Escrito por: Othman Hjira.
¿Ha oído usted alguna vez a un pastor o un sacerdote diciendo
que Jesús es “la piedra del ángulo”? ¿Qué tal si le digo a usted que Jesús mismo
desmintió esta interpretación y dijo claramente que esta piedra no se refiere a
él sino a otro profeta que pertenece a otra nación diferente a la nación judía?
En evangelio de Mateo, capítulo 21 aparece un texto
muy interesante que lleva como título Los labradores malvados, este
texto revela muchas verdades impactantes para los teólogos cristianos ya que
esconde información que podría cambiar los fundamentos de cualquier
iglesia contemporánea. El texto anuncia que el reino de Dios va a ser quitado
del pueblo de Israel y será trasladado a otra nación tal como se había
profetizado en el Antiguo Testamento. Y es consabido que la única nación en el mundo después
de Jesús donde apareció un profeta con una ley, un libro y un reino fue la
nación árabe, de la descendencia de Ismael, el hijo primogénito de Abraham.
Antes de leer el texto de Mateo 21: 33-45, le pido
que haga una pausa, tome la Biblia y analice minuciosamente el texto
usted mismo, luego compare los resultados obtenidos con lo que vamos a ver a continuación.
El texto dice:
Los labradores malvados
33 Oíd
otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la
cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos
labradores, y se fue lejos. 34 Y cuando se acercó el
tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen
sus frutos. 35 Mas los labradores, tomando a los siervos,
a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. 36 Envió
de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma
manera. 37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán
respeto a mi hijo. 38 Mas los labradores, cuando vieron al
hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos
de su heredad. 39 Y tomándole, le echaron fuera de la
viña, y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el señor de la
viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 41 Le dijeron: A
los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores,
que le paguen el fruto a su tiempo.
42 Jesús
les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
La piedra que desecharon los edificadores,
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
El Señor ha hecho esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?
43 Por
tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a
gente que produzca los frutos de él. 44 Y el que cayere
sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.
45 Y
oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que
hablaba de ellos. 46 Pero al buscar cómo echarle mano,
temían al pueblo, porque este le tenía por profeta.
Con el fin de
comprender correctamente el texto y asimilar bien qué quería decir con esta parábola,
será necesario aclarar a qué se refería Jesús con los personajes y las cosas
mencionadas ahí:
El
hombre que es padre de familia y dueño de la viña es Dios
mismo, Enaltecido sea.
La viña se
refiere a la tierra que Dios preparó para ser habitable por los humanos.
Los
labradores a quienes Dios arrendó la viña son el pueblo judío que
tenía ya el pacto con Dios.
Los
siervos que Dios mandó a los judíos para recibir los frutos fueron los profetas (estos
fueron golpeados, matados y apedreados por el pueblo judío).
El hijo se
refiere a Jesús, que es considerado también como “siervo” y profeta de Dios en
muchos textos de la Biblia.
Hasta aquí todo iba bien y
ellos respondieron conforme a lo que se tenía que hacer: “A los malos
destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le
paguen el fruto a su tiempo.” De inmediato Jesús les dijo: “La piedra
que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo.” Todos
sabemos que la persona más rechazada por la mayoría de los judíos a lo largo de la
historia es Ismael, el hijo de la esclava de Sara, Agar (léase la carta de
Pablo en Gálatas 4). Esta piedra va a convertirse en la cabeza del ángulo por
medio del profeta Muhammed (paz y bendiciones de Dios sean con él y con todos
los profetas de Dios).
Seguro que usted ahora
estará preguntándose: ¿cómo se puede saber que habla del profeta Muhammed? La
respuesta está en la continuación del texto: “Por tanto os digo, que el
reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los
frutos de él. Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre
quien ella cayere, le desmenuzará.” Jesús aquí anuncia con toda la claridad
del mundo que esta piedra no pertenece al pueblo de Israel, ya que Dios va a
escoger a otra nación para recibir su reino, una nación digna de cumplir con el
pacto establecido, tal como el hombre de la viña tenía que sustituir a los
labradores malvados por otros buenos. Esta nación representa la nueva piedra
poderosa que va a quebrantar y desmenuzar a cualquiera que intente caer sobre
ella. Sin lugar a dudas, la única nación que recibió la profecía y la ley y
tuvo un nuevo pacto con Dios fue la nación árabe, descendiente de Ismael, hijo
de Abraham que también tenía la promesa y el pacto al igual que su hermano Isaac.
Ahora bien, ¿cómo fue la reacción
de los sacerdotes judíos al oír esa parábola de Jesús? “al buscar cómo
echarle mano, temían al pueblo, porque este le tenía por profeta.” Claro,
querían “echarle la mano”, es decir, hacerle daño y, por qué no, matarle,
y lo único que les impedía hacerlo fue temor a la reacción del pueblo que tenía
a Jesús por profeta. Aquí tenemos otro testimonio más de que el pueblo
consideraba a Jesús como un profeta de Dios, y no como un “Dios”, y eso es exactamente
lo que el islam vino a corregir.
Al parecer, lo único que
faltaba en esta parábola contada por Jesús (paz sea con él) es el nombre de
Muhammed.
Esta interpretación dada a
esta parábola de Jesús se puede corroborar con otros textos más de la Biblia. Por
ejemplo:
En Deuteronomio 32: 21: “Ellos
me movieron a celos con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus
ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo”. Según
este texto, Dios les anuncia que los va a cambiar por otro pueblo que todavía
se consideraba un pueblo pagano que se había desviado de las creencias de su
abuelo Ismael, y que va a recibir su primer y último mensajero de Dios, el profeta
Muhammed. Obvio, esto va a provocar mucha ira y celos a los descendientes de
Isaac quienes siempre menospreciaban a los de Ismael. Parece que la historia de
los celos que sentía Sara por Agar al quedar encinta, se va a repetir aquí también
con los descendientes de ambas. Leamos lo que dice el siguiente texto:
En Romanos 9:25 “Como
también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no
amada, amada.” La no amada es, sin duda alguna, Agar, la madre de Ismael,
el padre de los árabes, que fue echada de la casa de Sara junto con su hijo
Ismael y que siempre es menospreciada por los judíos. ¿Ve usted cómo se asocia
la elección del pueblo con la historia de Agar? Por cierto, en Oseas 2:23 dice:
“La sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de la que no recibió
compasión, y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú
eres mi Dios.” Seguramente, Agar, según
la Biblia, fue la abandonada en el desierto y la echada sin misericordia de la
casa de Abraham por su ama Sara.
¿Podría caber otra interpretación
más aparte de la escrita en estas líneas? Déjenos su opinión.