Escrito por: Othman Hjira
En muchos textos del Evangelio de Juan habla
una profecía atribuida a Jesús en la que anuncia el advenimiento de un
Paráclito:
“Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y
yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador (Paráclito), para que esté
con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede
recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora
con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:15-17)
“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a
quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os
recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26)
“Pero cuando venga el Consolador, a quien
yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él
dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26)
“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que
yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si
me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado,
de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de
justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por
cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que
deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de
verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta,
sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él
me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene
el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.”
(Juan 16:7-15)
Los cristianos creen que el Paráclito que se
anuncia en el evangelio de Juan se refiere al Espíritu Santo, mientras que los
musulmanes dicen que el Paráclito se refiere al profeta Muhammed que, según el
Corán, fue anunciado por Jesús: “Y cuando dijo Jesús, hijo de María: ¡Hijos
de Israel! Yo soy el mensajero de Allah para vosotros, para confirmar la Torá
que había antes de mí y para anunciar a un mensajero que ha de venir después de
mí cuyo nombre es Ahmad. Pero cuando fue a ellos con las pruebas evidentes,
dijeron: Esto es pura magia.” (Las Filas: 6)
La explicación cristiana:
Según los cristianos, el término Paráclito hace
referencia al Espíritu Santo, y se basan en lo que viene en el evangelio de
Juan: “Mas el Consolador (el Paráclito), el Espíritu Santo, a quien
el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará
todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26) ¿Hasta qué punto es convincente
esta explicación?
El término “Paráclito” (παράκλητος - paráklētos)
tiene un significado lejano de la comprensión eclesiástica de los textos del
evangelio de Juan. El término no significa el Consolador como es indicado en
algunas traducciones cristianas de la Biblia como la de Reina Valera sino que
se refiere a quien se le pide ayuda “llamado al lado de uno”, es decir,
defender al otro e interceder por él como un defensor en un tribunal. Este
mismo término aparece en el libro de Job con el significado de “mediador”: “Si
tuviese cerca de él Algún elocuente mediador muy escogido, Que anuncie
al hombre su deber.” (Job 33:23)
El problema con el uso de este término en el
Nuevo Testamento es que no ofrece un significado estable y fijo, y no cuadra
coherentemente con la historia del libro. En la primera epístola de Juan el
término fue usado para referirse a Jesucristo y no al Espíritu Santo: “Hijitos
míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado
tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” (1 Juan 2:1). La
pregunta ahora: ¿desempeña el Espíritu Santo la función del abogado o
consolador de la gente ante Dios? Según podemos leer en el evangelio de
Juan la respuesta es: no. “Y cuando
él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.” (Juan
16:8) “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la
verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que
oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará;
porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:13-14). Se nota que
el término “Consolador” no casa con ninguna descripción dada a Jesús o al
Espíritu Santo en el Nuevo Testamento. Hay varios indicios que muestran que
existen muchos problemas con esta interpretación:
-
El Espíritu Santo es considerado Dios, y
constituye la tercera parte de la Trinidad, y no estaba ausente de la vida de
Jesús.
-
“Os conviene que yo me vaya; porque si no
me fuera, el Consolador no vendría a vosotros” (Juan 16:7) Se entiende con
este texto que el Paráclito no vendrá hasta que se vaya Jesús. Pero, él bajó
del cielo sobre Jesús después de ser bautizado en el Jordán “… y vio al
Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él” (Mateo
3:16), sobre María “El Espíritu Santo vendrá
sobre ti”. (Lucas 1:35), sobre los discípulos antes del quincuagésimo día: “les
dijo: Recibid el Espíritu Santo.” (Juan 20:22), sobre Juan el Bautista: “y
será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre” (Lucas
1:15), sobre su madre: “Elisabeth fue llena del Espíritu Santo” (Lucas
1:41), sobre su padre: “Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo y
profetizó.” (Lucas 1:67), sobre Simeón: “el Espíritu Santo estaba sobre
él”. (Lucas 2:25). También encontramos en el Antiguo Testamento que el
Espíritu Santo ya había venido a muchos profetas antes de Jesús, por ejemplo: sobre
Saúl “el Espíritu de Dios vino sobre él con poder y profetizaba con los
profetas.” (1 Samuel 10:10); “Al oír Saúl estas palabras, el Espíritu de
Dios vino sobre él con poder.” (1 Samuel 11:6), sobre Moisés “¿dónde el
que puso en medio de él su santo espíritu?” (Isaías 63:11). ¿Tendría
sentido leer todos estos textos y luego decir que se refería al Espíritu Santo
como un ausente esperado?
-
Otro indicio importante: “Os conviene que
yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros”
(Juan 16:7) Jesús afirma aquí que la venida del Paráclito es mejor que su estancia,
lo cual significa que sus enseñanzas serían mejor que las de Jesús lo cual no
casa con la concepción cristiana de la doctrina de la Trinidad que concede al
hijo un rango mayor al del Espíritu Santo.
-
En Lucas 11:13 dice: “¿cuánto más vuestro
Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Lo
cual significa que el don del Espíritu Santo se da cuando alguien se lo pide a
Dios y no tiene que ver con un tiempo determinado, ni con la ida de Jesús.
-
El Espíritu Santo no vino para consolar a los
discípulos ni a defenderles de la tiranía y la crueldad de las autoridades
romanas ni de los judíos. De lo contrario, Jerusalén fue destruida por completo
en el año 73 d.C.
-
El Espíritu Santo no guió a los cristianos, ni
les iluminó el camino para conocer a Dios después de Jesús. De lo contrario,
hubo una profunda discrepancia entre los mismos cristianos y aparecieron muchas
sectas religiosas que alegan seguir el verdadero camino de Cristo y que tachan
a las otras de herejías, las perseguían y quemaban sus libros.
-
Jesús dijo que los discípulos no podían aguantar
tantas verdades religiosas en aquellos días: “Aún tengo muchas cosas que
deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de
verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:12-13). Entonces ¿cómo es
posible que los discípulos hayan podido tener esta capacidad en tan solo pocos
días después de la resurrección de Cristo, a pesar de que el texto da a
entender que toda la generación de los discípulos era incapaz de comprender
estas cosas y sobrellevarlas?
-
A la luz de la doctrina de la Trinidad que
enseña que el Espíritu Santo es de naturaleza divina al igual que el Padre y el
Hijo ¿cómo es posible que todo lo que diga el Espíritu Santo no proceda de él?
“porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere,
y os hará saber las cosas que habrán de venir.” (Juan 16:13)
-
La profecía dice que el Paráclito “os
enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan
14:26). Sin embargo, no existe ningún texto en el Nuevo Testamento que dice que
los cristianos hayan olvidado las enseñanzas de Cristo o que el Espíritu Santo
se las hizo recordar.
-
La literatura cristiana primitiva muestra que
no había unanimidad respecto a que el “Paráclito” fuera al Espíritu Santo ya
que muchos creían que el Paráclito aparecería realmente en la tierra, de modo
que muchos proclamaron serlo como Simón el Mago, Mani y Montano.
-
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad,
él os guiará a toda la verdad.” Si nos basamos en este texto: ¿a qué verdad
guió el Espíritu Santo a los discípulos? ¿Qué les dijo? ¿Qué les informó? ¿Qué
es lo que oyó para transmitírselo a ellos? ¡Nada!
-
Incluso los concilios ecuménicos que alegaban ser
sostenidos y guiados por el Espíritu Santo se discreparon muchas veces en
varios temas religiosos y teológicos.
Basándose en estos argumentos y en la profecía
que Jesús dijo al pueblo judío: “Por tanto os digo, que el reino de Dios
será quitado de vosotros, y será dado a una nación que produzca los frutos de
él.” (Mateo 21:43) los musulmanes dicen que el
término Paráclito no tiene nada que ver con el Espíritu Santo, sino más bien
con el profeta Muhammed. Sin embargo, es menester responder a ciertas
objeciones al respecto:
1-
Jesús describe al Paráclito como un espíritu
de verdad, mientras que el profeta del islam es humano y no un espíritu.
La respuesta: el Nueva Testamento usa el término “espíritu”
para referirse a los profetas también: “Amados, no creáis a todo espíritu,
sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han
salido por el mundo.” (1 Juan 4:1).
2-
El Espíritu Santo procede del Padre (Juan
15:26), siendo de la misma naturaleza que Dios Padre, y Muhammed no es como
tal.
La respuesta: el verbo “proceder” da a entender que es
creado y enviado por Dios y no que es de la misma naturaleza que Dios.
3-
El Paráclito será enviado por Jesucristo, y
ningún musulmán cree que su profeta fue enviado por él.
La respuesta: el dicho de Jesús “a quien yo os enviaré
del Padre” (Juan 15:26) viene explicado por otro texto: “Y yo rogaré al
Padre, y os dará otro Consolador” (Juan 14:16). Se nota que Jesús no tiene
poder ni autoridad más allá de rogarle al Padre.
4-
Si “el Espíritu de verdad, al cual el mundo
no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis,
porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14 :16-17) Si
el profeta Muhammed no vivió con los discípulos, ¿cómo le van a conocer?
La respuesta: eso no significa que vaya a suceder en sus
días tal como dice Jesús: “desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a
la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (Mateo
26:64), “De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo
esto acontezca.” (Mateo 24:34) ¡Ya
murieron los doce apóstoles y con ellos toda la primera generación y ahora que
estamos en pleno siglo veintiuno todavía
no ha venido el Hijo del Hombre (si de verdad se refiere a Jesús y no a
Muhammed) ni nadie le vio venir!
