sábado, 28 de junio de 2014

Las características de la vida espiritual en el Islam: El equilibrio y la moderación. - La diversidad.

-     El equilibrio y la moderación:

La vida espiritual en el Islam es una vida moderada, equilibrada y harmónica con los aspectos de la vida material. No se acepta en ella el extremismo con que el musulmán acaba consigo mismo y con los derechos de los demás.

Este elemento completa el elemento de la facilidad y de la cabida del que hemos hablado. Más bien es un requisito indispensable, puesto que cuando un creyente sobrepasa el límite de la facilidad y de la cabida, forzosamente va a entrar en la dificultad en la práctica de la religión.

El islam no pide al musulmán alejarse de la gente y de la vida para permanecer día y noche en la mezquita, más bien el Islam critica a los que inventaron el monacato sin cumplirlo como se debía “ Tras ellos, mandamos a Nuestros otros enviados, así como Jesús, hijo de María, a quien dimos el Evangelio. Pusimos en los corazones de quienes le siguieron mansedumbre, misericordia y monacato. Este último fue instaurado por ellos -no se lo prescribimos Nosotros- sólo por deseo de satisfacer a Alá, pero no lo cuidaron como debían. Remuneramos a quienes de ellos creyeron, pero muchos de ellos fueron unos perversos.” (Sura 57: 27)

Y el mensajero de Dios también criticó a sus compañeros extremistas en la adoración mostrándoles el camino moderado y el método para el equilibrio que es su propio método (que la paz y los rezos de Dios sean con él). Es decir su Sunna (modo de vida) que se debe seguir y no rechazar. Ejemplo de ello, los tres hombres que preguntaron a las esposas del profeta sobre su adoración y cuando la supieron la menospreciaron y dijeron: ¿Dónde estamos con respecto al mensajero de Dios al que Dios le ha perdonado sus primeros y sus últimos pecados? Uno de ellos dijo: “Yo ayuno todos los días sin repaso”. El segundo dijo: “Yo rezo toda la noche y no duermo”. Y el tercero dijo: “Pues yo me obstino de las mujeres y no me caso.” El profeta escuchó lo que dijeron, y les llamó para decirles: “Pues yo temo más a Dios que vosotros, pero ayuno y desayuno, rezo en la noche y duermo y me caso con las mujeres. Y quien se aparta de mi Sunna no pertenece a Mí.” La vida espiritual en el Islam no exige al musulmán  ayunar diariamente y rezar toda la noche, ya que debe dar al cuerpo su derecho de descanso, a los ojos su derecho de dormir, a la esposa su derecho en la cama y a la sociedad su derecho de colaboración. Eso es lo que el mensajero de Dios ordenó a Abdellah Ibn Amru, cuando se enfrascó en el ayuno, en el rezo y en la lectura del Corán y se olvidó del derecho de sí mismo, de su esposa y de sus invitados (al no darles su debido tiempo). El profeta de Dios le mandó moderarse en ello diciéndoles: “Tu cuerpo tiene derecho sobre ti, tus ojos tienen tiene derecho sobre ti, tu esposa tiene derecho sobre ti y tus invitados tienen derecho sobre ti.”

Y el Islam no le obliga al musulmán prohibir para sí mismo las cosas buenas de la vida, como es el caso del maniqueísmo en Persia, el hinduismo en India, el budismo en China y el monacato en el cristianismo. El Noble Corán ha denunciado severamente lo que hicieron algunos en prohibir las cosas buenas de la vida que Dios había declarado lícitas, y les mostró que había creado todo para ellos. Y no le es debido a Dios creárselas para prohibírselas después. Todo lo que les pide es: consumir con moderación sin derroche ni avaricia y sin violar el derecho de nadie, que sean agradecidos con Dios y que las usen en su obediencia y no en su desobediencia. Dios dice: “¡Hijos de Adán! ¡Atended a vuestro atavío siempre que oréis! ¡Comed y bebed, pero no cometáis excesos, que Él no ama a los inmoderados! Di: «,Quién ha prohibido los adornos que Alá ha producido para Sus siervos y las cosas buenas de que os ha proveído?»” (Sura 7: 31-32). “¡Comed de lo lícito y bueno de que Alá os ha proveído! ¡Y agradeced la gracia de Alá, si es a Él solo a Quien servís!” (Sura 16: 114). “«¡Comed y bebed del sustento de Alá y no obréis mal en la tierra corrompiendo!»” (Sura 2: 60) Y dice también: “¡Creyentes! ¡No prohibáis las cosas buenas que Alá os ha permitido! ¡Y no violéis la ley, que Alá no ama a los que la violan! ¡Comed de lo lícito y bueno de que Alá os ha proveído! ¡Y temed a Alá, en Quien creéis!” (Sura 5: 87-88)

Nada le prohíbe al musulmán disfrutar de la vida aunque esté en el más elevado rango espiritual.


-      La diversidad:

El musulmán quien adora a Dios, se acerca a Él y alimenta su alma de su amor, su corazón de su compañía y su mente de conocerLe no se contenta con un solo tipo determinado de adoración. Delante de él, están demasiadas oportunidades y terrenos bastante vastos donde puede navegar, ocupar su energía  y saciar su ímpetu.

El islam ha diversificado sus mandatos espirituales  al creyente: en lo que se dice y en lo que se hace, en lo que se realeza y en lo que se deja, en lo exigido y en lo opcional y en la adoración corporal y la del corazón que se hace de día o de noche, en secreto o en público.

Entre las adoraciones del islam encontramos, por ejemplo:

La oral como la mención de Dios o la lectura del Corán. La corporal como la oración, el ayuno y la lucha (yihad). La relacionada con el dinero como pagar Azakat y dar limosna. Y la que incluye a las dos como la peregrinación y la lucha con el alma y el dinero al mismo tiempo.

La obligatoria como hacer los mandatos de Dios y la opcional como las oraciones opcionales (llamadas en árabe Nawáfil). Y no hay duda alguna de que Dios no acepta la opcional hasta que se hace la obligatoria, y mantenerse atento a cumplir con las obligaciones conduce al hombre al acercamiento a Dios ¡Enaltecido sea! Y mantenerse atento a realizar las adoraciones opcionales lleva a conseguir el amor de Dios, como dice el Hadiz Qudsi  (dicho relatado por el profeta de parte de Dios) “Mientras mi siervo se acerca a Mí con nawafil hasta que le quiera, y si le quiero yo seré su oído con que oye, su vista con que ve, su mano con que pega y su pie con que anda. Y si me pide algo, se lo daré. Y si se refugia en Mí le refugiaré.

Y entre los tipos también, hay lo que se pide abandonar como lo prohibido y lo repugnante.  Y lo primero que hay que evitar es el politeísmo, y después los grandes pecados y así uno va progresando hasta evitar los pequeños pecados, luego las sospechas para dejar intacta su religión y su honor, y así sucesivamente.

En lo que se refiere a las acciones espirituales tenemos las que se hacen con un solo órgano como: La lengua con la que se glorifica, se alaba, se invoca y se pide perdón a Dios, así como se llamaal camino de Dios y se ordena lo que está bien, y se prohíbe lo que está mal. La mano con que el musulmán escribe la ciencia útil, saluda a los creyentes y procura ganarse la vida de forma lícita, el mensajero de Dios dice: “De lo mejor que uno come, lo que gana con el trabajo realizado con sus propias manos, y el profeta de Dios David comía del trabajo de su mano.” (Narrado por Bujari y Ahmed). El pie con que va a la mezquita y visita a sus parientes.

También hay adoraciones propias de la mente como: meditar en la grandeza de Dios a través de su creación y su diseño en la naturaleza “En la tierra hay signos para los convencidos, y en vosotros mismos también. ¿Es que no veis?” (Sura 51: 20-21) Reflexionar en el Corán y asimilar sus pruebas Una Escritura que te hemos revelado, bendita, para que mediten en sus aleyas y para que los dotados de intelecto se dejen amonestar” (Sura 38: 29) pensar en los asuntos científicos, comprenderlos, asimilarlos y resolver sus dilemas.

Tenemos también las que son propias del corazón como: la fe pura, el amor, la esperanza, el temor, la confianza en Dios, el ascetismo, entre otras.

Es menester señalar aquí que todas las acciones no se aceptan excepto si se hacen con la intención absoluta de complacer a Dios como dice en el Corán: “Pero no se les ordenó sino que sirvieran a Dios, rindiéndole culto sincero.”(Sura 98:5)

A pesar de toda esta amplia diversidad en las acciones, no son todas iguales: las obligatorias no son todas iguales, las obligatorias no son como las opcionales, y las acciones cuya utilidad es personal como la oración, la peregrinación y el ayuno no son como las acciones cuya utilidad es social y general. Y estas últimas tienen más valor y más recompensa.

Por eso la lucha por la causa de Dios se considera el pináculo del Islam porque aparta el peligro de la nación islámica y hace que la palabra de Dios sea la superior de todas. Y morir por la causa de Dios es lo que más un musulmán desea para sí mismo. Según Saad Ibn Abi Wakas dijo: “un hombre vino a rezar mientras que el profeta (qué lo rezos y la paz de Dios sean cn él) reza, y al llegar a la fila dijo: “Concédeme lo mejor de lo que concedes a tus píos siervos.” Cuando el profeta acabó la oración, dijo: “¿Quién ha hablado hace un rato? El hombre contestó: “he sido yo ¡oh mensajero de Dios! Le dijo: “Pues que tu caballo se degüelle (en la guerra) y que mueras por la causa de Dios.

He aquí de aducir el ejemplo del gran sabio del Islam, Abd Allah Ben Mubarak quien, cuando estaba en la guerra, escribió a su pío amigo, El Fadil Ben Ayad quien se trasladaba entre la Meca y la Medina adorando a Dios, diciéndole:
Tú quien adoras a Alharamayn (la Meca y la Medina) si hubieras visto en lo que estamos
Te habrías dado cuenta de que con la adoración estás jugando.
Y quién cuyas mejillas se mojan con lágrimas. Pues nuestros cuellos con sangre se han llenado.
En resumidas cuentas, el campo de las acciones espirituales en el Islam es bastante vasto y sus tipos son numerosos. Pero el buen creyente es quien elige de todos estos tipos lo que conviene con su situación y la de su sociedad.

Por ejemplo, él que tiene dinero no tiene que hacer del ayuno (opcional) su mayor preocupación mientras que la adoración que le es adecuada es gastar el dinero en la causa de Dios (ayudar a los pobres, participar en el desarrollo, investirlo para crear empleo…). Y no le es debido a un médico dedicar la mayor parte de su tiempo a la predicción mientras está rodeado de mucha gente enferma que necesita su cura. Así como no le es debido al gobernante ir a la peregrinación cada año sin importarle la situación de su pueblo,  sin devolverle a cada uno sus derechos y sin castigar a los injustos que echan a perder la sociedad.

En conclusión, hemos de saber que la mejor adoración para cada hombre es la que conviene con su situación y con su capacidad.

Lea también sobre el resto de las características:



El gran sabio del Islam: Sheikh. Yusuf El karadawi


Traducido por el profesor Othman HJIRA

Las características de la vida espiritual en el Islam (parte III): La continuidad - La facilidad y la cabida.

-      La continuidad:

Si la vida espiritual acompaña al musulmán horizontalmente y en cualquier lugar en todos los aspectos de su vida, pues le debe acompañar verticalmente y en todos los tiempos hasta que se encuentre con Dios. Y si en algunas religiones le basta al hombre adorar a Dios un solo día en la semana, o mejor dicho una hora al día para luego reanudar sus placeres y ocupaciones personales, pues el Islam tiene otra postura.

Hay un tipo de adoración que el musulmán debe hacer una sola vez en su vida como la peregrinación. Hay otro tipo que es anual como ayunar el mes de Ramadán y sacar Azacat (el impuesto de riquezas que se da a los pobres, porcentaje de 2,5%). Y hay otro tipo que es semanal como la oración del viernes. Y junto a estos tipos tenemos un tipo que es diario que liga al musulmán siempre con su Dios cinco veces al día: le recuerda si olvida, le advierte si se desvía y le da fuerzas si se debilita. Son las oraciones obligadas que el Islam considera la columna de la religión, y el criterio con el cual se distingue el musulmán del incrédulo: “Haz la oración en las dos horas extremas del día y en las primeras de la noche. Las buenas obras disipan las malas. Ésta es una amonestación para los que recuerdan.” (Sura 11/ 114)

Es una adoración que el musulmán debe cumplir en el viaje, en la sanidad y en la enfermedad, en momentos de paz y de guerra y no cae bajo cualquier pretexto.

Por esta razón encontramos en el Fiqh islámico (la metodología para convertir en legislación aplicable las normas del Corán y de la Sunna.) cuando se corta o se alarga la oración del viajero. Y como dice el mensajero de Dios sobre la oración del enfermo: “Reza de pie, si no puedes: sentado, y si no puedes pues acostado”. También la oración del miedo (la oración de la guerra) sobre la que Dios Enaltecido sea dice: “Cuando estés con ellos y les dirijas la oración, que un grupo se mantenga de pie a tu lado, arma en mano. Cuando se hayan prosternado, que vayan atrás y que otro grupo que aún no haya orado venga y ore contigo. ¡Que tengan cuidado y no dejen las armas de la mano!” (Sura 4: 102)

Dicho con otras palabras, el musulmán no debe jamás dejar la oración esté donde esté y como esté en la medida de lo posible “. ¡Observad las oraciones -sobre todo. la oración intermedia- y estad con devoción ante Alá! Si teméis algún peligro, de pie o montados. Y, cuando estéis en seguridad, ¡recordad a Alá... cómo os enseño lo que no sabíais...!” (Sura 2/ 238-239)

En resumidas cuentas, el musulmán tiene que mencionar a Dios en todas sus situaciones “ ¡Creyentes! ¡Recordad mucho a Alá!  ¡Glorificadle mañana y tarde!” (Sura 33/ 41-42) hasta que le venga la muerte. “¡Y sirve a tu Señor hasta que venga a ti la cierta (la muerte)!”(Sura 15/ 99)


-      La facilidad y la cabida:

La vida espiritual en el Islam, a pesar de su extensión, globalidad y continuidad, es una vida fácil, no le cuesta al musulmán más de sus posibilidades y capacidades, y no es extraño encontrar que el Corán niega toda dificultad en la práctica de la religión “Él os eligió y no os ha impuesto ninguna carga en la religión” (Sura 22: 78) Y dice al final del versículo de la purificación “Alá no quiere imponeros ninguna carga” (Sura 5: 6) y al final del versículo del ayuno al hablar del permiso que otorga al viajero y al enfermo para comer “Alá quiere hacéroslo fácil y no difícil”. (Sura 2: 185) El Corán menciona una peculiaridad del profeta para la gente del libro (judíos y cristianos) “A quienes sigan al Enviado, el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Tora y en el Evangelio, que les ordena lo que está bien y les prohíbe lo que está mal, les declara lícitas las cosas buenas e ilícitas las impuras, y les libera de sus cargas y de las cadenas que sobre ellos pesaban.”  (Sura 7: 157) Este es el título de su mensaje que habla de la facilidad y la cabida y de quitar las cargas pesadas que tenían los pueblos anteriores, por eso Dios enseña a los creyentes decir en sus invocaciones: “Alá no pide nada a nadie más allá de sus posibilidades. Lo que uno haya hecho redundará en su propio bien o en su propio mal. ¡Señor! ¡No castigues nuestros olvidos o nuestras faltas! ¡Señor! ¡No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron! ¡Señor! ¡No nos impongas más allá de nuestras fuerzas! ¡Y absuélvenos, perdónanos, apiádate de nosotros! ¡Tú eres nuestro Protector! ¡Auxílianos contra el pueblo infiel!” (Sura 2: 286)

De allí encontramos que la vida espiritual en el islam cabe para toda clase de gente: baja, media y alta como dice el Corán: “Luego, hemos dado en herencia la Escritura a aquéllos de Nuestros siervos que hemos elegido. Algunos de ellos son injustos consigo mismos; otros, siguen una vía media; otros, aventajan en el bien obrar, con permiso de Alá. Ése es el gran favor.” (Sura 35: 32)

El injusto consigo mismo: es quien oscila entre cumplir e incumplir o no las obligaciones de la religión.
Él de la vía media: es quien cumple las obligaciones y deja las prohibiciones sin negligencia o flojera.

El adelantado en hacer el bien:   es quien adora con entusiasmo y evita todos los caminos que le puedan llevar a cometer un pecado, y no solo cumple con sus obligaciones sino que busca acercarse a Dios con Annawafil (oraciones opcionales que se rezan a lo largo del día y en la noche y que no son obligatorias) hasta que consiga el amor de Dios, como dice el famoso hadiz Qudsi (lo que recita el mensajero de Dios de la parte de Allah): “…mientras mi siervo se acerca a Mí con Annawafil hasta que le quiera, y si le quiero yo seré su oído con que oye, su vista con que ve, su mano con que pega y su pie con que anda. Y si me pide algo, se lo daré. Y si se refugia en Mí le refugiaré.” Narrado por Bujarí.

Entonces si con las obligaciones nos acercamos a Dios, pues con Annawafil logramos el amor de Dios y es el grado de “el adelantado en hacer el bien”.

A modo de ejemplo de la vida espiritual en el Islam, aducimos él del árabe quien vino a preguntar al mensajero de Dios sobre las obligaciones del Islam, y el mensajero se las enseñó: “las cinco oraciones, Zakat (impuesto religioso anual que los ricos deben dar a los pobres), ayunar el Ramadán y la peregrinación a la Meca”. Pues le preguntó si hay más obligaciones, el mensajero de Dios le contestó que no, sino voluntariamente. Al final este árabe dijo sinceramente: “Por Dios no haré más que eso ni menos”. Pues el profeta dijo: “Entrará al paraíso si es sincero”.

La cabida de la vida espiritual en el islam abarca también a los desobedientes arrepentidos y no se cierra la puerta de la misericordia ante sus caras sean cual sean sus pecados o sus crímenes, el Corán dice: “Di: «¡Siervos que habéis prevaricado en detrimento propio! ¡No desesperéis de la misericordia de Alá! Alá perdona todos los pecados. Él es el Indulgente, el Misericordioso».” (Sura 39: 53)

Fíjese como Dios mandó a su mensajero que les llamara suavemente a pesar de su desobediencia: “¡Oh siervos míos!” para hacerles sentir que el lazo que tienen con Dios aún no se ha cortado y que les considera sus siervos a pesar de todo, y que no deben perder la esperanza en Dios porque solo los desviados quienes desesperan de la misericordia de Dios y solo los incrédulos “No desesperéis de la misericordia de Alá, porque sólo el pueblo infiel desespera de la misericordia de Alá!” (Sura 12: 87)

Dios ha mencionado en el Corán un pueblo de politeístas que mataron, fornicaron y después se arrepintieron y Dios aceptó su arrepentimiento “No invocan a otro dios junto con Alá, no matan a nadie que Alá haya prohibido, si no es con justo motivo, no fornican. Quien comete tal, incurre en castigo. El día de la Resurrección se le doblará el castigo y lo sufrirá eternamente humillado. Excepto quien se arrepienta, crea y haga buenas obras. A éstos Alá les cambiará sus malas obras en buenas. Alá es indulgente, misericordioso.” (Sura 25: 68-70)

Y cuando el sabio El Basri, que Dios esté complacido con él, leyó lo que dice Dios, Enaltecido sea, en este versículo: “Quienes sometan a los creyentes y a las creyentes a una prueba con tormento y no se arrepientan luego, tendrán el castigo de la gehena, el castigo de su fuego.” (Sura 85: 10)Dijo asombrado por la gran misericordia de Dios: “¡Matan a sus fieles siervos y aún así no les desespera de su misericordia!”


Y por último, mencionamos la historia de la mujer quien cometió el gran pecado de la fornicación estando casada, e insistía en aplicar el castigo de Dios (lapidación hasta la muerte y se aplica también para el hombre casado) sobre ella a pesar de su dolor y fuerza (para expiar su pecado). Y el profeta dijo: “Esta mujer se ha arrepentido con un arrepentimiento que si se divide sobre setenta hombres de la Medina les cabrá a todos.” Narrado por Muslem, Ibn Dáwud y Nissaí.

Lea también sobre el resto de las características:


El gran sabio del Islam: Sheikh. Yusuf El karadawi


Traducido por el profesor Othman HJIRA

Las características de la vida espiritual en el Islam (parte II): El seguimiento y la extensión y la globalización:

El seguimiento:

La vida espiritual en el Islam no es una materia coloidal que la gente puede formar como quiera y con lo que quiera sino que es una vida sometida a las leyes de la legislación divina.

Y si la esencia de la vida espiritual es la buena relación que se tiene con Dios mencionándole,  agradeciéndole  y adorándole correctamente, esta relación, pues, se somete a dos bases esenciales:

La primera: adorar solamente a Dios sin asociarle nada (ni profeta, ni genio, ni estatua…) “Pero no se les ordenó sino que sirvieran a Dios, rindiéndole culto sincero” (Sura 98/5).  “Quién cuente con encontrar a su Señor, que haga buenas, obras y que cuando adore a su Señor, no Le asocie nadie”. (Sura 18/ 110)

La segunda: no adorar a Dios sino con lo que ha legislado en su libro, y a través de su mensajero que la paz y los rezos sean con él, para que nadie invente en la religión lo que Dios no ha permitido.

Originalmente, no se debe adorar a Dios sin que haya  un texto que lo muestra. Por el contrario, los tratamientos y las costumbres sociales son permitidas hasta que venga un texto que los prohíba.

Abu Ala Alfadl Ibn Iyád (Dios esté complacido con él) fue preguntado sobre el versículo: “para ver quién de vosotros es el que mejor se porta” (Sura 67/ 2) ¿Qué obra es la mejor? Les contestó: la mejor de las obras es la pura y la correcta, ninguna obra será aceptada fuera de estos dos criterios. Le preguntaron: ¿cómo puede ser pura y correcta? Les contestó: Para ser pura tiene que hacerse solo con el propósito de complacer a Dios y para ser correcta debe ser de acuerdo con la Sunna del profeta (hechos y dichos del profeta).

Los que crean a su antojo unas formas e inventan nuevos métodos para adorar a Dios están cometiendo un craso error pese a que su propósito sea acercarse a Dios: no hay que recurrir a las inclinaciones personales ni a las ganas para adorar a Dios, porque siempre hay que ir de acuerdo con la revelación divina.


Por esta razón, el mensajero de Dios dijo: “seguid mi Sunna y la de los califas guiados después de mí, agarradlas con vuestros dientes. Y tened cuidado de las cosas inventadas (en la religión)  porque cada cosa que se inventa es un desvío.”

La extensión y la globalización:

El musulmán no vive dos vidas paradójicas: una espiritual y otra material independientemente, sino que es una sola vida en la que se aglutina lo espiritual con lo material como si fueran el cuerpo y el alma.

La vida espiritual del musulmán es extensa, profunda y global, le acompaña en todos los aspectos de la vida y no solo en la mezquita a la hora de rezar para luego irse a rienda suelta. El musulmán está siempre con Dios, sin desatender, olvidar o descuidar su control: “De Alá son el Oriente y el Occidente. Adondequiera que os volváis, allí está la faz de Alá. Alá es inmenso, omnisciente.” (Sura 2/ 115). “¿No ves que Alá conoce lo que está en los cielos y en la tierra? No hay conciliábulo de tres personas en que no sea Él el cuarto, ni de cinco personas en que no sea Él el sexto. Lo mismo si son menos que si son más, Él siempre está presente, dondequiera que se encuentren. Luego, el día de la Resurrección, ya les informará de lo que hicieron. Alá es omnisciente.” (Sura 58/ 7)

Por eso se ha ordenado mencionar a Dios e implorarle en todos los asuntos de la vida: al entrar a casa y al salir, a la hora de comer y beber, al viajar y al sufrir, e incluso en el coito: “¡Creyentes! ¡Recordad mucho a Alá! ¡Glorificadle mañana y tarde!” (Sura 33/ 41-42)

Tampoco el trabajo del musulmán es aislado de su vida espiritual, siempre tiene que tener la observación de Dios e intentar perfeccionarlo sin engaño o traición, el mensajero de Dios dice: “A Dios le gusta que cuando un trabajador hace su trabajo que lo haga bien”. 

Y no tiene que entretenerse con algo mundanal en detrimento del deber que tiene hacia Dios sobre todo cuando se llama a la oración como lo describe Dios en este versículo: “En casas que Alá ha permitido erigir y que se mencione en ellas Su nombre. En ellas Le glorifican, mañana y tarde, hombres a quienes ni los negocios ni el comercio les distraen del recuerdo de Alá, de hacer la azalá (la oración) y de dar el azaque (el impuesto que los ricos deben dar a los pobres). Temen un día en que los corazones y las miradas sean puestos del revés.” (Sura 24/ 36-37)

A sabiendas que el musulmán con su buen propósito (de complacer a Dios) puede convertir a todas sus obras en adoraciones, y se le recompensa por todo, incluso por “El trozo de comida que pone en la boca de su esposa” (Dicho del profeta), también por las relaciones sexuales lícitas que mantiene con su esposa, el profeta de Dios dijo: “Vuestro coito es una limosna”. Dijeron: ¡Oh mensajero de Dios! ¿Será recompensado él que se acuesta con su esposa? Dijo: ¿No es cierto que si lo hace ilícitamente será un pecado? Entonces Alá le recompensará si lo hace lícitamente.” (Narrado por Muslem)

El objetivo de todo lo dicho es que toda la tierra debe ser una mezquita para el musulmán, y que todas sus obras deben convertirse en una adoración a Dios para sentirse siempre con Él.

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El gran sabio del Islam: Sheikh. Yusuf El karadawi

Traducido por el profesor Othman HJIRA

Las características de la vida espiritual en el Islam (parte I) : La unicidad de Dios.


La vida espiritual en el islam tiene sus características que la distinguen de todas las otras religiones.

1-      La unicidad de Dios:

La unicidad de Dios es la primera característica de la vida espiritual en el islam y es también la primera de sus pilares, no hay vida y no tiene sentido sin ella.
El significado de la unicidad de Dios es: Adorar solo a Dios y solo a él  hay que pedir ayuda “5. A Ti solo servimos y a Ti solo imploramos ayuda.” Este versículo fue mencionado en el éxodo (la primera Sura) del Corán.

La adoración se compone de dos elementos: el objetivo de someterse a Dios y el objetivo de amarle y es el propósito por el cual se ha creado a los hombres y a los genios “No he creado a los genios y a los hombres sino para que Me sirvan” (Sura: 51/ 56). El Corán ha aclarado  que todos los profetas fueron enviados a sus pueblos con el mensaje de la adoración de Dios: “¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él.” (Sura:7/ 59) y liberarles  de adoración de los ídolos de todos los tipos. “Mandamos a cada comunidad un enviado: «Servid a Alá y evitad a los taguts (ídolos)»”. (Sura: 16 / 36)

Este ídolo adorado puede ser un hombre, un genio ocultado, un animal como la vaca, una fuerza natural , una piedra tallada hecha por el mismo hombre para adorarla después, un diablo, un profeta infalible o un buen hombre(digno de fe o un santo en la religión cristiana) que no tiene nada que ver con lo que hacen al adorarle.

Entonces el islam vino para liberar a la gente de la Adoración de personas y pasiones  a la adoración de un solo Dios. Ibn Abbas dijo: “El peor dios que ha sido adorado ha sido la pasión.”

Incluso la invitación del mensajero de Dios a los reyes cristianos y a los príncipes de la gente del libro al Islam solía terminarse con este versículo: « ¡Gente de la Escritura! Convengamos en una fórmula aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos sino a Alá, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como Señor fuera de Alá» (Sura: 3 / 64)

Y lo que ha echado a perder la vida y ha desviado a la gente no es el ateísmo, es que los ateos eran muy pocos y no tenían peso alguno a lo largo de la historia. Es el politeísmo (asociarle a Dios otros dioses) lo que ha hecho que la gente adorara  otros ídolos en lugar de Dios alegando ser sus intercesores ante Dios. Lo que ha constituido un terreno fértil para la brujería y la magia que generan los mitos y las supersticiones, causando así el deterioro del ser humano a nivel mental “Quien asocia a Alá otros dioses es como si cayera del cielo: las aves se lo llevarán o el viento lo arrastrará a un lugar lejano.”(Sura: 22/ 31)

Entonces, la vida espiritual, como el islam la quiere, se basa sobre la pura unicidad de Dios y esta última se basa también  en 4 elementos a los que alude la sura Al An3am (Sura Los rebaños, y es la sexta sura en el Corán) y que se considera como la sura de la unicidad:
Primero: no optar por nadie fuera de Dios como dios.  “Di: « ¿Buscaré a otro diferente de Alá como Señor. Él que es el Señor de todo?»” (Sura 6/ 164)

Segundo: no optar por nadie fuera de Dios como aliado: “Di: « ¿Tomaré como amigo a otro distinto de Alá, creador de los cielos y de la tierra, Que alimenta sin ser alimentado?»” (Sura 6/ 14)

Tercero: no optar por nadie fuera de Dios como juez: “« ¿Buscaré, pues, a otro diferente de Alá como juez, siendo Él Quien os ha revelado la Escritura explicada detalladamente?»” (Sura 6: 114)

Cuarto: complacer a Dios debe ser el único propósito: “Di: «Mi azalá, mis prácticas de piedad, mi vida y mi muerte pertenecen a Alá, Señor del universo. No tiene asociado. Se me ha ordenado esto y soy el primero en someterse a Él»” (Sura 6/ 162-163)

Si se cumplen éstos elementos sabiéndolos y actuando de acuerdo con ellos la unicidad de Dios se realizará y es la base de la vida y la razón de la existencia islámica.


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El gran sabio del Islam: Sheikh. Yusuf El karadawi


Traducido por el profesor Othman HJIRA

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