- El equilibrio y la moderación:
La vida espiritual en el Islam es una vida moderada, equilibrada y
harmónica con los aspectos de la vida material. No se acepta en ella el
extremismo con que el musulmán acaba consigo mismo y con los derechos de los
demás.
Este elemento completa el elemento de la facilidad y de la cabida del
que hemos hablado. Más bien es un requisito indispensable, puesto que cuando un
creyente sobrepasa el límite de la facilidad y de la cabida, forzosamente va a
entrar en la dificultad en la práctica de la religión.
El islam no pide al musulmán alejarse de la gente y de la vida para
permanecer día y noche en la mezquita, más bien el Islam critica a los que
inventaron el monacato sin cumplirlo como se debía “ Tras ellos,
mandamos a Nuestros otros enviados, así como Jesús, hijo de María, a quien
dimos el Evangelio. Pusimos en los corazones de quienes le siguieron
mansedumbre, misericordia y monacato. Este último fue instaurado por ellos -no
se lo prescribimos Nosotros- sólo por deseo de satisfacer a Alá, pero no lo cuidaron
como debían. Remuneramos a quienes de ellos creyeron, pero muchos de ellos
fueron unos perversos.” (Sura 57: 27)
Y el mensajero de Dios también criticó a sus compañeros extremistas en
la adoración mostrándoles el camino moderado y el método para el equilibrio que
es su propio método (que la paz y los rezos de Dios sean con él). Es decir su
Sunna (modo de vida) que se debe seguir y no rechazar. Ejemplo de ello, los
tres hombres que preguntaron a las esposas del profeta sobre su adoración y
cuando la supieron la menospreciaron y dijeron: ¿Dónde estamos con respecto al
mensajero de Dios al que Dios le ha perdonado sus primeros y sus últimos
pecados? Uno de ellos dijo: “Yo ayuno todos los días sin repaso”. El segundo
dijo: “Yo rezo toda la noche y no duermo”. Y el tercero dijo: “Pues yo me
obstino de las mujeres y no me caso.” El profeta escuchó lo que dijeron, y les
llamó para decirles: “Pues yo temo más a Dios que vosotros, pero ayuno y
desayuno, rezo en la noche y duermo y me caso con las mujeres. Y quien se
aparta de mi Sunna no pertenece a Mí.” La vida espiritual en el Islam no
exige al musulmán ayunar diariamente y
rezar toda la noche, ya que debe dar al cuerpo su derecho de descanso, a los
ojos su derecho de dormir, a la esposa su derecho en la cama y a la sociedad su
derecho de colaboración. Eso es lo que el mensajero de Dios ordenó a Abdellah
Ibn Amru, cuando se enfrascó en el ayuno, en el rezo y en la lectura del Corán
y se olvidó del derecho de sí mismo, de su esposa y de sus invitados (al no
darles su debido tiempo). El profeta de Dios le mandó moderarse en ello
diciéndoles: “Tu cuerpo tiene derecho sobre ti, tus ojos tienen tiene derecho
sobre ti, tu esposa tiene derecho sobre ti y tus invitados tienen derecho sobre
ti.”
Y el Islam no le obliga al musulmán prohibir para sí mismo las cosas
buenas de la vida, como es el caso del maniqueísmo en Persia, el hinduismo en
India, el budismo en China y el monacato en el cristianismo. El Noble Corán ha
denunciado severamente lo que hicieron algunos en prohibir las cosas buenas de
la vida que Dios había declarado lícitas, y les mostró que había creado todo
para ellos. Y no le es debido a Dios creárselas para prohibírselas después.
Todo lo que les pide es: consumir con moderación sin derroche ni avaricia y sin
violar el derecho de nadie, que sean agradecidos con Dios y que las usen en su
obediencia y no en su desobediencia. Dios dice: “¡Hijos de Adán! ¡Atended a
vuestro atavío siempre que oréis! ¡Comed y bebed, pero no cometáis excesos, que
Él no ama a los inmoderados! Di: «,Quién ha prohibido los adornos que Alá ha
producido para Sus siervos y las cosas buenas de que os ha proveído?»”
(Sura 7: 31-32). “¡Comed de lo lícito y bueno de que Alá os ha proveído! ¡Y
agradeced la gracia de Alá, si es a Él solo a Quien servís!” (Sura 16: 114).
“«¡Comed y bebed del sustento de Alá y no obréis mal en la tierra corrompiendo!»”
(Sura 2: 60) Y dice también: “¡Creyentes! ¡No prohibáis las cosas buenas
que Alá os ha permitido! ¡Y no violéis la ley, que Alá no ama a los que la
violan! ¡Comed de lo lícito y bueno de que Alá os ha proveído! ¡Y temed a
Alá, en Quien creéis!” (Sura 5: 87-88)
Nada le prohíbe al
musulmán disfrutar de la vida aunque esté en el más elevado rango espiritual.
-
La
diversidad:
El
musulmán quien adora a Dios, se acerca a Él y alimenta su alma de su amor, su
corazón de su compañía y su mente de conocerLe no se contenta con un solo tipo
determinado de adoración. Delante de él, están demasiadas oportunidades y
terrenos bastante vastos donde puede navegar, ocupar su energía y saciar su ímpetu.
El
islam ha diversificado sus mandatos espirituales al creyente: en lo que se dice y en lo que se
hace, en lo que se realeza y en lo que se deja, en lo exigido y en lo opcional
y en la adoración corporal y la del corazón que se hace de día o de noche, en
secreto o en público.
Entre
las adoraciones del islam encontramos, por ejemplo:
La
oral como la mención de Dios o la lectura del Corán. La corporal como la
oración, el ayuno y la lucha (yihad). La relacionada con el dinero como pagar
Azakat y dar limosna. Y la que incluye a las dos como la peregrinación y la lucha
con el alma y el dinero al mismo tiempo.
La
obligatoria como hacer los mandatos de Dios y la opcional como las oraciones
opcionales (llamadas en árabe Nawáfil). Y no hay duda alguna de que Dios no
acepta la opcional hasta que se hace la obligatoria, y mantenerse atento a
cumplir con las obligaciones conduce al hombre al acercamiento a Dios
¡Enaltecido sea! Y mantenerse atento a realizar las adoraciones opcionales
lleva a conseguir el amor de Dios, como dice el Hadiz Qudsi (dicho relatado por el profeta de parte de
Dios) “Mientras mi siervo se acerca a Mí con nawafil hasta que le quiera, y
si le quiero yo seré su oído con que oye, su vista con que ve, su mano con que
pega y su pie con que anda. Y si me pide algo, se lo daré. Y si se refugia en
Mí le refugiaré.”
Y
entre los tipos también, hay lo que se pide abandonar como lo prohibido y lo
repugnante. Y lo primero que hay que
evitar es el politeísmo, y después los grandes pecados y así uno va progresando
hasta evitar los pequeños pecados, luego las sospechas para dejar intacta su
religión y su honor, y así sucesivamente.
En
lo que se refiere a las acciones espirituales tenemos las que se hacen con un
solo órgano como: La lengua con la que se glorifica, se alaba, se invoca y se
pide perdón a Dios, así como se llamaal camino de Dios y se ordena lo que está
bien, y se prohíbe lo que está mal. La mano con que el musulmán escribe la
ciencia útil, saluda a los creyentes y procura ganarse la vida de forma lícita,
el mensajero de Dios dice: “De lo mejor que uno come, lo que gana con el
trabajo realizado con sus propias manos, y el profeta de Dios David comía del
trabajo de su mano.” (Narrado por Bujari y Ahmed). El pie con que va a la
mezquita y visita a sus parientes.
También hay adoraciones propias de la mente como: meditar en la grandeza
de Dios a través de su creación y su diseño en la naturaleza “En la tierra
hay signos para los convencidos, y en vosotros mismos también. ¿Es que no
veis?” (Sura 51: 20-21) Reflexionar en el Corán y asimilar sus
pruebas “Una Escritura que te hemos revelado, bendita, para que mediten
en sus aleyas y para que los dotados de intelecto se dejen amonestar” (Sura 38: 29) pensar en los asuntos científicos,
comprenderlos, asimilarlos y resolver sus dilemas.
Tenemos
también las que son propias del corazón como: la fe pura, el amor, la
esperanza, el temor, la confianza en Dios, el ascetismo, entre otras.
Es
menester señalar aquí que todas las acciones no se aceptan excepto si se hacen con
la intención absoluta de complacer a Dios como dice en el Corán: “Pero no se
les ordenó sino que sirvieran a Dios, rindiéndole culto sincero.”(Sura 98:5)
A
pesar de toda esta amplia diversidad en las acciones, no son todas iguales: las
obligatorias no son todas iguales, las obligatorias no son como las opcionales,
y las acciones cuya utilidad es personal como la oración, la peregrinación y el
ayuno no son como las acciones cuya utilidad es social y general. Y estas
últimas tienen más valor y más recompensa.
Por
eso la lucha por la causa de Dios se considera el pináculo del Islam porque
aparta el peligro de la nación islámica y hace que la palabra de Dios sea la
superior de todas. Y morir por la causa de Dios es lo que más un musulmán desea
para sí mismo. Según Saad Ibn Abi Wakas dijo: “un hombre vino a rezar mientras
que el profeta (qué lo rezos y la paz de Dios sean cn él) reza, y al llegar a
la fila dijo: “Concédeme lo mejor de lo que concedes a tus píos siervos.”
Cuando el profeta acabó la oración, dijo: “¿Quién ha hablado hace un rato? El
hombre contestó: “he sido yo ¡oh mensajero de Dios! Le dijo: “Pues que tu
caballo se degüelle (en la guerra) y que mueras por la causa de Dios.”
He
aquí de aducir el ejemplo del gran sabio del Islam, Abd Allah Ben Mubarak
quien, cuando estaba en la guerra, escribió a su pío amigo, El Fadil Ben Ayad
quien se trasladaba entre la Meca y la Medina adorando a Dios, diciéndole:
Tú
quien adoras a Alharamayn (la Meca y la Medina) si hubieras visto en lo que
estamos
Te
habrías dado cuenta de que con la adoración estás jugando.
Y
quién cuyas mejillas se mojan con lágrimas. Pues nuestros cuellos con sangre se
han llenado.
En
resumidas cuentas, el campo de las acciones espirituales en el Islam es
bastante vasto y sus tipos son numerosos. Pero el buen creyente es quien elige
de todos estos tipos lo que conviene con su situación y la de su sociedad.
Por
ejemplo, él que tiene dinero no tiene que hacer del ayuno (opcional) su mayor
preocupación mientras que la adoración que le es adecuada es gastar el dinero
en la causa de Dios (ayudar a los pobres, participar en el desarrollo,
investirlo para crear empleo…). Y no le es debido a un médico dedicar la mayor
parte de su tiempo a la predicción mientras está rodeado de mucha gente enferma
que necesita su cura. Así como no le es debido al gobernante ir a la
peregrinación cada año sin importarle la situación de su pueblo, sin devolverle a cada uno sus derechos y sin
castigar a los injustos que echan a perder la sociedad.
En
conclusión, hemos de saber que la mejor adoración para cada hombre es la que
conviene con su situación y con su capacidad.
Lea también sobre el resto de las características:
El gran sabio del Islam: Sheikh. Yusuf El karadawi
Traducido por el profesor Othman HJIRA