Desesperados ante el claro vacío que deja el hecho
de que el Antiguo Testamento no dice nada respecto a la divinidad de Jesús,
algunos cristianos se aferran a algunos textos que hablan de personajes
bíblicos cuyos nombres llevan significados divinos. Los dos textos más usados
para referirse a Jesús son los que hablan de Emmanuel (Isaías 7:14) que
significa Dios con nosotros, y Ezequiel que significa Dios fuerte (Isaías 9:6)
Antes de analizar estos textos en su contexto y
averiguar si realmente profetizan la divinidad de Jesús, es necesario aclarar
que existen muchos personajes en la Biblia cuyos nombres incluyen cualidades
divinas, por ejemplo: Ismael significa Dios escucha, Israel significa el que
lucha con Dios, Oseas significa Dios es salvación, Daniel significa Dios es
juez, Gabriel significa poder o fuerza de Dios, etc. Con eso quiero decir que
es algo normal en la Biblia que aparezcan nombres con connotaciones divinas.
Emmanuel: Dios con nosotros.
Esta profecía se menciona en Isaías 7:14. Algunos
cristianos la interpretan como referencia a Jesús debido al hecho de que
Emmanuel significa Dios está con nosotros. Pero si analizamos el contexto
general nos vamos a dar cuenta de que habla de alguien que se llama Emmanuel y
nada tiene que ver con Jesús. Como viene indicado en el comienzo del capítulo,
el contexto general se refiere a que en los días del rey Acaz, el rey de Judea,
el rey Pecaj de Israel, hizo una alianza con el rey Rasín de Aram con el fin de
apoderarse de Jerusalén y acabar con el reino de Judea, y eso causó que el rey
de Judea temiera su invasión. Por tanto, Dios interviene y manda a su profeta
Isaías para tranquilizar a Acaz diciéndole: “Quédate tranquilo, no tengas
miedo (…) Esto no se cumplirá ni pasarás jamás”. De allí que el
versículo 10 de este capítulo empieza así: "Habló también Jehová a
Acaz, diciendo: Pide para ti señal de Jehová tu Dios." Es decir,
una señal que indique que lo que Dios promete a Acaz se va a cumplir. Se trata
pues de una señal al rey Acaz quien gobernó entre el año 734 y 715 a.C ¡y Jesús
apareció siete siglos después! Luego explica en qué consiste la señal: “Por
tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen (en hebreo dice
joven y no virgen) concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre
Emanuel. Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger
lo bueno. Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo
bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada. Jehová
hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días cuales
nunca vinieron desde el día que Efraín se apartó de Judá, es decir, al rey de
Asiria.”
Ahora vamos a analizar esta señal punto por punto:
-
“He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y
llamará su nombre Emanuel." El término hebreo que aparece en este
versículo no es "virgen" sino "joven" y una mujer joven no
significa virgen. Una búsqueda minuciosa de este término en hebreo basta como
para desvelar la verdad y darse cuenta de la falsificación de algunas
traducciones, digo algunas porque hay otras Biblia que ponen allí el término
“joven” como es el caso de la católica Latinoamericana. Además aquí no dice que
lo va a concebir por medio del Espíritu Santo ni que será considerado hijo de
Dios o Dios mismo ni que será llamado Jesús, sino Emmanuel y significa “Dios
está con nosotros”, tal como pasó con Ismael cuyo nombre significa Dios
escucha.
-
“Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger
lo bueno.” Lo cual da a entender que no va a faltar comida como señal de
que estarían a salvo de la alianza de los dos reyes.
-
“Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno,
la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada.” ¿Se dan cuenta?
El texto habla claramente de los dos reyes mencionados en el comienzo del
capítulo y que vivían en la época del rey Acaz y nada tiene que ver con la
época de Jesús. Y el reinado de Rasin terminó alrededor del año 732 a.C cuando
Tiglatpileser, instigado por Acaz, conquistó Damasco y parte del reino de
Israel.
-
“Jehová hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu
padre, días cuales nunca vinieron desde el día que Efraín se apartó de Judá, es
decir, al rey de Asiria.” ¿En qué época se acabó el imperio nuevo de
Asiria? En el año 609 a.C. Entonces ¿qué tiene que ver esta profecía con Jesús?
Absolutamente nada.
Ezequiel: Dios fuerte.
Esta profecía se menciona en también en libro de
Isaías 9:6: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado
sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Algunos cristianos la interpretan como
referencia a Jesús debido al hecho de que profetiza la venida de un niño con
las cualidades ya mencionadas en el versículo, y la parte a la que más se
aferran es la que dice: “Dios Fuerte”, dando a entender que se refiere a
un niño que es, a su vez, Dios encarnado. Sin embargo, otra vez más vamos a
demostrar que esta interpretación no tiene nada que ver con Jesús. El versículo
habla realmente de un príncipe cuyo nombre significa Dios fuerte, en este caso
es el nombre de Ezequías el cual es el decimotercer rey del reino de Judá, hijo
del rey Acaz y que reinó entre 716 a 687
a.C. en un periodo de guerra contra los asirios como se puede deducir
fácilmente de la lectura del contexto general tanto de este capítulo como del
anterior y del posterior.
El salvador.
Además de todos los problemas mencionados anteriormente, los
cristianos se enfrentan aún a un problema mucho más grave: no existe ninguna
profecía en el Antiguo Testamento que diga que Jesús iba a morir por nuestros
pecados, por el contrario, todos los textos que profetizan la vida de Jesús
indican que fue salvado, protegido y elevado al cielo (eso lo trataremos en el
siguiente capítulo). Sin embargo, hay un texto que aparece en Isaías 53 que
habla de un salvador del pueblo judío, y que muchos cristianos utilizan para
dar crédito a esta falsa doctrina, el texto dice:
“1¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre
quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 2 Subirá cual
renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni
hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado
y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y
como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente
llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le
tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas
él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo
de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino;
mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7 Angustiado
él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y
como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 8 Por
cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue
cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue
herido. 9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas
con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su
boca.”
A primera vista, y con una lectura descontextualizada uno puede llegar
a creer que el texto se refiere exactamente a Jesús y su sacrificio con el fin
de cargar con el pecado del pueblo Judío, sin embargo, si leemos el capítulo
entero vamos a encontrar indicios que nada tienen que ver con Jesús, a saber:
-
El contexto comienza desde el capitulo anterior donde se habla de una
liberación de Jerusalén del cautiverio, ¡y no de toda la humanidad del pecado!:
“Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de
tu cuello, cautiva hija de Sion” (Isaías 52:2), “Cantad alabanzas,
alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su
pueblo, a Jerusalén ha redimido” (Isaías 52:9) Nada de eso sucedió con la
venida de Jesús. Por el contrario, y en pocas décadas de su supuesta “muerte”
Jerusalén fue destruida por completo en el año 73.
-
El mismo capítulo describe el siervo de Jehová del siguiente modo:
“(…) será prosperado, será engrandecido y exaltado (…) los reyes
cerrarán ante él la boca.” (Isaías 52:13-15). Todo el mundo sabe que, según
cuentan los evangelios, Jesús no tuvo ninguna influencia política sobre el
imperio romano, ni les combatió ni ordenó a sus seguidores que combatieran, de
lo contrario, él fue arrestado, humillado y matado por los romanos.
-
En Isaías (53:10-12) lo describe como un siervo con linaje y que ¡fue
contado con los pecadores! “Cuando haya puesto su vida en expiación por el
pecado, verá linaje, vivirá por largos días (…) por cuanto
derramó su vida hasta la muerte y fue contado con los pecadores,”
Jesús, según la teología cristiana, no tiene linaje ni fue un pecador.
-
En el versículo 4 dice: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades”,
¿qué enfermedades llevó Jesús? Los evangelios no nos cuentan nada al respecto.
Entonces, ¿de cuál “siervo” habla el capítulo? Si
volvemos un poquito hacia atrás, exactamente al capítulo 49, vamos a encontrar
la respuesta: “Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.”
(Isaías 49:3) Luego prosigue: “Poco es para mí que tú seas mi siervo para
levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel;
también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo
postrero de la tierra.” (Isaías 49:8-9). En definitiva, el siervo no se
refiere a Jesús, sino el pueblo de Israel.