domingo, 21 de abril de 2024

La mala imagen de los profetas de Dios en la Biblia


El Corán considera a los profetas de Dios como un ejemplo a seguir, un modelo de buena conducta y de noble moral: “Sé paciente [¡Oh, Muhammad!] como lo fueron los Mensajeros más destacados” (Las Dunas: 36) “Por cierto que tenéis un buen ejemplo en Abraham y los que le siguieron” (La Examinada 60:4) “Éstos son a quienes les hemos revelado los Libros, y agraciado con la sabiduría y la profecía. Y si no creen en ello, [sepan que] hemos depositado la fe en otros que sí creen. Éstos son los que Allah ha guiado; sigue, pues, su ejemplo.” (Los Ganados: 89-90). Lógicamente, cuando una persona con muy buena reputación desea mandar un mensaje a alguien, ¿a quién escogería como mensajero? ¿A uno que tiene buena conducta y reputación o al revés? Seguramente escogería al que tiene buena conducta, ya que el mensajero sería un representante del remitente y un reflejo de su buena elección. ¿Escogería Dios a un mensajero suyo para transmitir su mensaje a alguien con conductas perversas y actitudes obscenas?

Aunque el Antiguo Testamento elogia a los profetas de Dios en algunos textos, estos elogios son muy escaso si se comparan con la mala imagen y las malas conductas que se les atribuye: cometer adulterio y hasta incesto, ser borracheros y maleducados con Dios, construir templos para otros ídolos y hasta convertirse ellos mismos en idólatras. ¿Por qué Dios va a escoger a unos con estas malas cualidades y no a otros más rectos y virtuosos? Si la iglesia desea escoger uno de sus obispos o sacerdotes, ¿a quién elige? Seguramente al más sabio y al más recto, si ellos saben que alguien es borracho y fornicador, ¿lo escogerían? Sin lugar a dudas, no. Si los humanos siempre intentan escoger a los más nobles para misiones grandes ¿cómo va Dios a escoger a los peores? Es como si los humanos supieran escoger mejor que Dios, ¡Enaltecido y Glorificado sea!

Empecemos por Noé, ¿qué dice de él la Tora en Génesis 9:20-25? Leamos: “Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre. Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven, y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos.” Según este pasaje ¿qué hizo Noé al despertarse de su embriaguez? ¿Le pidió perdón a Dios? ¡No, sino que Maldice a Canaán, el padre de los palestinos! Su nieto, el hijo de Cam que había visto a su padre desnudo. ¿Por qué no maldice al hijo en lugar del nieto que aún ni siquiera había nacido? ¿Y qué castigo tuvo Noé al embriagarse y desnudarse? ¡Nada! El que fue castigado es uno que nada tenía que ver con la escena. ¿Parece justo este acto de Noé contra Canaán? Contradice totalmente lo que dice la Biblia de él en otro texto: “Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones.” (Génesis 6:9) ¿Entonces?

Pasemos ahora a ver lo que dice la Biblia sobre otro profeta de Dios, esta vez el protagonista es Lot. Este profeta que Dios había mandado para luchar contra conductas sexuales obscenas y advertir a la gente de su pueblo de lo malo que hacía, le atribuyen a él cometer un chocante acto de incesto con sus dos hijas. La historia dice: “Luego, por miedo a quedarse en Zoar, Lot se fue con sus dos hijas a vivir en la región montañosa. Allí vivió con ellas en una cueva. Un día, la hija mayor dijo a la menor:—Nuestro padre ya está viejo y no quedan hombres en esta región para que se acuesten con nosotras y nos den hijos (¡como si los hombre hubiese extinguido del planeta!), como es la costumbre de todo el mundo. Ven, vamos a emborracharlo con vino. Nos acostaremos con él y así por medio de él tendremos descendencia. Esa misma noche emborracharon a su padre y, sin que este se diera cuenta de nada, la hija mayor fue y se acostó con él. A la mañana siguiente, la mayor dijo a la menor: —Mira, anoche me acosté con mi padre. Vamos a emborracharlo de nuevo esta noche y ahora tú te acostarás con él; y así por medio de él tendremos descendencia. Esa misma noche volvieron a emborrachar a su padre y, sin que este se diera cuenta de nada, la hija menor fue y se acostó con él. Así las dos hijas de Lot quedaron embarazadas de su padre. La mayor tuvo un hijo, a quien llamó Moab, padre de los actuales moabitas. La hija menor también tuvo un hijo, a quien llamó Ben Amí, padre de los actuales amonitas.” (Génesis 19:30-38) ¿Es lógico decir que un hombre mayor y aún borracho llegue a mantener una relación sexual normal y que no sienta nada? ¿Es esta la recompensa que merece tener este profeta después de tanta lucha moral contra un pueblo sumergido en la obscenidad? ¿Escogería Dios a alguien con un historial así para ser un enviado suyo?

Moisés tampoco quedó a salvo, la Biblia le atribuye a él que le habló a Dios de esta manera: “Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres?” Y luego le dice: “Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.” (Números 11:10-15) ¿Cómo es posible que un gran profeta de Dios se atreva a cuestionar lo que Dios hace y ponerle una condición?

Hay otro texto en Números 3           1:1-18 atribuido también a Moisés en el cual hace resaltar su lado cruel y vengativo, pero ¿contra quién? ¡Contra niños y mujeres del pueblo que le había acogido cuando huyó de Egipto! Leamos lo que dice el texto: “Jehová habló a Moisés, diciendo: Haz la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas; después serás recogido a tu pueblo. Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan contra Madián y hagan la venganza de Jehová en Madián.” Después de ganar la guerra y regresar a sus tierras “llevaron cautivas a las mujeres de los madianitas, a sus niños, y todas sus bestias y todos sus ganados; y arrebataron todos sus bienes.” Pero, cuando Moisés salió a recibirlos se enojó contra los capitanes del ejército y les dijo: “¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres? (…) Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente. Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida.” ¿Va a Dios a tomar a alguien con este carácter tan ingrato, vengativo y cruel como representante y mensajero suyo? ¿Es esa la imagen que transmiten de un gran profeta de Dios?

Pasamos ahora al hermano de Moisés, el profeta Aarón, a quien el Salmo 106:16 lo llama “el santo de Jehová”, ¡en Éxodo 32:1-6 le atribuyen a él la construcción del becerro!: “Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras  hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.” ¿Es este Aarón el mismo “santo de Jehová” mencionado en el Salmo 106? ¿Escogería Dios para ser profeta a alguien que apoya la idolatría de su pueblo?

El profeta Josué, cuyo libro es lleno de masacres, la Biblia dice que él ordenó lo siguiente: “El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron. Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.” Y luego: “consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había” (Josué 6:20-24) y en el capítulo 10 dice: “En aquel mismo día tomó Josué a Maceda, y la hirió a filo de espada, y mató a su rey; por completo los destruyó, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo al rey de Maceda como había hecho al rey de Jericó.” Y hizo lo mismo contra Libna, Laquis, Eglón, Hebrón, Debir y Neguev: “y la hirió a filo de espada, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada.” ¿Escapó alguien? Nadie.

El rey David, de quien dice la Biblia que es “un hombre conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:14), le atribuyen un acto de adulterio de lo peor que uno llega a imaginar. Leamos lo que dicen de él en la Biblia: “Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.” (2 Samuel 11:2-5), Entonces, ¿qué hizo David para deshacerse del esposo de Betsabé, Urías heteo? “escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías. Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera.” ¡Y así fue! Y termina el capítulo diciendo: “Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Dios.” ¿Dónde queda lo de “un hombre conforme al corazón de Dios”? Otra historia cuenta cómo el rey David mató a doscientos hombres con el fin de casarse con Mical la hija del rey Saúl: “Cuando sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese, se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer.” (1 Samuel 18:26-27) ¿Con qué objetivo los mató? ¿Para agradar a Dios? ¿Para defender su patria? No, ¡para casarse con Mical! Y lo más extraño es que la Biblia cuenta que esta Mical, por cuya causa David mató a doscientos hombres, menospreció a David y le habló así:  “… aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Dios; y le menospreció en su corazón. (…) y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!” (2 Samuel 6:16-20).

Existe otro texto muy chocante atribuido también al rey David y que da una imagen muy cruel y sádica de él, está en 1 Crónicas 20:3, dice: “Sacó también al pueblo que estaba en ella, y los cortó con sierras, y con trillos de hierro, y segures. Lo mismo hizo David a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y se volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.” Este texto así escrito en la traducción bíblica más exacta llamada King James Bible (en español la del Rey Jacobo), en la Reina Valera Gómez y Reina Valera 1909 y en Sagradas Escrituras 1569, parece que no les agradó a algunos e intentaron suavizarlo diciendo en otras versiones que David “la puso (a la gente) a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas”.

En fin, me pregunto: un rey que comete adulterio con su vecina y causa la muerte de su esposo, que mata a doscientos hombres para casarse con la mujer Mical, que comete atrocidades contra poblaciones de ciudades enteras, ¿sería un buen ejemplo a seguir? La biblia dice que sí, que es “un hombre conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:14), y que Dios lo elogia del siguiente modo: “Pero no quitaré nada del reino de sus manos, sino que lo retendré por rey todos los días de su vida, por amor a David mi siervo, al cual yo elegí, y quien guardó mis mandamientos y mis estatutos.” (1 Reyes 11:34) ¿Guardó David los mandamientos de Dios (¡no matarás, no fornicarás!)? Y luego hablan mal de Salomón su hijo diciendo: “E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre.” (1 Reyes 11:6) ¡A lo mejor Salomón tenía que haber fornicado con su vecina y matado a su esposo y a doscientos hombres para casarse con una mujer, y cortado poblaciones enteras con sierras, y con trillos de hierro, y segures para ser bueno a los ojos de Dios! ¿Qué barbaridad es esta? Todo lo que hizo fue correcto ante los ojos de Dios menos un solo acto: “por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos de Jehová, y de ninguna cosa que le mandase se había apartado en todos los días de su vida, salvo en lo tocante a Urías heteo.” (1 Reyes 15:5) ¿Qué pasa con el adulterio cometido con su esposa, con los doscientos hombres matados por una mujer y con las demás poblaciones cruelmente cortadas? Nada, ¡todo era bueno a los ojos de Dios!

El Nuevo Testamento también elogia a David y dice que el Salvador del mundo entero, Jesucristo, viene de su descendencia ¿de cuál mujer? de la vecino con quien comete adulterio y mata a su esposo: “les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. De la descendencia de este, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel.” (Hechos 13:22-23) Ya sabemos que eso es mentira y que Jesús no tiene padre y que no es hijo de José el carpintero sino de María que es del linaje de Aarón y no de David.

Salomón, su hijo, del cual la Biblia dice que es amado por Dios: “Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová, y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así llamó su nombre Jedidías.” (2 Samuel 12:24-25) “Jedidías” significa amado del Señor. Este amado del Señor tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas quienes desviaron su corazón, ¿cómo desviaron su corazón? “Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. (…) Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.” (1 Reyes 11:3-8) Le atribuyeron lo mismo que Aarón, lo peor que uno puede cometer en toda su vida: la idolatría. Pero aún así, Aarón es el santo del Señor y Salomón es su amado.

jueves, 18 de abril de 2024

El evangelio perdido de Cristo

            Escrito por: Othman Hjira 

Contrariamente a lo que viene mencionado en el Corán, muchos cristianos piensan que Jesús no tenía un evangelio propio ya que él era un Dios y que los evangelios fueron escritos por otras personas, por ende, no existía un libro llamado “el evangelio de Jesús”, por eso consideran que “la buena noticia” que Jesús vino a anunciar era su plan de salvación de los pecados y que en eso consistía la principal misión de Jesús. No obstante, hay muchos textos en el Nuevo Testamento que hablan de un evangelio atribuido a Cristo, y que es diferente a los demás evangelios canónicos, lo cual da a entender que sí, había realmente un evangelio que circulaba en la época de Jesús y que llevaba su nombre y del cual ya no se sabe nada. Leamos lo que nos cuentan los textos:  

Pablo, cuyas cartas fueron escritas antes de los cuatro evangelios canónicos, dice: "en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo" (2 Tesalonicenses 1:8) El único evangelio mencionado aquí no es atribuido ni a Marcos, ni a Mateo, ni a Lucas, ni a Juan, sino a Jesucristo.

En Hechos 15, Lucas cuenta el testimonio de Pedro sobre la existencia del evangelio de Jesús: “Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen.” (Hechos 15:7) ¿A qué se refería Pedro con “la palabra del evangelio”? Seguramente no a los evangelios escritos después de él, sino a un solo evangelio que existía y circulaba en aquel entonces.

Mateo nos transmite otra frase atribuida a Jesús en su evangelio dice: “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella.” (Mateo 26:13) ¿De qué evangelio estaba hablando Jesús? Seguramente de su propio evangelio, ya que en aquel entonces no estaba escrito ninguno de los evangelios conocidos ahora.

En Marcos también tenemos un texto que dice: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.” (Marcos 8:35) ¿Le fue revelado a Jesús un evangelio? Los cristianos dicen que no, pero el Nuevo Testamento los desmiente. Leamos: “Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, la gente se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.” (Lucas 5:1), “E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra.” (Marcos 2:2) ¿A qué se refieren los dos textos al usar el término “palabra de Dios”? ¿No se trata de una revelación divina? Veamos la respuesta de Jesús: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.” (Juan 12:49-50) Lo dice bien claro Jesús, todo lo que él transmitía se le fue revelado por el Padre a través del Espíritu Santo y no fue algo propiamente suyo: “El Espíritu del Señor esta sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres, …” (Lucas 4:18)  ¿Cómo puede Jesús ser un dios si todo lo que él enseña no procede de él sino del que le envió?

Preguntas necesarias:

Con tal de dejar bien claro que había realmente un evangelio original atribuido directamente a Jesucristo (que la paz sea con él), es necesario plantearnos dos preguntas importantes: ¿por qué se perdió el evangelio de Cristo?, y ¿cómo habría sido el cristianismo si se hubiese conservado?

En cuanto a la primera pregunta, muchos estudiosos justifican su pérdida por las falsas profecías que tienen que ver con la inminente vuelta de Jesucristo ya que los primeros creyentes en el mensaje de Jesús creían que volvería a bajar en muy pocos años, es decir, con la primera generación tal como viene indicado en muchos textos, a saber: Mateo 24:34, Mateo 10:23, Mateo 16:29 y Juan 21:21-22, de modo que no veían necesidad de conservarlo ya que se creía que el fin del mundo era muy próximo. Esta justificación parece aceptable, pero no es suficiente ya que si no se cumplió la profecía eso significa que esta mentira se metió allí para ocasionar su pérdida y desviar a la gente de algunas verdades. Debió haber otro motivo no declarado que los judíos de la época querían ocultar, algo que no veían con agrado. ¿Cuál sería? En Mateo 21:33-46, Jesús les contó a los fariseos una parábola que les cayó muy mal hasta tal punto que le querían matar por ello, algo que ellos veían con mucha sensibilidad: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a una nación que produzca los frutos de él.” Eso es, Jesús les anunció que iban a ser sustituidos por otra nación y que debían de seguir al espíritu que Dios les mandaría cuando él se fuera de este mundo: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros” (Juan 16:7). ¿Estarían dispuestos los judíos a seguir a un profeta que no sea de su propia nación especialmente si era del linaje de Ismael hijo de Agar (la esclava) y no de Isaac hijo de Sara (la libre)? Según la Biblia ese motivo es suficiente como para provocarles mucha ira y celos:Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo” (Deuteronomio 32:21), “La sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de la que no recibió compasión (porque fue echada de casa y abandonada sola con su hijo en el desierto), y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Dios.” (Oseas 2:23). ¿No nos explican estas profecías por qué los judíos perdieron adrede y rápidamente (¡en menos de 50 años!) el evangelio de Cristo y lo sustituyeron por otros escritos a conveniencia?  

Pasamos ahora a la segunda pregunta, ante la pérdida de este documento tan importante, ¿cómo habría sido el cristianismo si se hubiese conservado el evangelio original de Cristo? Lo más probable es que muchos credos y creencias hubiesen sido muy distintos, desde la naturaleza misma de Jesús hasta la compleja estructura de la iglesia. En aquel entonces los cristianos habrían estado siguiendo las enseñanzas de Jesús y no las de Pablo. Es por eso que los cuatro evangelios considerados canónicos por la iglesia todos fueron escritos después de Pablo y no antes de él. Todo se decidió a conveniencia de la iglesia que, con la ayuda de los emperadores, fue quien prohibió y quemó los demás evangelios considerados por ella como "apócrifos", y persiguió y mató a los que los tenían.

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