viernes, 19 de julio de 2024

Una profecía sobre Arabia

  

En Isaías 21 hay una sorprendente profecía que describe exactamente lo ocurrido durante la vida del profeta Muhammad especialmente cuando tuvo que huir de la Meca (donde fue rechazado) hacia la Medina (donde fue acogido y sostenido). Leamos lo que dice la profecía y luego pasamos a su explicación:  

Profecía sobre Arabia. En el bosque pasaréis la noche en Arabia, oh caminantes de Dedán. Salid a encontrar al sediento; llevadle agua, moradores de tierra de Tema, socorred con pan al que huye. Porque ante la espada huye, ante la espada desnuda, ante el arco entesado, ante el peso de la batalla. Porque así me ha dicho Jehová: De aquí a un año, semejante a años de jornalero, toda la gloria de Cedar será deshecha; y los sobrevivientes del número de los valientes flecheros, hijos de Cedar, serán reducidos; porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho.” (Isaías 21:13-17)

-          Como viene mencionado en Génesis 10:7, Dedan es hijo de Raama, hijo de Cus, hijo de Cam, hijo de Noé. Los descendientes de Dedan se ubican en el noroeste de Arabia exactamente en una ciudad que se llama ahora Al-Ula en la región de la Medina, la segunda ciudad sagrada del islam.   

-          El sediento se refiere al profeta Muhammad porque huyó de la ciudad de la Meca (descendiente de Cedar) cuyos habitantes paganos le atacaron porque vieron en el mensaje del islam un peligro y una amenaza para su comercio y esplendor espiritual que se nutre del paganismo de toda la región.

-          Tema es el nombre del noveno hijo de Ismael, y sus descendientes se ubican en la ciudad de la Medina donde se va a fundar el estado del islam presidido por el profeta Muhammad (saw).

-          Después de un año de la llegada del profeta Muhammad (saw) a la Medina va a tener lugar la primera batalla entre los musulmanes y los paganos de la Meca, descendientes de Cedar (el segundo hijo de Ismael), es la batalla más famosa en la historia del islam y se llama “la Batalla de Badr” (en el año 624). La importancia de esta batalla radica en el hecho de que constituye un punto de inflexión en la lucha de Muhammad contra sus adversarios de Quraysh ya que en ella fueron matados los más importantes líderes qurayshíes como Abu Jahl, Amru ibn Hicham, Umaya ibn Jalaf y Utba ibn Rabia, lo cual fue un duro golpe para la tribu de Quraysh exactamente como dice la profecía “toda la gloria de Cedar será deshecha."

 

Conclusión:

Esta profecía complementa la profecía que aparece en Isaías 42  "Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo." (Isaías 42:11) eso se debe a que el monte Sela se encuentra en la Medina justamente donde viven los descendientes de Tema “Salid a encontrar al sediento; llevadle agua, moradores de tierra de Tema, socorred con pan al que huye.” Eso explica claramente por qué los judíos se fueron a instalarse en los alrededores de la Medina con la esperanza de ver la venida del Mesías prometido allí. Sin embargo, algunos lo reconocieron y otros lo rechazaron por ser del linaje de Agar y su hijo Ismael y no de Sara y su hijo Isaac.


¿Por qué el Anticristo es Constantino y el Hijo del Hombre es el profeta Muhammad?

            Autor: Othman Hjira, sacado del libro: La Caja Negra de la Biblia.


El libro del Apocalipsis es un intento de interpretar anticipadamente la visión de Daniel 7, según la cual el profeta Daniel vio cuatro bestias saliendo del mar, cada una simboliza un reino: el imperio neobabilónico que era muy potente y activo simbolizado por un león con alas de águila; el imperio medo-persia cuyas conquistas se extendieron hasta el Mar Adriático y Etiopía; el imperio de Alejandro Magno y sus grandes victorias, y las cuatro cabezas simbolizan las cuatro divisiones del reino después de su muerte; el imperio romano, el más grande y poderoso. Este último, tiene un gran poder en la tierra, y aparecen en él diez reyes luego aparece un rey que va a humillar a tres reyes. Es un rey incrédulo que va a cambiar los tiempos y la ley. Su poder durará “tiempo, tiempos y medio tiempo”, luego su reino será eternamente arrancado de modo que aparecerá un nuevo reino que tendría el poder supremo y sometería a los reyes hasta el fin de los días. Este reino empezará con la aparición del “Hijo del Hombre”.

Los cristianos consideran que el término “hijo de Hombre” se refiere a Jesús (saw) y que la cuarta bestia se refiere al imperio romano; mientras que el pequeño cuerno, la boca que hablaría grandes cosas, y que sería derrotada por el último reino encabezado por el “hijo del Hombre”, sería el Anticristo. En realidad, este rey fue Constantino y no el Anticristo.   

Primero, los diez cuernos (reyes) de los que habla la visión fueron quienes opresaron y reprimieron a los primeros cristianos, y solo hay que indagar en los libros de la historia de la iglesia desde los tres primeros siglos y hasta la conversión de Constantino al cristianismo (recién modificado), no vamos a encontrar sino las diez famosas atrocidades cometidas desde Nerón hasta Diocleciano.


Segundo, el pequeño cuerno que va a aparecer después de los diez reyes y derribar a tres reyes representa al emperador Constantino que va a aparecer después de las diez atrocidades y que va a ser cruelmente competido por tres emperadores más: Majencio, Maximinio Daya y Licinio. Constantino mató a Majencio en el año 312 en la batalla del Puente Milvo, Licincio mató a Maximinio Daya tras su alianza con Constantino, y finalmente Constantino mató a  Licincio en el año 326 después de que hubo una profunda discrepancia entre los dos. La visión lo resume del siguiente modo: “Y los diez cuernos significan que de aquel reino (el imperio romano) se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará.

Entonces, aunque los cristianos no lo quieren reconocer, Constantino, considerado santo en el catolicismo por ser el fundador de la falsa iglesia (la gran ramera), concuerda perfectamente con la bestia pequeña que es diferente a las demás ya que es aterradora y tiene boca y ojos, es decir, con capacidad de hablar y pensar. En efecto, el riesgo de Constantino se manifestó en los litigios que causó a nivel de creencias entre las diferentes ramas cristianas de la época. Tenía una “boca que habla cosas grandes”,  era un pagano que luego declaró su conversión al cristianismo en su lecho de muerte (según la iglesia) y fue quien impuso la naturaleza divina de Jesús y la igualó a la del Padre en el Concilio de Nicea (325)Y hablará palabras contra el Altísimo,”, y así empezó a perseguir y torturar a los cristianos que rechazaron las resoluciones de dicho concilio “y a los santos del Altísimo quebrantará y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo”. Además, fue Constantino quien emitió un decreto según el cual el domingo (el día del Sol) se convertiría en el día de reposo en lugar del sábado, y fue quien se encargó de establecer de forma oficial la fecha para la conmemoración del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre aunque los evangelios indican que nació en primavera o en verano: “y pensará en cambiar los tiempos y la ley. ¿No se refiere la visión a Constantino? Si los cristianos lo reconocen, eso acabaría con su religión ya que es uno de los grandes fundadores de la iglesia.

Según algunas interpretaciones, la expresión “Tiempo, tiempos y medio tiempo” se dice que se refiere a un periodo de tiempo, dos periodos y medio periodo. De hecho, encontramos que después de tres siglos y medio del gobierno de Constantino aparece el profeta Muhammad y con ello empiezan las grandes conquistas islámicas en Europa, Asia y África hasta llegar más tarde a conquistar la capital del imperio “Constantinopla”: “se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin,  y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. 

A pesar de todas estas modificaciones que experimentó el cristianismo tras la conversión de los romanos, la iglesia tapa esta verdad y sostiene que los últimos eventos relacionados con la derrota del pequeño cuerno ocurrirán en la segunda venida del Mesías, es decir, en el Apocalipsis (por eso este libro está lleno de fábulas, bestias y representaciones mágicas). Vamos a ver hasta qué punto podría ser aceptable esta explicación cristiana.

-          La visión de Daniel no menciona que el Mesías “Hijo del Hombre” vendría a la tierra dos veces, una antes de la derrota del pequeño cuerno y otra después, sino una sola vez (por cierto, ninguna profecía mesiánica en la Biblia dice que el Mesías tendría dos venidas).

-          El reino de los santos del Altísimo no es un reino espiritual como sostiene el autor del Apocalipsis ya que la interpretación dada a esta visión en Daniel 7 dice: “y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.” Por lo tanto, el nuevo reino tiene un dominio de la misma naturaleza del cuarto reino y todos los reyes le servirán y le obedecerán, lo cual es una prueba de que tendrá un dominio terrenal.

-          Jesús no vino a derrocar el imperio romano, él mismo dijo: “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.” (Marcos 12:17). Y no hay que olvidar que se cree que fueron los romanos quienes crucificaron a Jesús, por lo tanto, fueron ellos quienes le derrotaron y no al revés.

-          La religión cristiana no derrotó al imperio romano, de lo contrario, los rituales y creencias paganas prevalecientes se infiltraron en la teología, la liturgia, los símbolos y las fiestas cristianas.

-          Otra prueba más de que se refiere al islam y los árabes es que este reino, según Jesucristo, seguramente no va a ser judío del pueblo de Israel, sino de otra nación diferente: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a una nación que produzca los frutos de él.” (Mateo 21:43). ¿No fueron los musulmanes quienes se apoderaron de los territorios romanos y hasta llegaron a conquistar su capital Constantinopla? Por tanto, el hijo de Hombre señalado en la visión del profeta Daniel no puede ser sino el profeta Muhammad: y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

 

domingo, 2 de junio de 2024

La divinidad de Jesús en el Antiguo Testamento

 

Desesperados ante el claro vacío que deja el hecho de que el Antiguo Testamento no dice nada respecto a la divinidad de Jesús, algunos cristianos se aferran a algunos textos que hablan de personajes bíblicos cuyos nombres llevan significados divinos. Los dos textos más usados para referirse a Jesús son los que hablan de Emmanuel (Isaías 7:14) que significa Dios con nosotros, y Ezequiel que significa Dios fuerte (Isaías 9:6)

Antes de analizar estos textos en su contexto y averiguar si realmente profetizan la divinidad de Jesús, es necesario aclarar que existen muchos personajes en la Biblia cuyos nombres incluyen cualidades divinas, por ejemplo: Ismael significa Dios escucha, Israel significa el que lucha con Dios, Oseas significa Dios es salvación, Daniel significa Dios es juez, Gabriel significa poder o fuerza de Dios, etc. Con eso quiero decir que es algo normal en la Biblia que aparezcan nombres con connotaciones divinas.

Emmanuel: Dios con nosotros.

Esta profecía se menciona en Isaías 7:14. Algunos cristianos la interpretan como referencia a Jesús debido al hecho de que Emmanuel significa Dios está con nosotros. Pero si analizamos el contexto general nos vamos a dar cuenta de que habla de alguien que se llama Emmanuel y nada tiene que ver con Jesús. Como viene indicado en el comienzo del capítulo, el contexto general se refiere a que en los días del rey Acaz, el rey de Judea, el rey Pecaj de Israel, hizo una alianza con el rey Rasín de Aram con el fin de apoderarse de Jerusalén y acabar con el reino de Judea, y eso causó que el rey de Judea temiera su invasión. Por tanto, Dios interviene y manda a su profeta Isaías para tranquilizar a Acaz diciéndole: “Quédate tranquilo, no tengas miedo (…) Esto no se cumplirá ni pasarás jamás”. De allí que el versículo 10 de este capítulo empieza así: "Habló también Jehová a Acaz, diciendo: Pide para ti señal de Jehová tu Dios." Es decir, una señal que indique que lo que Dios promete a Acaz se va a cumplir. Se trata pues de una señal al rey Acaz quien gobernó entre el año 734 y 715 a.C ¡y Jesús apareció siete siglos después! Luego explica en qué consiste la señal: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen (en hebreo dice joven y no virgen) concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno. Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada. Jehová hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde el día que Efraín se apartó de Judá, es decir, al rey de Asiria.

Ahora vamos a analizar esta señal punto por punto:

-          He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel." El término hebreo que aparece en este versículo no es "virgen" sino "joven" y una mujer joven no significa virgen. Una búsqueda minuciosa de este término en hebreo basta como para desvelar la verdad y darse cuenta de la falsificación de algunas traducciones, digo algunas porque hay otras Biblia que ponen allí el término “joven” como es el caso de la católica Latinoamericana. Además aquí no dice que lo va a concebir por medio del Espíritu Santo ni que será considerado hijo de Dios o Dios mismo ni que será llamado Jesús, sino Emmanuel y significa “Dios está con nosotros”, tal como pasó con Ismael cuyo nombre significa Dios escucha.

-          Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.” Lo cual da a entender que no va a faltar comida como señal de que estarían a salvo de la alianza de los dos reyes.

-          Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada.” ¿Se dan cuenta? El texto habla claramente de los dos reyes mencionados en el comienzo del capítulo y que vivían en la época del rey Acaz y nada tiene que ver con la época de Jesús. Y el reinado de Rasin terminó alrededor del año 732 a.C cuando Tiglatpileser, instigado por Acaz, conquistó Damasco y parte del reino de Israel.

-          Jehová hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde el día que Efraín se apartó de Judá, es decir, al rey de Asiria.” ¿En qué época se acabó el imperio nuevo de Asiria? En el año 609 a.C. Entonces ¿qué tiene que ver esta profecía con Jesús? Absolutamente nada.

 

Ezequiel: Dios fuerte.

Esta profecía se menciona en también en libro de Isaías 9:6: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Algunos cristianos la interpretan como referencia a Jesús debido al hecho de que profetiza la venida de un niño con las cualidades ya mencionadas en el versículo, y la parte a la que más se aferran es la que dice: “Dios Fuerte”, dando a entender que se refiere a un niño que es, a su vez, Dios encarnado. Sin embargo, otra vez más vamos a demostrar que esta interpretación no tiene nada que ver con Jesús. El versículo habla realmente de un príncipe cuyo nombre significa Dios fuerte, en este caso es el nombre de Ezequías el cual es el decimotercer rey del reino de Judá, hijo del rey Acaz  y que reinó entre 716 a 687 a.C. en un periodo de guerra contra los asirios como se puede deducir fácilmente de la lectura del contexto general tanto de este capítulo como del anterior y del posterior.  

El salvador.

Además de todos los problemas mencionados anteriormente, los cristianos se enfrentan aún a un problema mucho más grave: no existe ninguna profecía en el Antiguo Testamento que diga que Jesús iba a morir por nuestros pecados, por el contrario, todos los textos que profetizan la vida de Jesús indican que fue salvado, protegido y elevado al cielo (eso lo trataremos en el siguiente capítulo). Sin embargo, hay un texto que aparece en Isaías 53 que habla de un salvador del pueblo judío, y que muchos cristianos utilizan para dar crédito a esta falsa doctrina, el texto dice:

1¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

A primera vista, y con una lectura descontextualizada uno puede llegar a creer que el texto se refiere exactamente a Jesús y su sacrificio con el fin de cargar con el pecado del pueblo Judío, sin embargo, si leemos el capítulo entero vamos a encontrar indicios que nada tienen que ver con Jesús, a saber:

-          El contexto comienza desde el capitulo anterior donde se habla de una liberación de Jerusalén del cautiverio, ¡y no de toda la humanidad del pecado!: “Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion” (Isaías 52:2), “Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido” (Isaías 52:9) Nada de eso sucedió con la venida de Jesús. Por el contrario, y en pocas décadas de su supuesta “muerte” Jerusalén fue destruida por completo en el año 73.

-          El mismo capítulo describe el siervo de Jehová del siguiente modo: “(…) será prosperado, será engrandecido y exaltado (…) los reyes cerrarán ante él la boca.” (Isaías 52:13-15). Todo el mundo sabe que, según cuentan los evangelios, Jesús no tuvo ninguna influencia política sobre el imperio romano, ni les combatió ni ordenó a sus seguidores que combatieran, de lo contrario, él fue arrestado, humillado y matado por los romanos.

-          En Isaías (53:10-12) lo describe como un siervo con linaje y que ¡fue contado con los pecadores! “Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días (…) por cuanto derramó su vida hasta la muerte y fue contado con los pecadores,” Jesús, según la teología cristiana, no tiene linaje ni fue un pecador.

-          En el versículo 4 dice: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades”, ¿qué enfermedades llevó Jesús? Los evangelios no nos cuentan nada al respecto.

Entonces, ¿de cuál “siervo” habla el capítulo? Si volvemos un poquito hacia atrás, exactamente al capítulo 49, vamos a encontrar la respuesta: “Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.” (Isaías 49:3) Luego prosigue: “Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.” (Isaías 49:8-9). En definitiva, el siervo no se refiere a Jesús, sino el pueblo de Israel.

La particularidad del evangelio de Juan.

 

Cualquiera que haya podido hacer una comparación minuciosa entre los cuatro evangelios incluidos dentro del Nuevo Testamento, podría notar fácilmente que el Evangelio de Juan tiene algo de especial. Tanto su lenguaje como su contenido demuestran que es de carácter muy místico. Eso se debe a que contiene unos textos que se utilizan frecuentemente por los cristianos para argumentar sobre la naturaleza divina de Jesús (de la misma esencia que el Dios padre), a saber: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” (Juan 1:1-3), “Yo y el Padre uno somos.” (Juan 10:30), El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues dices tú: Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí?” Pero aún el texto termina afirmando la subordinación completa de Jesús al Padre: “Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.” (Juan 14:9-10)

Lo curioso es que mientras hay escenas y textos que se repiten en los tres primeros evangelios sinópticos, pues ni en estos, ni en los apócrifos, y ni siquiera en las fuentes Q, M y L encontramos estas frases que se repiten en el evangelio de Juan. ¿Cómo es posible que algo sobremanera importante y que tiene que ver con la esencia de Jesús y su naturaleza se declare en un solo evangelio, el último en ser escrito? ¿Los demás evangelios no lo sabían? ¿Olvidaron hablar de ello? ¿No engendra eso muchas dudas de que si realmente estas palabras hayan procedido de Jesús?

Además, estas frases no tienen nada que ver con que Jesús y el padre sean de la misma esencia. Interpretarlas como tal, abriría la puerta a muchos otros problemas de interpretación y que podrían llevar al cristianismo a un callejón sin salida respecto a los credos. Y ya tenemos un claro ejemplo de las disputas que se generan hasta hoy en día entre los unicitarios y los trinitarios, y estos textos del evangelio de Juan constituyen el punto de partida de ambas partes.

Ahora vamos a ver otros textos a los cuales si aplicamos este mismo criterio de interpretación, muchos conceptos cambiarían y otros se cuestionarían.  

Ejemplo 1: “oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” (Hechos 9:4-6) Más allá de discutir la credibilidad de este testimonio de Pablo, lo que importa aquí es si realmente Jesús fue perseguido por Pablo. Este último nunca vio a Jesús en persona, lo que realmente perseguía Pablo fueron los discípulos y seguidores de Jesús y no a Jesús mismo. ¿Sería correcto decir que tanto Jesús como sus discípulos son la misma persona?

Ejemplo 2: “Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.” (1 Samuel 8:7) ¿Significa eso que Samuel y Dios son de la misma esencia? Claro que no, ellos rechazaron la elección de Samuel que es la misma elección de Dios, por tanto, rechazarla sería como rechazar la de Dios.

Ejemplo 3: “El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió.” (Lucas 10:16) ¿Significa eso que los discípulos y Jesús son la misma persona? Claro que no, solo se entiende que predican la misma enseñanza que procede del que envió a Jesús, el Dios Padre.  Y lo mismo podemos decir de los siguientes textos: “El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.” (Marcos 9:37), “Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió.” (Juan 12:44-45)

¿En qué sentido son uno Jesús y el Padre?

El evangelio de Juan dice que Jesús declaró: “Yo y el Padre somos uno” (Juan 10:30). Muchas personas utilizan este versículo para justificar su creencia de que Jesús y el Padre forman parte de un mismo Dios, pero ¿es eso lo que Jesús quería decir realmente? Veamos el contexto: en el versículo 25, Jesús dice: “las obras que yo hago en nombre de mi Padre”, y en el 29 enuncia que su Padre le había dado el cuidado de las “ovejas” y prosigue: “Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” ¿Cómo puede Jesús ser igual a Dios si él mismo dice que su Padre es mayor que todos? ¿Tendrá sentido decir que Jesús y su Padre son el mismo ser? Es demasiado atrevido interpretarlo como tal. Pragmáticamente hablando, lo que Jesús quería decir era lo siguiente: “Nadie tiene poder a quitarme mis discípulos ya que nadie sería capaz de quitárselas al Padre. Dado que mi Padre y yo somos tan unidos, quitármelas equivaldría a quitárselas a Él”. Para aclarar este punto, vamos a imaginar que un hijo dice: “Si alguien le falta el respeto a mi padre, es como si me lo estuviera faltando a mí”. ¿Pensaría alguien que el padre y el hijo son la misma persona? ¿O diría que sus palabras demuestran la estrecha relación que existe entre ellos? Ellos son “uno” en el sentido de que tienen los mismos objetivos, normas y valores. Y si optamos por una interpretación literal de los texto, no tendremos sino que admitir que todos los seguidores de Jesús también forman el mismo ser que el Hijo y el Padre: “para que todos ellos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros” (Juan 17:20, 21).

Además, Jesús siempre mostró su dependencia de Dios Padre, él mismo explicó: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Porque todo lo que el Padre hace, eso también lo hace el Hijo de igual manera” (Juan 5:19). “Que no se efectúe mi voluntad, sino la tuya.” (Lucas 22:42). ¿Cómo pueden ser el mismo ser si Jesús no tenía la posibilidad de tomar decisiones diferentes a las de su Padre? ¿Y por qué le oraba Jesús al Padre? ¿Y por qué reconoció que había cosas que él no sabía, pero su Padre sí? (Marcos 13:32.) Más claro no puede ser.

domingo, 21 de abril de 2024

La mala imagen de los profetas de Dios en la Biblia


El Corán considera a los profetas de Dios como un ejemplo a seguir, un modelo de buena conducta y de noble moral: “Sé paciente [¡Oh, Muhammad!] como lo fueron los Mensajeros más destacados” (Las Dunas: 36) “Por cierto que tenéis un buen ejemplo en Abraham y los que le siguieron” (La Examinada 60:4) “Éstos son a quienes les hemos revelado los Libros, y agraciado con la sabiduría y la profecía. Y si no creen en ello, [sepan que] hemos depositado la fe en otros que sí creen. Éstos son los que Allah ha guiado; sigue, pues, su ejemplo.” (Los Ganados: 89-90). Lógicamente, cuando una persona con muy buena reputación desea mandar un mensaje a alguien, ¿a quién escogería como mensajero? ¿A uno que tiene buena conducta y reputación o al revés? Seguramente escogería al que tiene buena conducta, ya que el mensajero sería un representante del remitente y un reflejo de su buena elección. ¿Escogería Dios a un mensajero suyo para transmitir su mensaje a alguien con conductas perversas y actitudes obscenas?

Aunque el Antiguo Testamento elogia a los profetas de Dios en algunos textos, estos elogios son muy escaso si se comparan con la mala imagen y las malas conductas que se les atribuye: cometer adulterio y hasta incesto, ser borracheros y maleducados con Dios, construir templos para otros ídolos y hasta convertirse ellos mismos en idólatras. ¿Por qué Dios va a escoger a unos con estas malas cualidades y no a otros más rectos y virtuosos? Si la iglesia desea escoger uno de sus obispos o sacerdotes, ¿a quién elige? Seguramente al más sabio y al más recto, si ellos saben que alguien es borracho y fornicador, ¿lo escogerían? Sin lugar a dudas, no. Si los humanos siempre intentan escoger a los más nobles para misiones grandes ¿cómo va Dios a escoger a los peores? Es como si los humanos supieran escoger mejor que Dios, ¡Enaltecido y Glorificado sea!

Empecemos por Noé, ¿qué dice de él la Tora en Génesis 9:20-25? Leamos: “Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre. Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven, y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos.” Según este pasaje ¿qué hizo Noé al despertarse de su embriaguez? ¿Le pidió perdón a Dios? ¡No, sino que Maldice a Canaán, el padre de los palestinos! Su nieto, el hijo de Cam que había visto a su padre desnudo. ¿Por qué no maldice al hijo en lugar del nieto que aún ni siquiera había nacido? ¿Y qué castigo tuvo Noé al embriagarse y desnudarse? ¡Nada! El que fue castigado es uno que nada tenía que ver con la escena. ¿Parece justo este acto de Noé contra Canaán? Contradice totalmente lo que dice la Biblia de él en otro texto: “Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones.” (Génesis 6:9) ¿Entonces?

Pasemos ahora a ver lo que dice la Biblia sobre otro profeta de Dios, esta vez el protagonista es Lot. Este profeta que Dios había mandado para luchar contra conductas sexuales obscenas y advertir a la gente de su pueblo de lo malo que hacía, le atribuyen a él cometer un chocante acto de incesto con sus dos hijas. La historia dice: “Luego, por miedo a quedarse en Zoar, Lot se fue con sus dos hijas a vivir en la región montañosa. Allí vivió con ellas en una cueva. Un día, la hija mayor dijo a la menor:—Nuestro padre ya está viejo y no quedan hombres en esta región para que se acuesten con nosotras y nos den hijos (¡como si los hombre hubiese extinguido del planeta!), como es la costumbre de todo el mundo. Ven, vamos a emborracharlo con vino. Nos acostaremos con él y así por medio de él tendremos descendencia. Esa misma noche emborracharon a su padre y, sin que este se diera cuenta de nada, la hija mayor fue y se acostó con él. A la mañana siguiente, la mayor dijo a la menor: —Mira, anoche me acosté con mi padre. Vamos a emborracharlo de nuevo esta noche y ahora tú te acostarás con él; y así por medio de él tendremos descendencia. Esa misma noche volvieron a emborrachar a su padre y, sin que este se diera cuenta de nada, la hija menor fue y se acostó con él. Así las dos hijas de Lot quedaron embarazadas de su padre. La mayor tuvo un hijo, a quien llamó Moab, padre de los actuales moabitas. La hija menor también tuvo un hijo, a quien llamó Ben Amí, padre de los actuales amonitas.” (Génesis 19:30-38) ¿Es lógico decir que un hombre mayor y aún borracho llegue a mantener una relación sexual normal y que no sienta nada? ¿Es esta la recompensa que merece tener este profeta después de tanta lucha moral contra un pueblo sumergido en la obscenidad? ¿Escogería Dios a alguien con un historial así para ser un enviado suyo?

Moisés tampoco quedó a salvo, la Biblia le atribuye a él que le habló a Dios de esta manera: “Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres?” Y luego le dice: “Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.” (Números 11:10-15) ¿Cómo es posible que un gran profeta de Dios se atreva a cuestionar lo que Dios hace y ponerle una condición?

Hay otro texto en Números 3           1:1-18 atribuido también a Moisés en el cual hace resaltar su lado cruel y vengativo, pero ¿contra quién? ¡Contra niños y mujeres del pueblo que le había acogido cuando huyó de Egipto! Leamos lo que dice el texto: “Jehová habló a Moisés, diciendo: Haz la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas; después serás recogido a tu pueblo. Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan contra Madián y hagan la venganza de Jehová en Madián.” Después de ganar la guerra y regresar a sus tierras “llevaron cautivas a las mujeres de los madianitas, a sus niños, y todas sus bestias y todos sus ganados; y arrebataron todos sus bienes.” Pero, cuando Moisés salió a recibirlos se enojó contra los capitanes del ejército y les dijo: “¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres? (…) Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente. Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida.” ¿Va a Dios a tomar a alguien con este carácter tan ingrato, vengativo y cruel como representante y mensajero suyo? ¿Es esa la imagen que transmiten de un gran profeta de Dios?

Pasamos ahora al hermano de Moisés, el profeta Aarón, a quien el Salmo 106:16 lo llama “el santo de Jehová”, ¡en Éxodo 32:1-6 le atribuyen a él la construcción del becerro!: “Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras  hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.” ¿Es este Aarón el mismo “santo de Jehová” mencionado en el Salmo 106? ¿Escogería Dios para ser profeta a alguien que apoya la idolatría de su pueblo?

El profeta Josué, cuyo libro es lleno de masacres, la Biblia dice que él ordenó lo siguiente: “El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron. Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.” Y luego: “consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había” (Josué 6:20-24) y en el capítulo 10 dice: “En aquel mismo día tomó Josué a Maceda, y la hirió a filo de espada, y mató a su rey; por completo los destruyó, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo al rey de Maceda como había hecho al rey de Jericó.” Y hizo lo mismo contra Libna, Laquis, Eglón, Hebrón, Debir y Neguev: “y la hirió a filo de espada, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada.” ¿Escapó alguien? Nadie.

El rey David, de quien dice la Biblia que es “un hombre conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:14), le atribuyen un acto de adulterio de lo peor que uno llega a imaginar. Leamos lo que dicen de él en la Biblia: “Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.” (2 Samuel 11:2-5), Entonces, ¿qué hizo David para deshacerse del esposo de Betsabé, Urías heteo? “escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías. Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera.” ¡Y así fue! Y termina el capítulo diciendo: “Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Dios.” ¿Dónde queda lo de “un hombre conforme al corazón de Dios”? Otra historia cuenta cómo el rey David mató a doscientos hombres con el fin de casarse con Mical la hija del rey Saúl: “Cuando sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese, se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer.” (1 Samuel 18:26-27) ¿Con qué objetivo los mató? ¿Para agradar a Dios? ¿Para defender su patria? No, ¡para casarse con Mical! Y lo más extraño es que la Biblia cuenta que esta Mical, por cuya causa David mató a doscientos hombres, menospreció a David y le habló así:  “… aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Dios; y le menospreció en su corazón. (…) y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!” (2 Samuel 6:16-20).

Existe otro texto muy chocante atribuido también al rey David y que da una imagen muy cruel y sádica de él, está en 1 Crónicas 20:3, dice: “Sacó también al pueblo que estaba en ella, y los cortó con sierras, y con trillos de hierro, y segures. Lo mismo hizo David a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y se volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.” Este texto así escrito en la traducción bíblica más exacta llamada King James Bible (en español la del Rey Jacobo), en la Reina Valera Gómez y Reina Valera 1909 y en Sagradas Escrituras 1569, parece que no les agradó a algunos e intentaron suavizarlo diciendo en otras versiones que David “la puso (a la gente) a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas”.

En fin, me pregunto: un rey que comete adulterio con su vecina y causa la muerte de su esposo, que mata a doscientos hombres para casarse con la mujer Mical, que comete atrocidades contra poblaciones de ciudades enteras, ¿sería un buen ejemplo a seguir? La biblia dice que sí, que es “un hombre conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:14), y que Dios lo elogia del siguiente modo: “Pero no quitaré nada del reino de sus manos, sino que lo retendré por rey todos los días de su vida, por amor a David mi siervo, al cual yo elegí, y quien guardó mis mandamientos y mis estatutos.” (1 Reyes 11:34) ¿Guardó David los mandamientos de Dios (¡no matarás, no fornicarás!)? Y luego hablan mal de Salomón su hijo diciendo: “E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre.” (1 Reyes 11:6) ¡A lo mejor Salomón tenía que haber fornicado con su vecina y matado a su esposo y a doscientos hombres para casarse con una mujer, y cortado poblaciones enteras con sierras, y con trillos de hierro, y segures para ser bueno a los ojos de Dios! ¿Qué barbaridad es esta? Todo lo que hizo fue correcto ante los ojos de Dios menos un solo acto: “por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos de Jehová, y de ninguna cosa que le mandase se había apartado en todos los días de su vida, salvo en lo tocante a Urías heteo.” (1 Reyes 15:5) ¿Qué pasa con el adulterio cometido con su esposa, con los doscientos hombres matados por una mujer y con las demás poblaciones cruelmente cortadas? Nada, ¡todo era bueno a los ojos de Dios!

El Nuevo Testamento también elogia a David y dice que el Salvador del mundo entero, Jesucristo, viene de su descendencia ¿de cuál mujer? de la vecino con quien comete adulterio y mata a su esposo: “les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. De la descendencia de este, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel.” (Hechos 13:22-23) Ya sabemos que eso es mentira y que Jesús no tiene padre y que no es hijo de José el carpintero sino de María que es del linaje de Aarón y no de David.

Salomón, su hijo, del cual la Biblia dice que es amado por Dios: “Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová, y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así llamó su nombre Jedidías.” (2 Samuel 12:24-25) “Jedidías” significa amado del Señor. Este amado del Señor tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas quienes desviaron su corazón, ¿cómo desviaron su corazón? “Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. (…) Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.” (1 Reyes 11:3-8) Le atribuyeron lo mismo que Aarón, lo peor que uno puede cometer en toda su vida: la idolatría. Pero aún así, Aarón es el santo del Señor y Salomón es su amado.

jueves, 18 de abril de 2024

El evangelio perdido de Cristo

            Escrito por: Othman Hjira 

Contrariamente a lo que viene mencionado en el Corán, muchos cristianos piensan que Jesús no tenía un evangelio propio ya que él era un Dios y que los evangelios fueron escritos por otras personas, por ende, no existía un libro llamado “el evangelio de Jesús”, por eso consideran que “la buena noticia” que Jesús vino a anunciar era su plan de salvación de los pecados y que en eso consistía la principal misión de Jesús. No obstante, hay muchos textos en el Nuevo Testamento que hablan de un evangelio atribuido a Cristo, y que es diferente a los demás evangelios canónicos, lo cual da a entender que sí, había realmente un evangelio que circulaba en la época de Jesús y que llevaba su nombre y del cual ya no se sabe nada. Leamos lo que nos cuentan los textos:  

Pablo, cuyas cartas fueron escritas antes de los cuatro evangelios canónicos, dice: "en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo" (2 Tesalonicenses 1:8) El único evangelio mencionado aquí no es atribuido ni a Marcos, ni a Mateo, ni a Lucas, ni a Juan, sino a Jesucristo.

En Hechos 15, Lucas cuenta el testimonio de Pedro sobre la existencia del evangelio de Jesús: “Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen.” (Hechos 15:7) ¿A qué se refería Pedro con “la palabra del evangelio”? Seguramente no a los evangelios escritos después de él, sino a un solo evangelio que existía y circulaba en aquel entonces.

Mateo nos transmite otra frase atribuida a Jesús en su evangelio dice: “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella.” (Mateo 26:13) ¿De qué evangelio estaba hablando Jesús? Seguramente de su propio evangelio, ya que en aquel entonces no estaba escrito ninguno de los evangelios conocidos ahora.

En Marcos también tenemos un texto que dice: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.” (Marcos 8:35) ¿Le fue revelado a Jesús un evangelio? Los cristianos dicen que no, pero el Nuevo Testamento los desmiente. Leamos: “Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, la gente se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.” (Lucas 5:1), “E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra.” (Marcos 2:2) ¿A qué se refieren los dos textos al usar el término “palabra de Dios”? ¿No se trata de una revelación divina? Veamos la respuesta de Jesús: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.” (Juan 12:49-50) Lo dice bien claro Jesús, todo lo que él transmitía se le fue revelado por el Padre a través del Espíritu Santo y no fue algo propiamente suyo: “El Espíritu del Señor esta sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres, …” (Lucas 4:18)  ¿Cómo puede Jesús ser un dios si todo lo que él enseña no procede de él sino del que le envió?

Preguntas necesarias:

Con tal de dejar bien claro que había realmente un evangelio original atribuido directamente a Jesucristo (que la paz sea con él), es necesario plantearnos dos preguntas importantes: ¿por qué se perdió el evangelio de Cristo?, y ¿cómo habría sido el cristianismo si se hubiese conservado?

En cuanto a la primera pregunta, muchos estudiosos justifican su pérdida por las falsas profecías que tienen que ver con la inminente vuelta de Jesucristo ya que los primeros creyentes en el mensaje de Jesús creían que volvería a bajar en muy pocos años, es decir, con la primera generación tal como viene indicado en muchos textos, a saber: Mateo 24:34, Mateo 10:23, Mateo 16:29 y Juan 21:21-22, de modo que no veían necesidad de conservarlo ya que se creía que el fin del mundo era muy próximo. Esta justificación parece aceptable, pero no es suficiente ya que si no se cumplió la profecía eso significa que esta mentira se metió allí para ocasionar su pérdida y desviar a la gente de algunas verdades. Debió haber otro motivo no declarado que los judíos de la época querían ocultar, algo que no veían con agrado. ¿Cuál sería? En Mateo 21:33-46, Jesús les contó a los fariseos una parábola que les cayó muy mal hasta tal punto que le querían matar por ello, algo que ellos veían con mucha sensibilidad: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a una nación que produzca los frutos de él.” Eso es, Jesús les anunció que iban a ser sustituidos por otra nación y que debían de seguir al espíritu que Dios les mandaría cuando él se fuera de este mundo: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros” (Juan 16:7). ¿Estarían dispuestos los judíos a seguir a un profeta que no sea de su propia nación especialmente si era del linaje de Ismael hijo de Agar (la esclava) y no de Isaac hijo de Sara (la libre)? Según la Biblia ese motivo es suficiente como para provocarles mucha ira y celos:Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo” (Deuteronomio 32:21), “La sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de la que no recibió compasión (porque fue echada de casa y abandonada sola con su hijo en el desierto), y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Dios.” (Oseas 2:23). ¿No nos explican estas profecías por qué los judíos perdieron adrede y rápidamente (¡en menos de 50 años!) el evangelio de Cristo y lo sustituyeron por otros escritos a conveniencia?  

Pasamos ahora a la segunda pregunta, ante la pérdida de este documento tan importante, ¿cómo habría sido el cristianismo si se hubiese conservado el evangelio original de Cristo? Lo más probable es que muchos credos y creencias hubiesen sido muy distintos, desde la naturaleza misma de Jesús hasta la compleja estructura de la iglesia. En aquel entonces los cristianos habrían estado siguiendo las enseñanzas de Jesús y no las de Pablo. Es por eso que los cuatro evangelios considerados canónicos por la iglesia todos fueron escritos después de Pablo y no antes de él. Todo se decidió a conveniencia de la iglesia que, con la ayuda de los emperadores, fue quien prohibió y quemó los demás evangelios considerados por ella como "apócrifos", y persiguió y mató a los que los tenían.

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