martes, 28 de octubre de 2014

¿Es la religión "el opio de los pueblos"?

Esa declaración marxista con respecto a la religión es inválida y nula por dos razones:

La primera: la verdadera religión no adormece al pueblo y no le hace resignarse ante la reivindicación de sus derechos en la vida ahogándose en esperar el deleite en la otra. La verdadera religión no reconoce la injusticia y no acepta la corrupción y la desviación. Y si eso conviene con algunas religiones pues no es de ninguna manera el caso del Islam.

En realidad, el islam es una gran revolución humana. Es una revolución para liberar al hombre, todo hombre, de la esclavitud y de la sumisión. Es una revolución del intelecto,  de la consciencia y del pensamiento y es una revolución en el mundo real y en la práctica.

El lema de dicha revolución es frase siguiente: No hay más que un solo Dios. Pues todo lo que alega o intenta ser un Dios será falso y es efímero. Y todos aquellos que alegaron ser dioses junto a Dios o sin Él deben eliminarse y desaparecer para siempre de la escena de la vida.

Toda la humanidad es igual y no deben esclavizar unos a otros o apoderarse unos de otros. Y si alguien se comporta injustamente contra otro pues todos debemos impedirle y guiarle sino todos seremos cómplices y mereceremos el justo castigo de Dios.

Como dice el Noble Corán: "Y no os inclinéis del lado de los que son injustos pues en ese caso el Fuego os alcanzaría y no tendríais fuera de Allah a quien os protegiera ni seríais auxiliados después". (11: 113)  y dice también: " Y guardaos de una prueba que no sólo afligirá a los que de vosotros sean injustos. Y sabed que Allah es Fuerte en el castigo". (8: 25)

Y el mensajero de Dios, que la paz y los rezos de Dios sean con él, dijo: "Si la gente ve un acto reprobable  y no procura impedirlo, el castigo de Dios estará a punto de caerse sobre ellos".  (Narrado por Abu Dawúd y Tirmidi). Y dijo también: "Y quien vea un acto reprobable debe cambiarlo con sus manos, si no puede que lo haga con su boca y, sino, con su corazón. Y ese último es el grado mínimo de la fe". (Narrado por Muslim y otros)

Y el cambio con el corazón, que es el grado mínimo de la fe, no es nada negativo o insignificante sino que es la brasa de la rabia y del descontento hacia la corrupción y lo reprobable que reluce y se enciende hasta que encuentre el momento oportuno para el cambio ya con la lengua o con la mano. Así se puede alejarse de los injustos y de los corruptos y boicotearles sin comer, beber, o sentarse con ellos ni acompañarles.

El mensajero de Dios (qué la paz y los rezos de Allah sean con él) considera la resistencia contra la injusticia y la corrupción interiores en el mismo grado con la lucha contra una invasión exterior, y los dos se consideran Yihad en el camino de Dios. Cuando fue preguntado: "¿Cuál Yihad es el mejor?". –Contestó: "Decir la palabra de la verdad ante un gobernador tirano". (Narrado por Nissa-i). Y eso sin duda alguna es el mejor Yihad.

El islam ordena lucha contra la injusticia hasta la muerte, y quien muera por tal causa se considera como un mártir, más bien en la vanguardia de los mártires más nobles junto a Hamza Ibn  Abdelmutaleb quien es el mejor de todos los mártires como lo había dicho el mensajero de Dios: "El mejor de los mártires es Hamza y un hombre que se rebela contra un gobernador tirano aconsejándole y advirtiéndole y le mata". (Narrado por el Hakim y Eddiae de la parte de Yábir). 

El islam educa al musulmán para tener dignidad y nobleza que son entre las características de la fe y de su impacto: "Dicen: Si regresamos a Medina, los más poderosos expulsarán a los más débiles. De Allah es el poder y de Su mensajero y de los creyentes, pero los hipócritas no saben". (63: 8), más bien de las características de la humanidad "Es cierto que hemos honrado a los hijos de Adam. Los llevamos por la tierra y por el mar, les damos cosas buenas como provisión y les hemos favorecido con gran preferencia por encima de muchas de las criaturas". (17: 70)

Por eso el islam renuncia su responsabilidad ante quien admite para sí mismo la humillación y el desprecio y que se pongan las cadenas en su cuello y en sus pies sin resistencia ninguna y sin realizar ningún esfuerzo para liberarse de ello aún emigrando en la vasta tierra de Dios. El Corán dice: "A los que se lleven los ángeles habiendo sido injustos consigo mismos les dirán: ¿En qué se os fue la vida? Responderán: Estábamos oprimidos en la tierra. Les dirán: ¿Acaso no era la tierra de Allah lo suficientemente extensa como para emigrar? Esos tendrán por morada Yahannam. ¡Qué mal fin! " (4: 97) Así como el mensajero de Dios rechaza por completo esconderse detrás del destino ante las circunstancias de la vida y lo considera como una especie de pereza que es reprochable en la religión de Dios. Y cuando el mensajero de Dios juzgó entre dos hombres y él que perdió el juicio dijo: "¡Allah es suficiente para mi, qué excelente Guardián!" por lo que el mensajero de Dios le contestó: "Dios reprocha por la resignación, pero tú tienes  que currar, y si algo está fuera de tus capacidades pues dilo en aquel entonces." (Narrado por Abi Dawúd)

Por eso encontramos entre los mandamiento del profeta: "El creyente fuerte es mejor y es más querido ante Allah que el creyente débil… prosigue lo beneficioso para ti y pídele ayuda a Dios y no te resignes". (Narrado por Muslim)

Y entre las súplicas que había enseñado a sus compañeros para decir en los tiempos de la debilidad: "¡Dios mío! Me refugio en Ti de la angustia y de la tristeza. Me refugio en Ti de la resignación y de la pereza. Me refugio en Ti de la cobardía y de la avaricia y me refugio en Ti de la carga de la deuda y de la injusticia de los hombres". (Narrado por Abi Daúd)

Algo similar encontramos en otra súplica: "¡Oh Dios nuestro! A Ti pedimos la ayuda y la guía. Te pedimos perdón y a Ti nos arrepentimos. En Ti creemos y en Ti confiamos. Te alabamos por todo el bien, Te agradecemos y no negamos Tus gracias. Derrocamos y dejamos a quien abuse de Tus límites".

Fíjese en esta expresión: "Derrocamos y dejamos a quien abuse de Tus límites", aquí vemos cómo el islam exhorta derrocar y luchar contra él que es injusto y tirano sea cual sea su rango entre la gente.

¿Se puede decir de una religión así, que ordena sublevarse contra la injusticia, la impotencia, la debilidad y la esclavitud y que exhorta luchar por la justicia, la verdad y la libertad, el "opio de los pueblos" que los adormece y les hace desear únicamente el deleite en el paraíso para no sublevarse en contra de las injusticias que ocurren en la vida mundanal?

A lo mejor Marx tenía su excusa cuando dijo lo que dijo porque no conocía el islam y no sabía su postura con respecto a la injusticia y a la corrupción a sabiendas que el método científico le exigía no caer en la generalización hasta que tenga un conocimiento general y un estudio exhaustivo de todas las religiones, o por lo menos de las más grandes, y de su impacto en los pueblos a lo largo de la historia, y si no podía, pues debía haber juzgado solo a la religión que él conocía bien y no a otras.

viernes, 24 de octubre de 2014

Los secretos del Corán: "La mujer de Faraón cuando dijo: ¡Señor mío! Haz para mí junto a Ti una casa en el Jardín"

"Y Allah les pone un ejemplo a los creyentes: La mujer de Faraón cuando dijo: ¡Señor mío! Haz para mí junto a Ti una casa en el Jardín, y sálvame de Faraón y de sus actos; y sálvame de la gente injusta." (Sura 66: 11)

 Cada uno que lee este versículo de manera superficial y simple dirá que se trata simplemente de una súplica de la mujer de Faraon que pidió a Dios que le construyera una casa junto a Él en el paraíso, y esa petición es la de casi todos los creyentes. Pero este versículo entraña una serie de lecciones y de secretos que intentaremos revelar  aquí:

1-      La mujer como un ejemplo a seguir para los creyentes: El islam nunca ha estado en contra de la mujer ni ha despreciado su rol en la vida. Es todo lo contrario, la mujer es un componente básico de cada sociedad, es quien educa a las futuras generaciones y quien apoya constantemente al hombre. Y despreciarla, es como despreciar a la mitad de la sociedad, y una sociedad fuerte y sólida no puede avanzar  si no se da a cada individuo los derechos y el valor que merece. Por eso el Corán ha elegido la Mujer de Faraón como ejemplo a todos los creyentes para hacernos entender que se puede aprender también de la mujer, de sus principios, de su sabiduría y de sus posturas sólidas aún en los momentos más difíciles.

2-      A la hora de pedirle a Dios que le hiciera una casa en el Jardín, la Mujer de Faraón dio a entender que lo que buscaba principalmente era estar junto a Dios. Por eso dijo: "Haz para mí junto a Ti una casa", y no dijo: "Haz para mí una casa junto a Ti". Fíjese bien que ella pidió estar junto a Dios antes de la casa en el Jardín. Otra cosa más de suma importancia: La Mujer de Faraón no pidió un palacio en el paraíso sino una casa a pesar de que pasó toda su vida en los palacios de Faraón quien dijo a su pueblo: "  Y llamó Faraón a su gente, dijo: ¡Gente mía! ¿Acaso no me pertenece la soberanía de Egipto y estos ríos que corren a mis pies? ¿Es que no lo veis?" (Sura 43: 51). De allí deducimos que la Mujer de Faraón merece de verdad ser un muy buen ejemplo a seguir para todos, es que a pesar de vivir una vida lujosa en los palacios de Faraón sin que le faltara nada, lo que le importaba verdaderamente era estar únicamente junto a Dios en una casa en el Jardín y no en un palacio. Era consciente de la verdad de la vida mundanal a la que Dios la describe: " Sabed que la vida del mundo es en realidad juego y distracción, así como apariencia, jactancia entre vosotros y rivalidad en riqueza e hijos. Es como una lluvia que admira a los sembradores por las plantas que genera, pero que después se secan y las ves amarillentas hasta convertirse en deshecho. En la Última Vida habrá un duro castigo, y también perdón de Allah y beneplácito. La vida del mundo no es más que el disfrute del engaño." (Sura 57: 20)

3-      Nunca se debe generalizar: Fíjese bien que a pesar de ser la mujer de uno de los incrédulos más famosos en la historia de la humanidad, la Mujer de Faraón tenía una personalidad fuerte y única, nunca estuvo de acuerdo con lo que hacía su esposo y ni siquiera se sometió a su voluntad y a su orgullo cosa que muchos hombres creyentes de hoy en día no podrán hacer. Uno tiene que tener principios propios y una personalidad fuerte a la hora de defender la verdad sin temerle a nadie excepto a Dios.        

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