Escrito por: Othman Hjira
¿Qué quieren decir los cristianos
con que Jesús es hijo de Dios? ¿Significa que es de la misma naturaleza de Dios
y, por lo tanto, merece ser adorado como Dios mismo? ¿Qué es lo que hace que
Jesús sea diferente a nosotros? ¿Por qué su nacimiento fue tan especial en
comparación con el resto de la humanidad? ¿Por qué este tema siempre ha
engendrado mucha polémica incluso entre las diferentes ramas del cristianismo?
Por ejemplo, los Testigos de
Jehová, además de que no creen en la Trinidad, tampoco creen que Jesús sea de
la misma naturaleza que Dios aunque lo consideran como hijo de Dios. Eso
significa que el hecho de creer que Jesús es hijo de Dios no se considera
suficiente para justificar la creencia de que es de naturaleza divina. Dicho
con otras palabras, si existen algunos textos en el Nuevo Testamento que consideran
a Jesús como hijo de Dios, pues también existen otros textos en el Antiguo
Testamento que enseñan lo mismo respecto a otros profetas. Por lo tanto, aunque
esta doctrina se repitió muchas veces en los cuatro evangelios, eso no es nada
suficiente para probar que Jesús es Dios o de la misma naturaleza que Dios el
Padre. Lo que vamos a hacer ahora es indagar minuciosamente lo que dice la
Biblia respecto a esta doctrina y ver si lo que dice concuerda realmente con lo
que creen la mayoría de los cristianos o no:
Empecemos con un texto muy
revelador y que aclara de una manera muy tajante que si somos creyentes en
Dios, todos en teoría nos consideramos hijos de Dios: “Mas a todos los que
le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de
carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1: 12-13) Si el evangelio dice
clara y explícitamente que los creyentes en Dios todos somos hijos engendrados
por Él, ¿eso significa que tenemos su misma naturaleza y esencia? Dicho de otra
manera, si la Biblia declara que Jesús es hijo de Dios, eso no significa que es
de la misma esencia de Dios, sino que es creyente en Dios, al igual que todos
los demás creyentes en Dios, engendrados por Dios y considerados, por tanto,
también como hijos de Dios.
Mientras la descripción a los
creyentes como hijos de Dios es algo frecuente en la Biblia, no hay ni un solo
texto donde se declara de un modo explícito que “Jesús es hijo engendrado por
Dios”, y si suponemos que exista este texto, lo podríamos interpretar tal como
viene en Juan 1:12-13. Este mismo problema lo encontramos en la Biblia al
darnos cuenta de que el término “dios” se refiere tanto a Dios, el Creador, como
a la creación, por lo tanto, si encontramos un texto en el Nuevo Testamento que
considere a Jesús como un dios, tampoco sería una justificación suficiente ya
que no va a ser el único considerado como tal, en consecuencia, es necesario
que haya un texto que afirme que Jesús es un Dios “verdadero”. ¿No es esa
creencia sino un verdadero dilema?
El término “hijo” o “hijos de
Dios” en el Nuevo Testamento:
Ahora vamos a leer algunos
textos del Nuevo Testamento para ver que la descripción “hijo de Dios” fue dada
a mucha gente y no solo a Jesús: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos
serán llamados hijos de Dios.” (Mateo 5:9); “para que seáis hijos de
vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:45); “hijo de Enós, hijo
de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.” (Lucas 3:38) Entonces decir que Jesús
es hijo de Dios tan solo por el hecho de nacer milagrosamente sin padre, pues
Adán nació sin padre y sin madre y aún así es considerado hijo de Dios también,
lo cual es la misma idea anunciada por el Corán: “Verdaderamente Jesús, ante
Allah, es como Adán. Lo creó de tierra y luego le dijo: ¡Sé! Y fue.” (Al
Imrán: 59). Otros textos más: “y seréis hijos del Altísimo; porque él es
benigno para con los ingratos y malos.” (Lucas 6:35); “Porque no pueden
ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos
de la resurrección.”(Lucas 20:36) Aquí vemos claramente que se refiere
también a los ángeles como hijos de Dios; “Porque todos los que son guiados
por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.” (Romanos 8:14); “Porque
el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos
de Dios.” (Romanos 8:19); “también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos
hermanos.” (Romanos 8:29) Aquí Pablo dice que Jesús es primogénito entre muchos
hermanos, es decir, todos los hombres somos iguales a Jesús en cuanto a nuestra
naturaleza humana. Más textos: “Allí serán llamados hijos del Dios viviente.”
(Romanos 9:26); “Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos
e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”(2 Corintios 6:18); “pues todos
sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.” (Gálatas 3:26); “Y por
cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el
cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo,
también heredero de Dios por medio de Cristo.”(Gálatas 4:6-7); “El que
venciere, poseerá todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo.”(Apocalipsis
21:7) Aquí está hablando de una manera general sin especificar.
Pero el texto más claro y
hermoso de todos es este: “Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he
subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro
Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” (Juan 20:17) Es decir, Dios es el Padre
y el Dios de Jesús como lo es también de los demás creyentes. ¿Qué más pruebas
se necesita para darse cuenta de la verdadera naturaleza de Jesús?
El término “hijo” o “hijos de
Dios” en el Antiguo Testamento:
Pasemos ahora al Antiguo
Testamento y leamos lo que dice sobre el término “hijo” o “hijos” de Dios: “viendo
los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí
mujeres, escogiendo entre todas”(Génesis 6:2); “Y dirás a Faraón: Jehová
ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a
mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a
matar a tu hijo, tu primogénito.” (Éxodo 4:22-23) aquí se ve claramente que
el término “mi hijo” se refiere al pueblo de Israel; “Hijos sois de Jehová
vuestro Dios” (Deuteronomio 14:1); hablando de Salomón ahora: “le seré
por padre, y él me será por hijo y no quitaré de él mi misericordia, como
la quité de aquel que fue antes de ti” (1 Crónicas 17:13); “Él edificará
casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y
afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre.” (1 Crónicas
22:10), “Y me ha dicho: Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios;
porque a este he escogido por hijo, y yo le seré a él por padre.” (1 Crónicas
28:6); “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios,
entre los cuales vino también Satanás.” (Job 1:6) lo más probable aquí es
que se refiere a los ángeles. “Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho:
Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.”(Salmos 2:7) Este texto es polémico,
ya que no hay una unanimidad sobre a qué se refiere exactamente aunque la
mayoría de los cristianos, a diferencia de los judíos, creen que se trata de
una profecía sobre Jesucristo. Sin embargo, hay que aclarar que el verbo “engendrar”
aquí significa “crear” puesto que lo relaciona con un tiempo específico “hoy”,
lo cual no concuerda con la creencia cristiana de que Jesús nació del padre
antes que los tiempos.
“Los hijos de Dios” llamados “dioses”
también:
“Yo dije: Vosotros sois
dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; Pero como hombres moriréis.” (Salmos
82:6-7) Aquí vemos claramente que el término “dios” es usado también para
referirse a todos los hijos de Dios, por tanto, Jesús no puede ser la
excepción. Sin embargo, y aún siendo llamados “dioses” o “hijos de Dios”, la
Biblia dice que no hay nadie entre ellos que se parece a Dios “¿Quién es
igual al Señor? ¿Quién se le parece entre los hijos de los dioses?”(Salmos
89:7).
Pese a ser hijo de Dios, Jesús no es igual a Dios:
Ya vimos anteriormente que la expresión “hijo de
Dios” no es utilizada únicamente con referencia a Jesucristo, más bien a todos
los creyentes en Dios. Muchos profetas, reyes y ángeles fueron también llamados
“hijos de Dios” tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En este
apartado vamos a corroborar otra vez más que el hecho de que Jesús sea
considerado como “hijo de Dios” eso no le hace igual a Dios, de lo contrario,
sigue siendo visto como un hombre que comparte todas las debilidades y
preocupaciones humanas. Leamos lo que dice la Biblia: “Pero de aquel día y
de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo,
sino el Padre.” (Marcos 13:32) Si Jesús hubiese sido de la misma esencia
que el Padre, es decir, siendo Dios mismo encarnado en la persona de Jesús, o
como dice el evangelio de Juan “yo soy en el Padre y el Padre en mí”
¿cómo es posible que Jesús, al igual que los ángeles, quede también excluido de
saber la fecha de algo tan importante para toda la humanidad?; “Todas las
cosas me fueron entregadas por mi Padre.”(Mateo 11:27), “El Padre ama al
Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.” (Juan 3:35) Lo cual
significa que Jesús no poseía nada y que todo se le fue otorgado por el Padre;
“No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre;
porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.”
(Juan 5:19) Lo dice bien claro: “no puede el Hijo hacer nada por sí mismo”,
lo cual indica que él no tiene ni poder ni autoridad ni siquiera sobre sí
mismo, ¡y aún así mucha gente lo toma por Dios!; “no busco mi voluntad, sino
la voluntad del que me envió, la del Padre.” (Juan 5:30) ¡Tampoco tiene
voluntad propia! De lo contrario, exhorta hacer la voluntad del que le envió: “No todo el que me dice:
“Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad
de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21); “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo,
así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”(Juan 5:26) ¿Cómo
puede ser Jesús un Dios si su vida le fue dada por otro Dios, su Padre? Para
ser Dios se supone que debe dar la vida y no recibirla; “¿al que el Padre
santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de
Dios soy?” (Juan 10:36) fue santificado y enviado por el Padre y no por sí
mismo; “la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a
nosotros, resucitando a Jesús.” (Hechos 13:33) Según dice este
texto, Jesús fue resucitado por el Padre y no por sí mismo; “Pero luego que
todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al
que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.”(1
Corintios 15:28) ¿Cómo es posible que un dios acepte estar sometido a otro
Dios? Si decimos que Jesús es Dios encarnado en el hombre ¿cómo es posible que se
sujete a sí mismo?; “Si ustedes perdonan a los otros sus ofensas, también su Padre
celestial los perdonará a ustedes. Pero si ustedes no perdonan a
los otros sus ofensas, tampoco el Padre de ustedes les perdonará sus ofensas.”(Mateo 6:14-15) Jesús afirma que el único que
perdona es el Padre celestial y no dijo que él también lo hace; “los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en
espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le
adoren. Dios es espíritu y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en
verdad.” (Juan 4:23-24) Si
Jesús hubiese sido Dios ¿por qué no dijo que le teníamos que adorar a él también?;
“Entonces Jesús le
dijo: Vuelve tu espada a su lugar. Quien esgrime la espada, muere por la
espada. ¿No te parece que yo puedo orar a mi Padre, y que él puede mandarme
ahora mismo más de doce legiones de ángeles?” (Mateo 26:52-53) ¿Por qué un
dios debe orarle a otro Dios para pedirle auxilio?; “Porque las obras que el
Padre me ha encomendado que lleve a cabo, y que estoy haciendo, son las que
testifican que el Padre me ha enviado.” (Juan 5:36) Reconoce que los
milagros que él hacía le fueron encomendados por el Padre. “El que esté
dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de
Dios o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por cuenta propia
busca su vanagloria; en cambio, el que busca glorificar al que lo envió es una
persona íntegra y sin maldad.” (Juan 7:17-18); “Sabrán
ustedes que yo soy y que no hago nada por mi propia cuenta, sino que hablo
conforme a lo que el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo;
no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada.” (Juan 8:28-29) ¿Es posible
que estas palabras provengan de uno considerado como “dios”?; “yo he
venido de Dios y aquí me tienen. No he venido por mi propia cuenta, sino que él
me envió. ” (Juan 8:42); “se arrodilló y oró. Y decía:
«Padre, si quieres, haz que pase de mí esta copa; pero que no se haga mi
voluntad, sino la tuya.» Se le apareció entonces un ángel del cielo, para
fortalecerlo. 44 Lleno de angustia, oraba con más intensidad. Y era
su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.” (Lucas 22:41-44) ¿Qué clase
de dios es éste que se arrodilla, ora con intensidad, no tiene voluntad,
necesita de alguien más para fortalecerle? ¿No fue Jesús sino un profeto de
Dios?; “En ese momento
Jesús clamó a gran voz, y dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.»” (Lucas 23:46) ¡No solo el
cuerpo, sino hasta el espíritu se lo encomendó a Dios!
Jesús, un profeta de Dios:
Si en el apartado anterior aclaramos
de una manera muy detallada que Jesús no tiene ninguna cualidad con la cual se
le puede otorgar una idiosincrasia divina, en este apartado, pues, vamos a
hacer lo mismo sacando a flote los testimonios de los cristianos primitivos que
vivían en torno a Jesucristo con el fin de demostrar que fue considerado tan
solo como un gran profeta y mensajero de Dios, lo cual nunca fue negado,
reprochado o corregido por Jesús mismo. Leamos: “Y
todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre
nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. Y se extendió la fama de él por
toda Judea, y por toda la región de alrededor.” (Lucas 7:14-17); “Cuando vio esto el
fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién
y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.” (Lucas 7:39-41); “Al
ver la señal milagrosa que Jesús había realizado, la gente comenzó a decir: «En
verdad este es el profeta
que había de venir al mundo».” (Juan 13:14-15); “Por eso interrogaron de
nuevo al ciego: - ¿Y qué opinas tú de él? Fue a ti a quien te abrió los ojos. —Yo
digo que es profeta
—contestó.”(Juan 9:17); “La mujer
dijo: —Señor, me doy cuenta de que tú eres profeta.” (Juan 4:19); “Pero al buscar cómo
echarle mano, temían al pueblo, porque este le tenía por profeta.”(Mate4o 21:6) Los
judíos querían matarle a Jesús por haberles dicho que serán reemplazados por
otra nación por culpa de ser gente malvada, lo único que les impidió era el
temor a la reacción del pueblo que le tenía por profeta de Dios; “Y ellos le
dijeron (a Jesús): De
Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra
delante de Dios y de todo el pueblo.” (Lucas 24:19) La respuesta de
estos dos hombres fue justo después de la supuesta muerte de Jesús, es decir,
incluso después de la supuesta “crucifixión”, ellos aún le veían como un
profeta de Dios y se lo dijeron a él mismo, y él no les reprochó ni les
corrigió su concepción; “Por tanto, Jesús les dijo: En todas partes se honra
a un profeta, menos
en su tierra, entre sus familiares y en su propia casa.” Así reprochó Jesús
al quedarse asombrado por falta de fe de aquellos que se burlaban de sus
maravillas y sus enseñanzas reconociendo que es un profeta de Dios.
¿Por qué Jesús nació milagrosamente?
Ahora queda responder a una
pregunta que siempre nos hacemos tanto los cristianos como los musulmanes: ¿por
qué Jesús es la única persona en el mundo que tuvo un nacimiento peculiar, con
la intervención directa del Espíritu Santo? Lo más probable es para no ser
confundido con el Mesías esperado. Dicho con otras palabras, Dios quiso que
Jesús naciera milagrosamente de María y que llevara su sangre levita para no
nacer del linaje de José el esposo de María que es del linaje de David, y así
evitar confundir a Jesús con la falsa y alterada profecía del Mesías esperado
por los judíos y de quien Jesús dijo que no pertenecería a ellos. Por lo tanto,
el hecho de que Jesús naciera milagrosamente fue para no realizar la profecía
que falsificaron los judíos respecto al linaje del Mesías esperado diciendo que
debe tener la sangre de David y así desviar a la gente para no seguir al
profeta árabe descendiente de Ismael hijo de Abraham tal como Moisés y Jesús y
los demás profetas les habían enunciado: “Profeta les levantaré de en medio
de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará
todo lo que yo le mandare.” (Deuteronomio 18:18); “La sembraré
para mí en la tierra, y tendré compasión de la que no recibió compasión, y diré
al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Dios.”(Oseas
2:23); “Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y
a la no amada, amada.” (Romanos 9:25); “Por tanto os digo, que el
reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a una nación que produzca
los frutos de él.” (Mateo 21:43)
Entonces ¿quién es el Mesías
esperado por el pueblo judío durante muchos siglos? Es el profeta Muhammed, pero
lo rechazaron al darse cuenta de que es árabe, de los descendientes de Ismael,
el hijo de la “esclava” Hagar, y no un judío como ellos. (Haga clic aquípara leer nuestro trabajo completo sobre este tema).
El concilio de Nicea, y la deificación de Jesús:
Seguro que ahora usted se está preguntando por qué, cómo, cuándo y dónde Jesús empezó a ser considerado como Dios, la respuesta está en el primer concilio ecuménico en la historia de la iglesia: el Concilio de Nicea. Tuvo lugar en la ciudad de Nicea en el año 325 d.C tras la convocación del emperador pagano Constantino a 1800 obispos de los cuales solo asistieron unos 300 aproximadamente. Éste, al darse cuenta de que las divisiones religiosas entre las iglesias amenazaban la unidad política de su imperio acabó interviniéndose él mismo personalmente para imponer un solo credo unánime y oficial en todo el imperio. Este nuevo credo consistía en considerar que la naturaleza de Jesús es igual a la del Padre, y cualquiera que osara negar esta nueva doctrina quedaría condenado a destierro o muerte.

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