El Corán considera a los profetas de Dios como un
ejemplo a seguir, un modelo de buena conducta y de noble moral: “Sé paciente
[¡Oh, Muhammad!] como lo fueron los Mensajeros más destacados” (Las Dunas:
36) “Por cierto que tenéis un buen ejemplo en Abraham y los que le siguieron”
(La Examinada 60:4) “Éstos son a quienes les hemos revelado los Libros, y
agraciado con la sabiduría y la profecía. Y si no creen en ello, [sepan que]
hemos depositado la fe en otros que sí creen. Éstos son los que Allah ha
guiado; sigue, pues, su ejemplo.” (Los Ganados: 89-90). Lógicamente, cuando
una persona con muy buena reputación desea mandar un mensaje a alguien, ¿a
quién escogería como mensajero? ¿A uno que tiene buena conducta y reputación o
al revés? Seguramente escogería al que tiene buena conducta, ya que el
mensajero sería un representante del remitente y un reflejo de su buena
elección. ¿Escogería Dios a un mensajero suyo para transmitir su mensaje a
alguien con conductas perversas y actitudes obscenas?
Aunque el Antiguo Testamento elogia a los profetas de
Dios en algunos textos, estos elogios son muy escaso si se comparan con la mala
imagen y las malas conductas que se les atribuye: cometer adulterio y hasta
incesto, ser borracheros y maleducados con Dios, construir templos para otros
ídolos y hasta convertirse ellos mismos en idólatras. ¿Por qué Dios va a
escoger a unos con estas malas cualidades y no a otros más rectos y virtuosos?
Si la iglesia desea escoger uno de sus obispos o sacerdotes, ¿a quién elige?
Seguramente al más sabio y al más recto, si ellos saben que alguien es borracho
y fornicador, ¿lo escogerían? Sin lugar a dudas, no. Si los humanos siempre
intentan escoger a los más nobles para misiones grandes ¿cómo va Dios a escoger
a los peores? Es como si los humanos supieran escoger mejor que Dios,
¡Enaltecido y Glorificado sea!
Empecemos por Noé, ¿qué dice de él la Tora en
Génesis 9:20-25? Leamos: “Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó
una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio
de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo
dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron
la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás,
cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no
vieron la desnudez de su padre. Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo
que le había hecho su hijo más joven, y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo
de siervos será a sus hermanos.” Según este pasaje ¿qué hizo Noé al
despertarse de su embriaguez? ¿Le pidió perdón a Dios? ¡No, sino que Maldice a
Canaán, el padre de los palestinos! Su nieto, el hijo de Cam que había visto a
su padre desnudo. ¿Por qué no maldice al hijo en lugar del nieto que aún ni
siquiera había nacido? ¿Y qué castigo tuvo Noé al embriagarse y desnudarse? ¡Nada!
El que fue castigado es uno que nada tenía que ver con la escena. ¿Parece justo
este acto de Noé contra Canaán? Contradice totalmente lo que dice la Biblia de
él en otro texto: “Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones.”
(Génesis 6:9) ¿Entonces?
Pasemos ahora a ver lo que dice la Biblia sobre otro
profeta de Dios, esta vez el protagonista es Lot. Este profeta que Dios había
mandado para luchar contra conductas sexuales obscenas y advertir a la gente de
su pueblo de lo malo que hacía, le atribuyen a él cometer un chocante acto de
incesto con sus dos hijas. La historia dice: “Luego, por miedo a quedarse en
Zoar, Lot se fue con sus dos hijas a vivir en la región montañosa. Allí vivió
con ellas en una cueva. Un día, la hija mayor dijo a la menor:—Nuestro
padre ya está viejo y no quedan hombres en esta región para que se acuesten con
nosotras y nos den hijos (¡como si los hombre hubiese extinguido del
planeta!), como es la costumbre de todo el mundo. Ven, vamos a emborracharlo
con vino. Nos acostaremos con él y así por medio de él tendremos descendencia. Esa
misma noche emborracharon a su padre y, sin que este se diera cuenta de nada,
la hija mayor fue y se acostó con él. A la mañana siguiente, la mayor dijo
a la menor: —Mira, anoche me acosté con mi padre. Vamos a emborracharlo de
nuevo esta noche y ahora tú te acostarás con él; y así por medio de él
tendremos descendencia. Esa misma noche volvieron a emborrachar a su padre
y, sin que este se diera cuenta de nada, la hija menor fue y se acostó con él. Así
las dos hijas de Lot quedaron embarazadas de su padre. La mayor tuvo un
hijo, a quien llamó Moab, padre de los actuales moabitas. La hija
menor también tuvo un hijo, a quien llamó Ben Amí, padre de los actuales
amonitas.” (Génesis 19:30-38) ¿Es lógico decir que un hombre mayor y aún
borracho llegue a mantener una relación sexual normal y que no sienta nada? ¿Es
esta la recompensa que merece tener este profeta después de tanta lucha moral contra
un pueblo sumergido en la obscenidad? ¿Escogería Dios a alguien con un historial
así para ser un enviado suyo?
Moisés tampoco quedó a salvo, la Biblia le atribuye
a él que le habló a Dios de esta manera: “Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué
has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has
puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para
que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la
tierra de la cual juraste a sus padres?” Y luego le dice: “Y si así lo
haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus
ojos; y que yo no vea mi mal.” (Números 11:10-15) ¿Cómo es posible que un
gran profeta de Dios se atreva a cuestionar lo que Dios hace y ponerle una condición?
Hay otro texto en Números 3 1:1-18 atribuido también a Moisés en el cual hace resaltar
su lado cruel y vengativo, pero ¿contra quién? ¡Contra niños y mujeres del
pueblo que le había acogido cuando huyó de Egipto! Leamos lo que dice el texto:
“Jehová habló a Moisés, diciendo: Haz la
venganza de los hijos de Israel contra los madianitas; después serás recogido a
tu pueblo. Entonces Moisés habló al pueblo,
diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan contra Madián y
hagan la venganza de Jehová en Madián.” Después
de ganar la guerra y regresar a sus tierras “llevaron cautivas a las mujeres
de los madianitas, a sus niños, y todas sus bestias y todos sus ganados; y
arrebataron todos sus bienes.” Pero, cuando Moisés salió a recibirlos
se enojó contra los capitanes del ejército y les dijo: “¿Por qué habéis
dejado con vida a todas las mujeres? (…) Matad,
pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer
que haya conocido varón carnalmente. Pero a todas
las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con
vida.” ¿Va a Dios a tomar a alguien con este carácter tan ingrato, vengativo
y cruel como representante y mensajero suyo? ¿Es esa la imagen que transmiten
de un gran profeta de Dios?
Pasamos ahora al hermano de Moisés, el profeta Aarón,
a quien el Salmo 106:16 lo llama “el santo de Jehová”, ¡en Éxodo 32:1-6
le atribuyen a él la construcción del becerro!: “Viendo el pueblo que Moisés
tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron:
Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés,
el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya
acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en
las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo
apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y
él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un
becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que
te sacaron de la tierra de Egipto. Y viendo esto Aarón, edificó un altar
delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y
al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas
de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.”
¿Es este Aarón el mismo “santo de Jehová” mencionado en el Salmo 106? ¿Escogería
Dios para ser profeta a alguien que apoya la idolatría de su pueblo?
El profeta Josué, cuyo libro es lleno de masacres, la
Biblia dice que él ordenó lo siguiente: “El pueblo subió luego a la ciudad,
cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron. Y destruyeron a filo de
espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos,
hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.” Y luego: “consumieron con
fuego la ciudad, y todo lo que en ella había” (Josué 6:20-24) y en
el capítulo 10 dice: “En aquel mismo día tomó Josué a Maceda, y la hirió a
filo de espada, y mató a su rey; por completo los destruyó, con todo lo que en
ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo al rey de Maceda como había hecho al
rey de Jericó.” Y hizo lo mismo contra Libna, Laquis, Eglón, Hebrón,
Debir y Neguev: “y la hirió a filo de espada, con todo lo que en ella tenía
vida, sin dejar nada.” ¿Escapó alguien? Nadie.
El rey David, de quien dice la Biblia que es “un hombre
conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:14), le atribuyen un acto de
adulterio de lo peor que uno llega a imaginar. Leamos lo que dicen de él en la
Biblia: “Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su
lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a
una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió
David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de
Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y
vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se
volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David,
diciendo: Estoy encinta.” (2 Samuel 11:2-5), Entonces, ¿qué hizo David para
deshacerse del esposo de Betsabé, Urías heteo? “escribió David a Joab una
carta, la cual envió por mano de Urías. Y escribió en la carta, diciendo: Poned a
Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea
herido y muera.” ¡Y así fue! Y termina el capítulo diciendo: “Mas esto
que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Dios.” ¿Dónde
queda lo de “un hombre conforme al corazón de Dios”? Otra historia
cuenta cómo el rey David mató a doscientos hombres con el fin de casarse con
Mical la hija del rey Saúl: “Cuando sus siervos declararon a David estas
palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y
antes que el plazo se cumpliese, se levantó David y se fue con su
gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los
prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey.
Y Saúl le dio su hija Mical por mujer.” (1 Samuel 18:26-27) ¿Con qué objetivo
los mató? ¿Para agradar a Dios? ¿Para defender su patria? No, ¡para casarse con
Mical! Y lo más extraño es que la Biblia cuenta que esta Mical, por cuya causa David
mató a doscientos hombres, menospreció a David y le habló así: “… aconteció
que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y
danzaba delante de Dios; y le menospreció en su corazón. (…) y saliendo Mical a recibir a David, dijo:
¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de
las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!” (2
Samuel 6:16-20).
Existe otro texto muy chocante atribuido también al
rey David y que da una imagen muy cruel y sádica de él, está en 1 Crónicas 20:3,
dice: “Sacó también al pueblo que estaba en ella, y los cortó con sierras, y con trillos de
hierro, y segures. Lo mismo hizo David a todas las ciudades de los hijos de
Amón. Y se volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.” Este texto
así escrito en la traducción bíblica más exacta llamada King James Bible (en
español la del Rey Jacobo), en la Reina Valera Gómez y Reina Valera 1909 y en
Sagradas Escrituras 1569, parece que no les agradó a algunos e intentaron
suavizarlo diciendo en otras versiones que David “la puso (a la gente)
a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas”.
En fin, me pregunto: un rey que comete adulterio con
su vecina y causa la muerte de su esposo, que mata a doscientos hombres para
casarse con la mujer Mical, que comete atrocidades contra poblaciones de
ciudades enteras, ¿sería un buen ejemplo a seguir? La biblia dice que sí, que
es “un hombre conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:14), y que Dios
lo elogia del siguiente modo: “Pero no quitaré nada del reino de sus manos,
sino que lo retendré por rey todos los días de su vida, por amor a David mi
siervo, al cual yo elegí, y quien guardó mis mandamientos y mis estatutos.”
(1 Reyes 11:34) ¿Guardó David los mandamientos de Dios (¡no matarás, no fornicarás!)?
Y luego hablan mal de Salomón su hijo diciendo: “E hizo Salomón lo malo ante
los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre.”
(1 Reyes 11:6) ¡A lo mejor Salomón tenía que haber fornicado con su vecina y
matado a su esposo y a doscientos hombres para casarse con una mujer, y cortado
poblaciones enteras con sierras, y con trillos de hierro, y segures para ser
bueno a los ojos de Dios! ¿Qué barbaridad es esta? Todo lo que hizo fue
correcto ante los ojos de Dios menos un solo acto: “por cuanto David había
hecho lo recto ante los ojos de Jehová, y de ninguna cosa que le mandase se
había apartado en todos los días de su vida, salvo en lo tocante a Urías heteo.”
(1 Reyes 15:5) ¿Qué pasa con el adulterio cometido con su esposa, con los
doscientos hombres matados por una mujer y con las demás poblaciones cruelmente
cortadas? Nada, ¡todo era bueno a los ojos de Dios!
El Nuevo Testamento también elogia a David y dice que
el Salvador del mundo entero, Jesucristo, viene de su descendencia ¿de cuál
mujer? de la vecino con quien comete adulterio y mata a su esposo: “les
levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a
David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo
quiero. De la descendencia de este, y conforme a la promesa, Dios
levantó a Jesús por Salvador a Israel.” (Hechos 13:22-23) Ya sabemos que
eso es mentira y que Jesús no tiene padre y que no es hijo de José el
carpintero sino de María que es del linaje de Aarón y no de David.
Salomón, su hijo, del cual la Biblia dice que es
amado por Dios: “Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella
durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al
cual amó Jehová, y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así
llamó su nombre Jedidías.” (2 Samuel 12:24-25) “Jedidías” significa amado
del Señor. Este amado del Señor tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas
concubinas quienes desviaron su corazón, ¿cómo desviaron su corazón? “Y
cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses
ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su
padre David. (…) Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos,
ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a
Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres
extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.”
(1 Reyes 11:3-8) Le atribuyeron lo mismo que Aarón, lo peor que uno puede cometer
en toda su vida: la idolatría. Pero aún así, Aarón es el santo del Señor y
Salomón es su amado.