Escrito por: Othman Hjira
El contenido que usted va a
leer en este capítulo es muy sensible y peligroso ya que derrumba los
fundamentos de la principal doctrina cristiana de que Jesús es el Mesías
esperado a condición de que sea del linaje del rey David tal como viene en
algunas profecías del Antiguo Testamento: “Y cuando tus días se hayan
cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia
que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza.”(2 Samuel 7:12), “Saldrá una vara del
tronco de Isaí (el padre de David), y un vástago retoñará de
sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de
sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de
conocimiento y de temor de Jehová.”(Isaías 11:1-2).
Ya es algo consabido que
José el carpintero, en cuya casa nació el profeta Jesús, es considerado como
padre simbólico de él, y es del linaje de David también. Pero el problema va a
comenzar con la declaración más atrevida de Pablo según la cual afirma que
Jesús pertenece a David por la sangre: "del linaje de David según la
carne" (Romanos 1:3). La expresión “según la carne” cierra el
camino ante cualquier interpretación que diga que es suficiente que Jesús sea
de la casa de David, sino que debe ser de su linaje sanguíneo.
La pregunta ahora: ¿tiene Jesús la sangre de José, el esposo de María, que es del linaje de David? La respuesta es: NO, Jesús no es su hijo biológico, su nacimiento fue milagroso mediante la intervención del Espíritu Santo que fue enviado por Dios para darle un hijo a María. Entonces nos queda ahora indagar el linaje de su madre María, ¿de qué linaje es ella? Contrariamente a la tradición narrativa bíblica que suele dar mucha importancia a las genealogías sobre todo de las personas más importantes, cuando indagamos la genealogía de María para saber qué sangre tenía Jesús nos damos cuenta de que no nos ofrece casi nada, se menciona algo de la genealogía de otros personajes menos importantes, pero llegamos a María y no nos aclara quiénes eran sus padres, ¿por qué este vacío? ¿Algo estarán ocultando?
Sin embargo, afortunadamente
hay un dato que se les escapó, un dato que podría cambiar el rumbo de la
historia entera. Según el evangelio de Lucas, ella es del linaje de Aarón,
¿cómo lo podemos saber? En Lucas 1:36 dice que María es parienta de Elisabet la
esposa de Zacarías: “Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha
concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban
estéril.” ¿De qué linaje es Elisabet la parienta de María? Según Lucas 1:5
Elisabet es del linaje de Aarón: “Hubo en los días de Herodes, rey de Judea,
un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de
las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet.”. En consecuencia, la sangre
que lleva Jesús proviene de su madre biológica María, que es parienta (de la
familia) de Elisabet que es, a su vez, del linaje de Leví y no de Judá.
Es necesario aclarar un punto: en lugar de dar mayor importancia al linaje de María, los evangelios solo nos ofrecen el linaje de José aunque saben que no es el padre de Jesús, lo cual sirve únicamente para camuflar y desviar la atención respecto a su verdadero linaje. En las dos genealogías presentadas por los evangelios de Lucas y Mateo aparece un problema, las dos discrepan en quién fue el padre de José. En Mateo (1:16) dice: “Jacob engendró a José”, mientras que en Lucas (3:23) dice “José hijo de Elí”. Para tapar esta contradicción, algunos cristianos dicen que en Mateo se habla de la genealogía de José mientras que en Lucas se habla de la de María, por tanto, Jesús debió tener sangre davídica tanto de parte de José como de María. ¿Eso lo dice la Biblia? Ni allí, ni en ningún lado de la Biblia se habla de los padres de María. Por tanto, alegar que el término “hijo” se refiere a José como “yerno” hay que sustentarlo con otro texto que nos diga que así fue y así quitar la confusión. De momento es solo una conjetura. Además, en ninguna parte de la Biblia Jesús declara ser hijo de José el carpintero, pero los cristianos, según parece, le quieren imponer a Jesús a que sea su hijo a la fuerza y así seguir tapando la mentira.
La manipulación de la genealogía de Jesús:
Es muy gracioso ver cómo los autores de los evangelios se atrevieron a
manipular la genealogía de Jesús creyendo que nadie iba a darse cuenta de ello
con el fin de ocultar que José es del linaje de Joacim a quien Dios le había
prohibido tener reyes en su descendencia. En Mateo 1 donde se habla de la
genealogía de Jesús, llega a Josías y dice: “Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos.” (Mateo 1:11). Sin
embargo, si investigamos qué dice la Biblia sobre los hijos de Josías, nos
vamos a dar a cuenta de que Josías
es el abuelo de Jeconías
y no su padre, y que el verdadero padre de Jeconías es Joacim: “Y
los hijos de Josías:
Johanán su primogénito, el segundo Joacim, el tercero Sedequías, el cuarto Salum. Los hijos
de Joacim: Jeconías su hijo, hijo del
cual fue Sedequías.” (1 Crónicas 3:15-17) ¿Qué pasa con Joacim? Lo eliminaron de la genealogía de José
porque sabían que según la Biblia nunca podría haber un rey en su descendencia:
“Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim rey de Judá: No tendrá quien se siente
sobre el trono de David; y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de
la noche. Y castigaré su maldad en él, y en su descendencia y en sus
siervos; y traeré sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalén y sobre los
varones de Judá, todo el mal que les he anunciado y no escucharon.”
(Jeremías 36:30-31). ¿Entonces? Si el dilema de que Jesús sea del linaje de
David quedara resuelto, ¿qué haríamos con el dilema de Joacim y su
descendencia? Aún faltan más dilemas por resolver.
Ahora sí, por fin se puede
llegar a entender el significado de muchos textos y a despejar muchas dudas
como: por qué Jesús cuestionó a los judíos el hecho de que le vieran como hijo
de David, por qué no quiso ser nombrado como rey del pueblo judío, pero sí admitió
ser sacerdote, por qué dijo que el futuro rey de los judíos no va a ser judío,
y lo más importante, por qué fue nacido milagrosamente sin padre. Analicemos
punto por punto:
El primer texto está
en Mateo 22, se trata de un diálogo entre Jesús y los fariseos. Según este
diálogo, Jesús acaba cuestionándoles al responderle que el Cristo (el Mesías)
ha de ser hijo de David. Leamos la respuesta de Jesús:
“Y estando juntos los
fariseos, Jesús les preguntó, 42 diciendo: ¿Qué pensáis
del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. 43 Él
les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo:
44 Dijo el Señor a mi
Señor:
Siéntate a mi derecha,
Hasta que ponga a tus
enemigos por estrado de tus pies?
45 Pues si David le llama
Señor, ¿cómo es su hijo? 46 Y nadie le podía responder
palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.”
Está muy obvio que, según este texto, Jesús no dice ser hijo de David, ni confirma que el Cristo (el Mesías prometido) lo es, sino que acaba cuestionando lo que los judíos estaban alegando respecto a su linaje, diciéndoles que lógicamente no puede ser su Señor e hijo al mismo tiempo, de modo que ellos no pudieron decir nada más al respecto y se quedaron callados. ¿No significa eso que la profecía de que el Mesías ha de ser del linaje de David es falsa?
El segundo texto está en Juan 18:33-37 y cuenta que Pilato le preguntó a Jesús si era el rey de los judíos, por lo que Jesús le respondió: “¿Dices tú esto por ti mismo o te lo han dicho otros de mí?” Esa misma pregunta la suelo plantear yo también a mis amigos cristianos cuando afirman que Jesús es “rey de reyes”, si realmente Jesús define a sí mismo como tal, u otros se lo atribuyen a él. Jesús responde bien claro: “Mi reino no es de este mundo”. ¿Entonces? ¿Qué hacemos ahora con las profecías del Antiguo Testamento que dicen que el Mesías prometido vendría a combatir a los enemigos, establecer la justicia, ser salvador político del pueblo judío y fundarles su reino terrenal? Se nota bien claro que Jesús no era el Mesías prometido ya que no cumplía con tales condiciones. Volvamos al texto. Pilato le volvió a preguntar: “¿Luego, eres tú rey?” Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad.” ¿Qué significa “tú dices que yo soy rey”? Significa que Jesús afirma que esta declaración no proviene de él sino de Pilato dejando bien claro que la misión de Jesús no era establecer un reino sino dar testimonio de la verdad. De hecho, ¡Jesús nunca dio testimonio de sí mismo como rey! Por el contrario, sí que dio testimonio de que no lo era: en Juan 6:14-15 leemos que Jesús no quiso ser nombrado rey de Israel y que decidió retirarse al monte solo: “Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.” Este texto no enuncia explícitamente por qué Jesús, considerado como profeta por su pueblo y no como un dios, reaccionó de esta manera, lo más probable es que Jesús lo hizo porque él no les quería mentir ni engañar ya que él sabía que no era del linaje de David como ellos pensaban y esperaban. Otra señal muy importante que nos ofrece este texto: “Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo”, lo cual da a entender que los judíos estaban esperando a un gran rey y profeta que seguramente Jesús, al retirarse al monte, ya demostró que no lo era. Entonces, ¿quién será?
La respuesta a esta pregunta la podemos deducir del siguiente texto en el que el sumo sacerdote le dice a Jesús: “Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” (Mateo 26:63-64) Otra vez aquí nos encontramos con la misma respuesta de Juan 18:37 “Tú dices que yo soy rey”, y aquí Jesús no le respondió afirmando que es el Cristo sino negándolo diciendo que son palabras del sumo sacerdote no de él, y además da una señal de quien sería realmente el Cristo: el Hijo de Hombre, anunciado en Daniel 7, quien acabaría con el reino de la cuarta bestia, el imperio romano, liberaría Jerusalén de los romanos y establecería la justicia en la tierra (no en el cielo). La pregunta ahora, según la fe cristiana ¿es Jesús un hijo de Hombre o un hijo de Dios? ¿Por qué Jesús hablaba en tercera persona cuando se refería a la venida del hijo de Hombre? Seguramente, no estaba hablando de sí mismo. Además, los romanos ya no están en Jerusalén y el imperio romano ya no existe, ya trasladaron a formar parte del reino del hijo de Hombre, el profeta Muhammad, que fue camuflado por la mentira de la segunda venida de Jesús.
En cambio, encontramos otro texto que afirma que Jesús fue nombrado
como sacerdote, lo cual da a entender que es del linaje de Aarón (de parte de su
madre María) y no de David (ya que no es hijo de José):
“Y nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando
es llamado por Dios, así como lo fue Aarón. De la misma manera, Cristo no se
glorificó a sí mismo para hacerse sumo sacerdote, sino que lo glorificó el que
le dijo:
Hijo mío eres tú,
Yo te he engendrado hoy.
Como también dice en otro pasaje
Tú eres sacerdote para siempre
Según el orden de Melquisedec.”
(Hebreos 5:5-6)
Este dilema se incrementó
más con la profecía de Zacarías (Lucas 1:67-80) en la que se profetizaba que
Jesús iba a ser el Salvador político (es decir de los enemigos romanos y no de
los pecados como creen los cristianos) del pueblo de Israel, pero, debido a que
esta profecía no se cumplió, lo cual suponía un gran problema y dejaba un vacío enorme y peligroso,
acabaron inventando el libro del Apocalipsis y terminaron dándole a Jesús otra
imagen que concordaba con todas las profecías no realizadas, es decir, seguían
insistiendo en que Jesús tendría que ser el Mesías esperado no durante su primera
venida sino en el Apocalipsis y así tener el problema resuelto. Y eso es una mentira por cinco razones:
-
La primera es que si no se
comprueba que es “del linaje de David según la carne” tal como lo afirma
Pablo, todo el cuento ese se derrumbaría y el fundamento del cristianismo
colapsaría.
-
La segunda es que aún si lo
comprobamos, él no podría ser rey porque es del linaje de Joacim a quien Dios
le había prohibido tener reyes en su descendencia.
-
La tercera es que Jesús
mismo dijo que ya terminó con toda la obra que Dios le había encomendado
incluso antes de ser crucificado: “Y esta es la vida
eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien
has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me
diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo,
con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” (Juan
17:3-5) ¿No es una contradicción que aquí diga que acabó su misión a sabiendas
que aún no ha cumplido la obra más importante: salvar a la humanidad del pecado
mediante su muerte en la cruz y tener otra venida como rey para establecer la
justicia en la tierra?
-
La cuarta es que no existe
ninguna profecía en el Antiguo Testamento que dice que el Mesías tendría una
segunda venida. Hasta el mismo Jesús dice que no volverá a beber del fruto de
la vid hasta encontrarse con sus discípulos en el reino de su Padre: “Y os
digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en
que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” (Mateo 26:29)
Entonces ¿a quién se refería Jesús cuando hablaba de la venida del “Hijo del
Hombre”? Ya lo veremos.
La quinta y la más importante, es que el futuro rey (el Mesías) no va a ser del linaje de Judá. Vamos a detallar este punto:
En Génesis 49:10 tenemos una profecía que dice: "No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos." Aquí se nota claramente que con la venida de Siloh, cuyo significado no se sabe, pero que los cristianos dicen que se refiere a Jesús, se va a poner fin al reino de Judá de cuyo linaje, según los evangelios, proviene Jesús. Pero, ¿cómo puede ser Jesús el Mesías y rey prometido si el Antiguo Testamento dice que con su venida se anuncia el fin del reino de Judá? Para aclarar esta profecía vamos a ver lo que dice Jesús al respecto: en Mateo 21 hay una parábola muy hermosa e importante donde Jesús afirma de una manera clara que el futuro reino de Dios será quitado de los judíos y será dado a otra nación:
“42 Jesús les dijo: ¿Nunca
leísteis en las Escrituras:
La piedra que desecharon los
edificadores,
Ha venido a ser cabeza del
ángulo.
El Señor ha hecho esto,
Y es cosa maravillosa a
nuestros ojos?
43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y
será dado a una nación que produzca los frutos de él. 44 Y
el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le
desmenuzará.”
Lo dice bien claro Jesús, el próximo reino no
va a ser judío, es decir, ni siquiera Jesús, que lleva la sangre judía, va a
ser rey aunque tenga la sangre de David, lo cual significa que el Salvador del
pueblo judío, el Mesías prometido, es de otra nación que seguramente no es la
judía. Entonces ¿qué quería decir Jesús con la piedra que desecharon los
edificadores?Todos
sabemos que la persona más rechazada por la mayoría de los judíos a lo largo de
la historia es Ismael, el hijo de la esclava de Sara, Agar “Echa fuera a la
esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la
libre.”(Gálatas 4:30). Esta piedra va a convertirse en la
cabeza del ángulo por medio del profeta Muhammed (paz y bendiciones de Dios sean
con él y con Jesús y con todos los profetas de Dios), y la única nación que
recibió la profecía y la ley y tuvo un nuevo pacto con Dios fue la nación
árabe, descendiente de Ismael, hijo de Abraham que también tenía la promesa
y el pacto al igual que su hermano Isaac.
Esta interpretación dada a
esta parábola de Jesús se puede corroborar con otros textos más de la Biblia.
Por ejemplo:
En Deuteronomio 32: 21: “Ellos
me movieron a celos con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus
ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo”.
Según este texto, Dios les anuncia que los va a cambiar por otro pueblo que
todavía se consideraba un pueblo pagano que se había desviado de las creencias
de su abuelo Ismael, y que va a recibir el último mensajero de Dios, el profeta
Muhammed. Obvio, esto va a provocar mucha ira y celos a los descendientes de
Isaac quienes siempre menospreciaban a los de Ismael. Parece que la historia de
los celos que sentía Sara por Agar al quedar encinta, se va a repetir aquí
también con los descendientes de ambas. Leamos lo que dice el siguiente texto:
En Romanos 9:25 “Como
también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no
amada, amada.” La no amada es, sin duda alguna, Agar, la madre de Ismael,
el padre de los árabes, que fue echada de la casa de Sara junto con su hijo
Ismael y que siempre es menospreciada por los judíos. ¿Ve usted cómo se asocia
la elección del pueblo con la historia de Agar? Por cierto, en Oseas 2:23
dice: “La sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de la que
no recibió compasión, y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él
dirá: Tú eres mi Dios.” Seguramente, Agar, según la Biblia,
fue la abandonada en el desierto y la echada sin misericordia de la casa de
Abraham por su ama Sara.
La localización del
Mesías prometido:
Hace tiempo, muchas veces me
preguntaba ¿qué estaban haciendo las tribus judías en las afueras de la Medina,
la ciudad del profeta antiguamente llamada Yetrib? ¿Por qué vinieron a vivir
donde habitaban los árabes y no en Jerusalén y sus alrededores? La respuesta a
esta pregunta la encontramos en Isaías 42, lo cual se considera un capítulo mesiánico
tanto por los judíos como por los cristianos, los primeros dicen que se refiere
a su Mesías esperado, del linaje de David, y los segundos dicen que se refiere
a la segunda venida de Jesús, y los musulmanes decimos que se refiere al
profeta Muhammed. Decimos eso debido a que, entre otras razones (para más detalles haga clic aquí), la localización mencionada en este capítulo no puede
corresponder sino al profeta Muhammed:
En el versículo 11 aparece
la señal más importante del siervo de Dios y de su origen: “Alcen la voz el
desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de
Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.” El desierto ya
todos sabemos qué es, pero ¿quién es
Cedar? Como se menciona en Génesis 25, es el segundo hijo de Ismael, es el
abuelo de la tribu árabe que vive en la ciudad de la Meca. ¿Y qué es Sela?
Es un monte que está en la Medina, la segunda ciudad sagrada del islam después
de la Meca y donde está la tumba del profeta Muhamed. ¿Es una casualidad que
aparezcan señales de las dos ciudades más sagradas del Islam? ¿Y qué tienen que
ver los descendientes de Ismael con el Mesías? Al menos que se cumpla lo que
mencionamos antes: “el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a
una nación que produzca los frutos de él” Seguramente no se refiere a un reino
que pertenece a los descendientes de Isaac, sino a los de Ismael, al profeta
Muhammed.
![]() |
| El monte Sela en Medina, Saudi Arabia |
Otra señal muy relevante: “y
desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.” ¿Cuál es la religión
que tiene como ritual obligatorio alabar a Dios desde la cumbre de los montes?
Es el islam, se trata del pilar principal en la peregrinación de los
musulmanes, a saber: el Día de Arafah, es una festividad islámica que cae en el
noveno día de Dhu al-Hijjah del calendario islámico lunar. Al amanecer de este
día, los peregrinos musulmanes se dirigirán desde Mina a una ladera y llanura
cercana llamada Monte Arafat. Fue desde este lugar donde el profeta Muhammed
pronunció uno de sus últimos sermones en el último año de su vida.
¿No se refería Jesús al
profeta Muhammed cuando dijo: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me
fuera, el Consolador no vendría a vosotros” (Juan 16:7)? Seguramente no
está hablando del Espíritu Santo ya que este ya había venido antes que él y
estaba acompañándole durante su vida como viene indicado en muchos textos tanto
del Antiguo como del Nuevo Testamento, a saber: (1 Samuel 10:10) (1 Samuel 11:6)
(Isaías 63:11) (Lucas 1:15) (Lucas 1:41) (Lucas 1:67) (Lucas 2:25) (Juan
20:22). Además, el Espíritu Santo es considerado Dios, y constituye la tercera
parte de la Trinidad, y no estaba ausente de la vida de Jesús. De hecho, él
bajó del cielo sobre Jesús después de ser bautizado en el Jordán (Mateo 3:16;
Marcos 1:10; Lucas 3:22; Juan 1:32). Por tanto, no tiene sentido considerarlo
como el ausente esperado cuya venida sería mejor que la estancia de Jesús (“Os
conviene que me vaya”).
Ahora bien, ¿cómo
reaccionaron los judíos cuando fueron informados por Jesús de que el futuro
reino no pertenecerá a ellos? Simplemente le quisieron matar pero les impidió
el miedo a la reacción del pueblo que consideraba a Jesús como un profeta y no
como un dios: “Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los
fariseos, entendieron que hablaba de ellos. Pero al buscar cómo echarle
mano, temían al pueblo, porque este le tenía por profeta.” (Mateo 21:45-46)
Explicación del rechazo
judío al profeta Muhammed:
Según la versión bíblica, esta historia de rechazo se remonta al tiempo de Abraham, es decir, desde que Agar, la sierva de Sara, tuvo un hijo llamado Ismael, el padre de los árabes, lo cual va a provocar los celos de su ama Sara por lo que Agar acaba siendo echada de casa y abandonada en pleno desierto junto con su hijo. Gracias a la paciencia de Agar y su sumisión a su ama tal como fue ordenada, Dios la recompensó con bendecir a su hijo (Génesis 16:18) y a su descendencia y multiplicarla de modo que nadie la podrá contar (Génesis 16:10-12) lo cual viene resumido aquí: “porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.” (Isaías 54:1). Pero al parecer, muchos judíos no pudieron tragar por qué la esclava y su descendencia fueron bendecidas más que la libre y su descendencia, dicho con otras palabras, por qué el último profeta y rey, el Mesías esperado, vino de la descendencia de la esclava y no de la libre, y también por qué los hijos de la esclava nunca fueron esclavizados y tienen a su rey y los de la libre siempre han sido esclavizados. El problema con este pueblo es que aunque Dios les mandó profetas de ellos mismos, ¿qué hicieron con ellos? En su parábola de los labradores malvados (Mateo 21:33-46), Jesús dice “a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon.” Dios les volvió a mandar otros profetas e “hicieron con ellos de la misma manera”. ¿Y qué hicieron con Jesús? “Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron.” En resumidas cuentas: “¡Jerusalén, Jerusalén qué bien matas a los profetas y apedreas a los que Dios te envía”(Mateo 23:37). Eso mismo dice el Corán de ellos: “¿Acaso no os llenabais de soberbia cada vez que venía a vosotros un mensajero trayendo lo que no deseaban vuestras almas? A unos los tomasteis por mentirosos y a otros los matasteis.”(La Vaca: 86) ¿Por qué Dios no va castigar a un pueblo así y cambiarlo por otro? Un pueblo que se atreve a tratar así a los profetas enviados por Dios, ¿no sería capaz de falsificar su palabra?
El Corán resume esta postura
tan envidiosa e incrédula de este pueblo del siguiente modo: “Y ahora que
les ha llegado un libro de Allah, que es una confirmación de lo que ya tenían,
no creen en él, a pesar de reconocerlo y de que en otro tiempo pidieron auxilio
contra los incrédulos (esperando su venida como Salvador). ¡Que la
maldición de Allah caiga sobre los incrédulos! ¡Por qué mal precio han vendido
sus almas! Haberse negado a creer en lo que Allah ha hecho descender, sólo por
envidia de que Allah haya hecho descender parte de Su favor sobre aquel de Sus
siervos que ha querido. Y así se han ganado ira tras ira. Los que se niegan a
creer, tendrán un castigo denigrante.” (La Vaca: 89-90).
¿Qué se puede decir de las
profecías del Antiguo Testamento?
¿Cómo es posible que el
Antiguo Testamento diga que el Mesías, el rey, será del linaje de David y que
Jesús diga que el reino de Dios será quitado de ellos y dado a otra nación? ¿Cómo
es posible que se diga que el futuro Mesías aparecerá en Jerusalén y que Isaías
capítulo 42 diga que aparecerá en el desierto donde habitan los hijos de Ismael?
Lo único que se cumplió hasta ahora, y del cual estamos seguros, es la aparición
del profeta Muhammed tal como viene indicado en Isaías 42, y el reino ya se
trasladó a la nación árabe tal como fue profetizado por Jesús. ¿Entonces? Los
judíos alteraron las profecías que tienen que ver con el Mesías añadiendo la
parte de que tiene que ser del linaje del Rey David solo para desviar a la
gente a no aceptar al Mesías que iba a salir de entre sus hermanos, a saber,
los descendientes de Ismael, tal como Moisés les había enunciado: “Profeta
les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su
boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.” (Deuteronomio 18:18) ¿Es
Mohammed como Moisés? Veamos: Moisés recibió la Tora y Muhammed el Corán;
Moisés tenía una ley propia, y Muhammed también; Moisés fue el jefe de su
pueblo, y Muhammed también; Moisés tuvo que inmigrar con su pueblo, y Muhammed también;
Moisés tenía familia, y Muhammed también.
¿Por qué el nacimiento de
Jesús fue milagroso?
Ahora queda responder a una pregunta
que siempre nos hacemos tanto los cristianos como los musulmanes: ¿por qué
Jesús es la única persona en el mundo que tuvo un nacimiento peculiar, con la
intervención directa del Espíritu Santo? ¿Por qué Dios no permitió que fuera
del linaje de José y llevara su sangre davídica? Lo más probable es para no ser
confundido con el Mesías esperado. Dicho con otras palabras, Dios quiso que
Jesús naciera milagrosamente de María y que llevara su sangre levita para no
nacer del linaje de José, y así evitar confundir a Jesús con el falso Mesías
esperado por los judíos y de quien la Biblia dice que no pertenecería a ellos. Con
Dios no se juega: “Ellos maquinaron y Allah también maquinó, y Allah es el
mejor de los que maquinan.” (Los Botines: 30).
