremistas en la adoración mostrándoles el camino moderado y el método para el equilibrio que es su propio método (que la paz y los rezos de Dios sean con él). Es decir su Sunna (modo de vida) que se debe seguir y no rechazar. Ejemplo de ello, los tres hombres que preguntaron a las esposas del profeta sobre su adoración y cuando la supieron la menospreciaron y dijeron: ¿Dónde estamos con respecto al mensajero de Dios al que Dios le ha perdonado sus primeros y sus últimos pecados? Uno de ellos dijo: “Yo ayuno todos los días sin repaso”. El segundo dijo: “Yo rezo toda la noche y no duermo”. Y el tercero dijo: “Pues yo me obstino de las mujeres y no me caso.” El profeta escuchó lo que dijeron, y les llamó para decirles: “Pues yo temo más a Dios que vosotros, pero ayuno y desayuno, rezo en la noche y duermo y me caso con las mujeres. Y quien se aparta de mi Sunna no pertenece a Mí.” La vida espiritual en el Islam no exige al musulmán  ayunar diariamente y rezar toda la noche, ya que debe dar al cuerpo su derecho de descanso, a los ojos su derecho de dormir, a la esposa su derecho en la cama y a la sociedad su derecho de colaboración. Eso es lo que el mensajero de Dios ordenó a Abdellah Ibn Amru, cuando se enfrascó en el ayuno, en el rezo y en la lectura del Corán y se olvidó del derecho de sí mismo, de su esposa y de sus invitados (al no darles su debido tiempo). El profeta de Dios le mandó moderarse en ello diciéndoles: “Tu cuerpo tiene derecho sobre ti, tus ojos tienen tiene derecho sobre ti, tu esposa tiene derecho sobre ti y tus invitados tienen derecho sobre ti.”

Y el Islam no le obliga al musulmán prohibir para sí mismo las cosas buenas de la vida, como es el caso del maniqueísmo en Persia, el hinduismo en India, el budismo en China y el monacato en el cristianismo. El Noble Corán ha denunciado severamente lo que hicieron algunos en prohibir las cosas buenas de la vida que Dios había declarado lícitas, y les mostró que había creado todo para ellos. Y no le es debido a Dios creárselas para prohibírselas después. Todo lo que les pide es: consumir con moderación sin derroche ni avaricia y sin violar el derecho de nadie, que sean agradecidos con Dios y que las usen en su obediencia y no en su desobediencia. Dios dice: “¡Hijos de Adán! ¡Atended a vuestro atavío siempre que oréis! ¡Comed y bebed, pero no cometáis excesos, que Él no ama a los inmoderados! Di: «,Quién ha prohibido los adornos que Alá ha producido para Sus siervos y las cosas buenas de que os ha proveído?»” (Sura 7: 31-32). “¡Comed de lo lícito y bueno de que Alá os ha proveído! ¡Y agradeced la gracia de Alá, si es a Él solo a Quien servís!” (Sura 16: 114). “«¡Comed y bebed del sustento de Alá y no obréis mal en la tierra corrompiendo!»” (Sura 2: 60) Y dice también: “¡Creyentes! ¡No prohibáis las cosas buenas que Alá os ha permitido! ¡Y no violéis la ley, que Alá no ama a los que la violan! ¡Comed de lo lícito y bueno de que Alá os ha proveído! ¡Y temed a Alá, en Quien creéis!” (Sura 5: 87-88)

Nada le prohíbe al musulmán disfrutar de la vida aunque esté en el más elevado rango espiritual.


-      La diversidad:

El musulmán quien adora a Dios, se acerca a Él y alimenta su alma de su amor, su corazón de su compañía y su mente de conocerLe no se contenta con un solo tipo determinado de adoración. Delante de él, están demasiadas oportunidades y terrenos bastante vastos donde puede navegar, ocupar su energía  y saciar su ímpetu.

El islam ha diversificado sus mandatos espirituales  al creyente: en lo que se dice y en lo que se hace, en lo que se realeza y en lo que se deja, en lo exigido y en lo opcional y en la adoración corporal y la del corazón que se hace de día o de noche, en secreto o en público.

Entre las adoraciones del islam encontramos, por ejemplo:

La oral como la mención de Dios o la lectura del Corán. La corporal como la oración, el ayuno y la lucha (yihad). La relacionada con el dinero como pagar Azakat y dar limosna. Y la que incluye a las dos como la peregrinación y la lucha con el alma y el dinero al mismo tiempo.

La obligatoria como hacer los mandatos de Dios y la opcional como las oraciones opcionales (llamadas en árabe Nawáfil). Y no hay duda alguna de que Dios no acepta la opcional hasta que se hace la obligatoria, y mantenerse atento a cumplir con las obligaciones conduce al hombre al acercamiento a Dios ¡Enaltecido sea! Y mantenerse atento a realizar las adoraciones opcionales lleva a conseguir el amor de Dios, como dice el Hadiz Qudsi  (dicho relatado por el profeta de parte de Dios) “Mientras mi siervo se acerca a Mí con nawafil hasta que le quiera, y si le quiero yo seré su oído con que oye, su vista con que ve, su mano con que pega y su pie con que anda. Y si me pide algo, se lo daré. Y si se refugia en Mí le refugiaré.

Y entre los tipos también, hay lo que se pide abandonar como lo prohibido y lo repugnante.  Y lo primero que hay que evitar es el politeísmo, y después los grandes pecados y así uno va progresando hasta evitar los pequeños pecados, luego las sospechas para dejar intacta su religión y su honor, y así sucesivamente.

En lo que se refiere a las acciones espirituales tenemos las que se hacen con un solo órgano como: La lengua con la que se glorifica, se alaba, se invoca y se pide perdón a Dios, así como se llamaal camino de Dios y se ordena lo que está bien, y se prohíbe lo que está mal. La mano con que el musulmán escribe la ciencia útil, saluda a los creyentes y procura ganarse la vida de forma lícita, el mensajero de Dios dice: “De lo mejor que uno come, lo que gana con el trabajo realizado con sus propias manos, y el profeta de Dios David comía del trabajo de su mano.” (Narrado por Bujari y Ahmed). El pie con que va a la mezquita y visita a sus parientes.

También hay adoraciones propias de la mente como: meditar en la grandeza de Dios a través de su creación y su diseño en la naturaleza “En la tierra hay signos para los convencidos, y en vosotros mismos también. ¿Es que no veis?” (Sura 51: 20-21) Reflexionar en el Corán y asimilar sus pruebas Una Escritura que te hemos revelado, bendita, para que mediten en sus aleyas y para que los dotados de intelecto se dejen amonestar” (Sura 38: 29) pensar en los asuntos científicos, comprenderlos, asimilarlos y resolver sus dilemas.

Tenemos también las que son propias del corazón como: la fe pura, el amor, la esperanza, el temor, la confianza en Dios, el ascetismo, entre otras.

Es menester señalar aquí que todas las acciones no se aceptan excepto si se hacen con la intención absoluta de complacer a Dios como dice en el Corán: “Pero no se les ordenó sino que sirvieran a Dios, rindiéndole culto sincero.”(Sura 98:5)

A pesar de toda esta amplia diversidad en las acciones, no son todas iguales: las obligatorias no son todas iguales, las obligatorias no son como las opcionales, y las acciones cuya utilidad es personal como la oración, la peregrinación y el ayuno no son como las acciones cuya utilidad es social y general. Y estas últimas tienen más valor y más recompensa.

Por eso la lucha por la causa de Dios se considera el pináculo del Islam porque aparta el peligro de la nación islámica y hace que la palabra de Dios sea la superior de todas. Y morir por la causa de Dios es lo que más un musulmán desea para sí mismo. Según Saad Ibn Abi Wakas dijo: “un hombre vino a rezar mientras que el profeta (qué lo rezos y la paz de Dios sean cn él) reza, y al llegar a la fila dijo: “Concédeme lo mejor de lo que concedes a tus píos siervos.” Cuando el profeta acabó la oración, dijo: “¿Quién ha hablado hace un rato? El hombre contestó: “he sido yo ¡oh mensajero de Dios! Le dijo: “Pues que tu caballo se degüelle (en la guerra) y que mueras por la causa de Dios.

He aquí de aducir el ejemplo del gran sabio del Islam, Abd Allah Ben Mubarak quien, cuando estaba en la guerra, escribió a su pío amigo, El Fadil Ben Ayad quien se trasladaba entre la Meca y la Medina adorando a Dios, diciéndole:
Tú quien adoras a Alharamayn (la Meca y la Medina) si hubieras visto en lo que estamos
Te habrías dado cuenta de que con la adoración estás jugando.
Y quién cuyas mejillas se mojan con lágrimas. Pues nuestros cuellos con sangre se han llenado.
En resumidas cuentas, el campo de las acciones espirituales en el Islam es bastante vasto y sus tipos son numerosos. Pero el buen creyente es quien elige de todos estos tipos lo que conviene con su situación y la de su sociedad.

Por ejemplo, él que tiene dinero no tiene que hacer del ayuno (opcional) su mayor preocupación mientras que la adoración que le es adecuada es gastar el dinero en la causa de Dios (ayudar a los pobres, participar en el desarrollo, investirlo para crear empleo…). Y no le es debido a un médico dedicar la mayor parte de su tiempo a la predicción mientras está rodeado de mucha gente enferma que necesita su cura. Así como no le es debido al gobernante ir a la peregrinación cada año sin importarle la situación de su pueblo,  sin devolverle a cada uno sus derechos y sin castigar a los injustos que echan a perder la sociedad.

En conclusión, hemos de saber que la mejor adoración para cada hombre es la que conviene con su situación y con su capacidad.

Lea también sobre el resto de las características:



El gran sabio del Islam: Sheikh. Yusuf El karadawi


Traducido por el profesor Othman HJIRA

Las características de la vida espiritual en el Islam (parte III): La continuidad - La facilidad y la cabida.

-      La continuidad:

Si la vida espiritual acompaña al musulmán horizontalmente y en cualquier lugar en todos los aspectos de su vida, pues le debe acompañar verticalmente y en todos los tiempos hasta que se encuentre con Dios. Y si en algunas religiones le basta al hombre adorar a Dios un solo día en la semana, o mejor dicho una hora al día para luego reanudar sus placeres y ocupaciones personales, pues el Islam tiene otra postura.

Hay un tipo de adoración que el musulmán debe hacer una sola vez en su vida como la peregrinación. Hay otro tipo que es anual como ayunar el mes de Ramadán y sacar Azacat (el impuesto de riquezas que se da a los pobres, porcentaje de 2,5%). Y hay otro tipo que es semanal como la oración del viernes. Y junto a estos tipos tenemos un tipo que es diario que liga al musulmán siempre con su Dios cinco veces al día: le recuerda si olvida, le advierte si se desvía y le da fuerzas si se debilita. Son las oraciones obligadas que el Islam considera la columna de la religión, y el criterio con el cual se distingue el musulmán del incrédulo: “Haz la oración en las dos horas extremas del día y en las primeras de la noche. Las buenas obras disipan las malas. Ésta es una amonestación para los que recuerdan.” (Sura 11/ 114)

Es una adoración que el musulmán debe cumplir en el viaje, en la sanidad y en la enfermedad, en momentos de paz y de guerra y no cae bajo cualquier pretexto.

Por esta razón encontramos en el Fiqh islámico (la metodología para convertir en legislación aplicable las normas del Corán y de la Sunna.) cuando se corta o se alarga la oración del viajero. Y como dice el mensajero de Dios sobre la oración del enfermo: “Reza de pie, si no puedes: sentado, y si no puedes pues acostado”. También la oración del miedo (la oración de la guerra) sobre la que Dios Enaltecido sea dice: “Cuando estés con ellos y les dirijas la oración, que un grupo se mantenga de pie a tu lado, arma en mano. Cuando se hayan prosternado, que vayan atrás y que otro grupo que aún no haya orado venga y ore contigo. ¡Que tengan cuidado y no dejen las armas de la mano!” (Sura 4: 102)

Dicho con otras palabras, el musulmán no debe jamás dejar la oración esté donde esté y como esté en la medida de lo posible “. ¡Observad las oraciones -sobre todo. la oración intermedia- y estad con devoción ante Alá! Si teméis algún peligro, de pie o montados. Y, cuando estéis en seguridad, ¡recordad a Alá... cómo os enseño lo que no sabíais...!” (Sura 2/ 238-239)

En resumidas cuentas, el musulmán tiene que mencionar a Dios en todas sus situaciones “ ¡Creyentes! ¡Recordad mucho a Alá!  ¡Glorificadle mañana y tarde!” (Sura 33/ 41-42) hasta que le venga la muerte. “¡Y sirve a tu Señor hasta que venga a ti la cierta (la muerte)!”(Sura 15/ 99)


-      La facilidad y la cabida:

La vida espiritual en el Islam, a pesar de su extensión, globalidad y continuidad, es una vida fácil, no le cuesta al musulmán más de sus posibilidades y capacidades, y no es extraño encontrar que el Corán niega toda dificultad en la práctica de la religión “Él os eligió y no os ha impuesto ninguna carga en la religión” (Sura 22: 78) Y dice al final del versículo de la purificación “Alá no quiere imponeros ninguna carga” (Sura 5: 6) y al final del versículo del ayuno al hablar del permiso que otorga al viajero y al enfermo para comer “Alá quiere hacéroslo fácil y no difícil”. (Sura 2: 185) El Corán menciona una peculiaridad del profeta para la gente del libro (judíos y cristianos) “A quienes sigan al Enviado, el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Tora y en el Evangelio, que les ordena lo que está bien y les prohíbe lo que está mal, les declara lícitas las cosas buenas e ilícitas las impuras, y les libera de sus cargas y de las cadenas que sobre ellos pesaban.”  (Sura 7: 157) Este es el título de su mensaje que habla de la facilidad y la cabida y de quitar las cargas pesadas que tenían los pueblos anteriores, por eso Dios enseña a los creyentes decir en sus invocaciones: “Alá no pide nada a nadie más allá de sus posibilidades. Lo que uno haya hecho redundará en su propio bien o en su propio mal. ¡Señor! ¡No castigues nuestros olvidos o nuestras faltas! ¡Señor! ¡No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron! ¡Señor! ¡No nos impongas más allá de nuestras fuerzas! ¡Y absuélvenos, perdónanos, apiádate de nosotros! ¡Tú eres nuestro Protector! ¡Auxílianos contra el pueblo infiel!” (Sura 2: 286)

De allí encontramos que la vida espiritual en el islam cabe para toda clase de gente: baja, media y alta como dice el Corán: “Luego, hemos dado en herencia la Escritura a aquéllos de Nuestros siervos que hemos elegido. Algunos de ellos son injustos consigo mismos; otros, siguen una vía media; otros, aventajan en el bien obrar, con permiso de Alá. Ése es el gran favor.” (Sura 35: 32)

El injusto consigo mismo: es quien oscila entre cumplir e incumplir o no las obligaciones de la religión.
Él de la vía media: es quien cumple las obligaciones y deja las prohibiciones sin negligencia o flojera.

El adelantado en hacer el bien:   es quien adora con entusiasmo y evita todos los caminos que le puedan llevar a cometer un pecado, y no solo cumple con sus obligaciones sino que busca acercarse a Dios con Annawafil (oraciones opcionales que se rezan a lo largo del día y en la noche y que no son obligatorias) hasta que consiga el amor de Dios, como dice el famoso hadiz Qudsi (lo que recita el mensajero de Dios de la parte de Allah): “…mientras mi siervo se acerca a Mí con Annawafil hasta que le quiera, y si le quiero yo seré su oído con que oye, su vista con que ve, su mano con que pega y su pie con que anda. Y si me pide algo, se lo daré. Y si se refugia en Mí le refugiaré.” Narrado por Bujarí.

Entonces si con las obligaciones nos acercamos a Dios, pues con Annawafil logramos el amor de Dios y es el grado de “el adelantado en hacer el bien”.

A modo de ejemplo de la vida espiritual en el Islam, aducimos él del árabe quien vino a preguntar al mensajero de Dios sobre las obligaciones del Islam, y el mensajero se las enseñó: “las cinco oraciones, Zakat (impuesto religioso anual que los ricos deben dar a los pobres), ayunar el Ramadán y la peregrinación a la Meca”. Pues le preguntó si hay más obligaciones, el mensajero de Dios le contestó que no, sino voluntariamente. Al final este árabe dijo sinceramente: “Por Dios no haré más que eso ni menos”. Pues el profeta dijo: “Entrará al paraíso si es sincero”.

La cabida de la vida espiritual en el islam abarca también a los desobedientes arrepentidos y no se cierra la puerta de la misericordia ante sus caras sean cual sean sus pecados o sus crímenes, el Corán dice: “Di: «¡Siervos que habéis prevaricado en detrimento propio! ¡No desesperéis de la misericordia de Alá! Alá perdona todos los pecados. Él es el Indulgente, el Misericordioso».” (Sura 39: 53)

Fíjese como Dios mandó a su mensajero que les llamara suavemente a pesar de su desobediencia: “¡Oh siervos míos!” para hacerles sentir que el lazo que tienen con Dios aún no se ha cortado y que les considera sus siervos a pesar de todo, y que no deben perder la esperanza en Dios porque solo los desviados quienes desesperan de la misericordia de Dios y solo los incrédulos “No desesperéis de la misericordia de Alá, porque sólo el pueblo infiel desespera de la misericordia de Alá!” (Sura 12: 87)

Dios ha mencionado en el Corán un pueblo de politeístas que mataron, fornicaron y después se arrepintieron y Dios aceptó su arrepentimiento “No invocan a otro dios junto con Alá, no matan a nadie que Alá haya prohibido, si no es con justo motivo, no fornican. Quien comete tal, incurre en castigo. El día de la Resurrección se le doblará el castigo y lo sufrirá eternamente humillado. Excepto quien se arrepienta, crea y haga buenas obras. A éstos Alá les cambiará sus malas obras en buenas. Alá es indulgente, misericordioso.” (Sura 25: 68-70)

Y cuando el sabio El Basri, que Dios esté complacido con él, leyó lo que dice Dios, Enaltecido sea, en este versículo: “Quienes sometan a los creyentes y a las creyentes a una prueba con tormento y no se arrepientan luego, tendrán el castigo de la gehena, el castigo de su fuego.” (Sura 85: 10)Dijo asombrado por la gran misericordia de Dios: “¡Matan a sus fieles siervos y aún así no les desespera de su misericordia!”


Y por último, mencionamos la historia de la mujer quien cometió el gran pecado de la fornicación estando casada, e insistía en aplicar el castigo de Dios (lapidación hasta la muerte y se aplica también para el hombre casado) sobre ella a pesar de su dolor y fuerza (para expiar su pecado). Y el profeta dijo: “Esta mujer se ha arrepentido con un arrepentimiento que si se divide sobre setenta hombres de la Medina les cabrá a todos.” Narrado por Muslem, Ibn Dáwud y Nissaí.

Lea también sobre el resto de las características:


El gran sabio del Islam: Sheikh. Yusuf El karadawi


Traducido por el profesor Othman HJIRA

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