martes, 13 de febrero de 2024

Las pruebas de la falsificación de la Biblia.

 

Escrito por: Othman Hjira

 

La autenticidad de la Biblia ha sido objeto de muchos debates a lo largo de la historia. Muchos libros y trabajos se han escrito sobre esta cuestión tan delicada y sensible. De hecho, demostrar que la Biblia no es ni original ni auténtica quebrantaría la fe de más de un mil millón de creyentes en este libro. Pero, ¿qué pasará si uno sale de la caja impuesta por la iglesia y empieza a ver la Biblia desde fuera? Lo más probable es que la visión y la fe que tenía antes vayan a cambiar por completo. Ahora vamos a navegar en la Biblia para ver si realmente es un libro auténtico o alterado.  

 

El pueblo judío y su relación con las cosas de Dios:

Antes de hablar de la Biblia, vamos a hablar brevemente de aquellos que la recibieron: los judíos. Varios textos de la Biblia nos cuentan que es un pueblo que no guarda ningún respeto a Dios y a sus mandatos, y en lugar de venerar a sus profetas y mensajeros los acaban golpeando, apedreando e incluso matando. En su parábola de los labradores malvados (Mateo 21:33-46), Jesús dice “a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon.” Dios les volvió a mandar otros profetas e “hicieron con ellos de la misma manera”. ¿Y qué hicieron con Jesús? “Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron.” En resumidas cuentas: “¡Jerusalén, Jerusalén qué bien matas a los profetas y apedreas a los que Dios te envía”(Mateo 23:37). Un pueblo que se atreve a tratar así a los profetas enviados por Dios, ¿no sería capaz de falsificar su palabra? A buen entendedor pocas palabras.    

 

El reconocimiento del profeta Jeremías:

Es sorprendente encontrar un muy claro reconocimiento dentro de la misma Biblia sobre la falsificación de la ley de Dios que viene escrita en su palabra. Así regañó el profeta Jeremías a los escribas y los tachó de mentirosos en dos textos: “¿Cómo decís somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas” (Jeremías 8:8) "Y no os acordaréis más de la profecía del Señor, porque la palabra de cada uno le será por profecía, pues habéis pervertido las palabras del Dios viviente, del Señor de los ejércitos, nuestro Dios." (Jeremías 23:36) Si este reconocimiento está en la misma Biblia, ¿qué es lo que nos podría impedir dudar de ella? Los tiempos en los que leer la Biblia era una tarea exclusiva para la iglesia ya terminaron, y gracias a Dios y al avance tecnológico ahora ya está al alcance de todos.

Vamos a ver las pruebas de su alteración:

1-    Los versículos añadidos en la conclusión de Marcos:

Si estás leyendo la conclusión del Evangelio de Marcos (16:9-20), lo más probable es que encuentres una nota que dice que los versículos de 9 a 20 no pertenecen al texto de Marcos ya que no se incluyen en los manuscritos más antiguos. Para muchos fieles y estudiosos esta información puede ser alarmante. Estos versículos no aparecen en dos manuscritos importantes del siglo IV, a saber: los códices Sinaítico y Vaticano. Al menos 23 manuscritos griegos que incluyen Marcos 16:9-20 también tienen anomalías como finales extra, o notas que expresan dudas acerca de la autenticidad de estos versículos. Un importante manuscrito en latín del siglo IV tiene una breve adición después del versículo 8, y luego termina sin los versículos del 9 al 20. Un valioso manuscrito siriaco del siglo IV también termina Marcos en el 16:8. Un manuscrito copto Sahídico (probablemente del siglo V) termina también en Marcos 16:8. Se cree que esta añadidura tan descarada se hizo para hablar de las apariciones del Jesús resucitado a María Magdalena, dos discípulos y luego a los once Apóstoles (menos Judas), y concluye con declarar que los creyentes que se han bautizado serán salvos, mientras que los no creyentes serán condenados, y la imagen de Jesús llevado al cielo y sentado a la diestra de Dios.

 

2-    La coma Joánica:

"Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno." (1 Juan 5: 7)

Este texto es el más utilizado por los cristianos para dar fundamento bíblico a la Trinidad, pero resulta ser un texto apócrifo. Este texto lleva el nombre de “la coma joánica”, se trata de una clausula añadida en los versículos de la primera epístola de Juan 5:7-8. Se cree que pudo haber sido agregado como una glosa que luego se añadió al texto de la epístola en la Vulgata latina (cerca del año 800).  Eso se debe a que en el texto original que aparece en la Biblia de Jerusalén no aparece esta coma joánica: “Pues tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres convienen en los mismo.”(1 Juan 5:7-8). En la Biblia cristiana de la Reina Valera dice: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre, y estos tres concuerdan.” Como se puede ver aquí, se trata indudablemente de un texto añadido con el propósito de darle credibilidad, originalidad y autenticidad a la Trinidad y acallar a aquellos que no la quieren aceptar por no ser una doctrina bíblica. Asimismo, este texto no aparece en los manuscritos de las versiones bíblicas antiguas, ni en los de los grandes y notables escritores antiguos. Cabe añadir que este texto fue eliminado de la Biblia Católica en el IV concilio de Letrán (1215).


3-    La fórmula bautismal trinitaria:

"Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo." (Mateo 28:19)

Otro texto frecuentemente utilizado por los cristianos para darle fundamento a la doctrina de la Trinidad es esta famosa fórmula bautismal mencionada en el Evangelio de Mateo. Antes de averiguar su grado de autenticidad, es necesario aclarar algo: el problema con este texto es que el Nuevo Testamento menciona que los discípulos bautizaban a la gente únicamente en el nombre de Jesús y no mencionaban ni al Padre ni al Espíritu Santo tal como se supone que Jesús les había enseñado en el texto de Mateo 28:19. ¿Qué significa eso? Una de dos: o el texto de Mateo no es original, o los discípulos bautizaban de una manera equivocada.

Leamos lo que dicen los textos: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (Hechos 2: 38); “Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.” (Hechos 8:14-16); “Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús.” (Hechos 10: 47-48)

Si Jesús realmente dijo que había de bautizar a las personas en el nombre del Padre, del hijo, y del Espíritu Santo ¿por qué sus discípulos lo hicieron únicamente en el nombre de Jesús? Es una prueba muy obvia de que esta fórmula bautismal trinitaria no era conocida entre los discípulos de Jesús, y que fue añadida tardíamente.

Por otro lado, entre los manuscritos más antiguos donde se hace referencia a la fórmula bautismal mencionada en Mateo 28:19, allí no se menciona a las tres personas, sino únicamente a Jesús. El ejemplo más claro que tenemos son los libros de Eusebio de Cesárea (263-339) conocido como el padre de la historia de la iglesia gracias a sus escritos que están entre los primeros relatos de la historia del cristianismo primitivo. En todas las ocasiones en las que mencionó esta fórmula bautismal, no aparece la trinitaria, sino la de Jesús tal como bautizaban los apóstoles (haga clic aquí para leerlos textos).


4-    Los libros eliminados:

La misma Biblia informa de libros que estaban con el pueblo de Israel pero que ya no existen, ni hasta el séptimo siglo después de Cristo, a saber: Las Guerras de Yahvé (Números 21:14); El Justo (Josue 10:13 y 2 Samuel 1:17); Crónicas de los reyes de Israel (1 Reyes 14:19 y 16:5); Reyes de Israel y Judá (2 Crónicas 27:7 y 36:7); Crónicas de los Reyes de Judá (2 Reyes 24:5 y 21:25); Natán (1 Crónicas 29:29); Las visiones de Idó (2 Crónicas 9:29); La profecía de Ajías el silonita (2 Crónicas 9:29); La historia del profeta Semaías (2 Crónicas 12:15); La historia de Jehú, hijo de Jananí (2 Crónicas 20:34); El libro del profeta Isaías sobre el resto de los hechos del rey Ozías (2 Crónicas 26:22); Hechos de Josay (2 Crónicas 33:19); Hechos de Salomón (1 Reyes 11:41); El libro de Yavé (Isaías 34:16). ¿No es esa gran cantidad de libros perdidos sino otra prueba más de que la Biblia que tenemos ahora es incompleta?

 

5-    Citas sin referencia:

Se mencionan en el Nueva Testamento algunas citas supuestamente sacadas de algunos libros ya inexistentes del Antiguo Testamento. De allí podemos deducir una de dos: o las citas son falsas, o aquellos libros eran conocidos en aquel entonces pero eliminados más tarde.

Ejemplo 1:

Tenemos una cita que aparece en 1 de Corintios 2:9 dice: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en Corazón de hombre. Son las que Dios ha preparado para los que le aman.” Algunos alegan que Pablo hace referencia al texto que aparece en Isaías 64:4: “Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera”. Aunque los textos se parecen hasta cierto punto, sin embargo, el contexto en el que vienen mencionados es completamente distinto, más bien contradictorio. El primero anuncia la buena recompensa que Dios ha preparado para los que le aman, y el segundo, por el contrario, anuncia el terrible e inimaginable castigo que espera a los pecadores. ¿Tendría sentido decir que Pablo acomodó el texto de acuerdo a lo que quería transmitir? Si es así, entonces habría de revisar todo lo que vino contando y averiguar su credibilidad.

Ejemplo 2:

Hay una cita en el evangelio de Marcos atribuida al profeta Isaías que dice: “Como está escrito en el profeta Isaías: He aquí yo envío a mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti.” (Marcos 1:2) El problema con este texto es que no aparece en ningún texto del libro de Isaías, de modo que, al darse cuenta de ello, otras traducciones bíblicas acabaron cambiando “en el profeta Isaías” por “en los profetas” como en la Reina Valera Gómez, el Rey Jacobo y la Versión moderna de H.B.

Ejemplo 3:

Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes” (Mateo 27:35) El problema con este texto sacado de la Reina Valera 1960 consiste en la añadidura de la parte que dice: “para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes”. Este texto fue eliminado de la Biblia Católica Latinoamericana ya que se dieron cuenta de que no existe en los antiguos manuscritos y que se añadió únicamente para engañar a la gente con la idea de que la crucifixión de Jesús fue profetizada en el Antiguo Testamento, mientras que es todo lo contrario: en los Salmos 41 y 91 que profetizan la vida de Jesús dicen que Jesús sería protegido, salvado y no entregado a sus enemigos. Incluso en el Salmo 22:19-21 de donde trajeron este texto añadido dice el versículo siguiente: “Mas tú Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. Libra de la espada mi alma, Del poder del perro mi vida. Sálvame de la Boca del león, Y líbrame de los cuernos de los búfalos” ¿Dios le respondió y le socorrió? En el Salmo 91:15 que habla también de Jesús dice: “Me invocará y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.   

Ejemplo 4:

En el evangelio de Mateo hay un extraño texto que dice: “Y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno.” (Mateo 2:23) El problema es que no se conoce a ningún profeta del Antiguo Testamento que profetiza que el Mesías Jesús tendría que venir de una ciudad llamada Nazaret que tampoco fue mencionada en ningún texto. ¿De dónde la sacó el autor de Mateo? Nadie lo sabe. Algunos intentaron darle una explicación de que se refería a la palabra “Natzrat” que significa brote en hebreo, es decir, vendría del brote de David. Sin embargo, el texto de Mateo no aludía al nombre o al apodo del Mesías sino al lugar en donde residía, es decir, el nombre de la ciudad en donde se había criado. Y además, se sabe que Jesús no lleva la sangre de David sino la de Aarón ya que su madre María es de la familia de Elisabet la esposa de Zacarías. Él no fue hijo biológico de José el esposo de María.

Ejemplo 5:

Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.” Pero esta profecía se refiere al pueblo de Israel y no a Jesús. Si leemos el contexto donde aparece el texto de la profecía en Oseas 11 vamos a darnos cuenta de que hace referencia al pueblo de Israel cuando fue salvado de la esclavitud de Egipto:  Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí; a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios. Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba. Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida. No volverá a tierra de Egipto, sino que el asirio mismo será su rey, porque no se quisieron convertir.” (Oseas 11:1-5)

Ejemplo 6:

En el evangelio de Juan hay un texto que dice: “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”(Juan 7:37-38) ¿Dónde lo dice la Escritura? Nadie lo sabe.

Ejemplo 7:

En Mateo hay un texto que dice: “Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! Se indignaron, y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dijo Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? ” (Mateo 21:15-16) El autor de Mateo hacía referencia a un texto que está en Salmo 8:2 dice: “De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo”. Hay una diferencia en el contexto de ambos textos. En Mateo usa la palabra “alabanza” mientras que en el Salmo usa la palabra “fortaleza”. El Salmo 8 no tiene nada que ver con el Mesías, ni con el Salvador que entraría al tabernáculo y a quien los niños darían alabanzas. Se trata, pues, de un Salmo que glorifica solo a Dios, y no menciona allí ni al Hijo, ni al Mesías prometido, ni a nadie más.

 

6-    La manipulación de los textos:

Es muy gracioso ver cómo los autores de los evangelios se atrevieron a manipular la genealogía de Jesús creyendo que nadie iba a darse cuenta de ello con el fin de ocultar que es del linaje de Joacim a quien Dios le había prohibido tener reyes en su descendencia. En Mateo capítulo 1 donde se habla de la genealogía de Jesús, llega a Josías y dice: “Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.” (Mateo 1:11). Sin embargo, si investigamos qué dice la Biblia sobre los hijos de Josías, nos vamos a dar a cuenta de que Josías es el abuelo de Jeconías y no su padre, y que el verdadero padre de Jeconías es Joacim: “Y los hijos de Josías: Johanán su primogénito, el segundo Joacim, el tercero Sedequías, el cuarto Salum. Los hijos de Joacim: Jeconías su hijo, hijo del cual fue Sedequías.” (1 Crónicas 3:15-17)  ¿Qué pasa con Joacim? Lo eliminaron de la genealogía de Jesús porque sabían que según la Biblia nunca podría haber un rey en su descendencia: “Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de David; y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de la noche. Y castigaré su maldad en él, y en su descendencia y en sus siervos; y traeré sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalén y sobre los varones de Judá, todo el mal que les he anunciado y no escucharon.” (Jeremías 36:30-31).

 

7-    Incoherencias y contradicciones:

Vamos a tomar como ejemplo de ello la escena de la resurrección de Jesús:

Según las creencias cristianas, después de haber sido crucificado, se cree que el cuerpo de Jesús permaneció en la tumba durante tres días y tres noches. Esa creencia tiene como origen el texto de Mateo 12:40: "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches." ¿Qué tal si le digo que, según los evangelios, Jesús no cumplió los tres días ni las tres noches?

Según Marcos 15:42-47, Jesús fue enterrado la víspera del día de reposo, es decir, el viernes por la noche ya que el día de descanso de los judíos es el sábado.  “Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. E informado por el centurión, dio el cuerpo a José, el cual compró una sábana, y quitándolo, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían.”

Si Jesús murió el viernes por la noche, eso significa que debió resucitar hasta el lunes por la noche. No obstante, en el evangelio de Marcos (16:1-6), vemos que Jesús resucitó el domingo por mañana. Es decir, ¡no completó los tres días ni las tres noches que él debía de pasar en la tumba! “Cuando pasó el día de reposo (que es sábado), María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.  Y muy de mañana, el primer día de la semana (que es domingo), vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.”

¿Cuántas personas se fueron para sacarle de la tumba?

Marcos 16:1: "María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle." (3 personas)

Mateo 28:1: "Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. " (2 personas)

Lucas 23:54 y Lucas 24:1: "El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas." (El número no está determinado).

Juan 20:1 "El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro." (1 persona)

¿Cuándo vinieron a la tumba?

Juan 20:1: "de mañana, siendo aún oscuro."

Marcos 16:2: "vinieron al sepulcro, ya salido el sol."

¿A quién encontraron al entrar a la tumba?

Marcos 16:5: “Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.” (Un joven)

Lucas 24:4: “Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes.” (Dos varones)

Juan 20:12 “se inclinó (María) para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies.” (Dos ángeles)

 

Conclusión:

Con estos pocos ejemplos (es que aún faltan muchísimos más) he querido dejar bien claro que la Biblia no es un libro tan autentico y no es del todo inspirado por Dios a través del Espíritu Santo como nos dicen los pastores y los sacerdotes. El hecho de que haya textos añadidos y muchas incoherencias y contradicciones significa que la mano del hombre está allí. Hay trabajos mucho más amplios e interesantes a los que uno puede recurrir ya que contienen comparaciones entre los manuscritos más antiguos y los textos tardíos. La cantidad de alteraciones que he podido ver es tremenda e inesperada.     

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