martes, 19 de marzo de 2024

¿Por qué la crucifixión de Jesús contradice las profecías del Antiguo Testamento?

Escrito por: Othman Hjira 

El beso de Judas, Giordano Luca, Nápoles, 1655. 

En el evangelio de Juan hay un texto en el que Jesús reconoce que Dios oye sus súplicas y le da las gracias por ello: “Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes.” (Juan 11:41-42). Si aquí Jesús declara que Dios siempre le oye, ¿por qué no le iba a oír en su súplica más intensa en el momento más duro de su vida? ¿Sería coherente decir que Dios le decepcionó cuando se quejó del abandono?

Lo más raro es que existe un texto muy extraño en Hebreos donde se afirma que Dios liberó a Jesús de la muerte por ser temeroso a Dios: “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.” (Hebreos 5:7) ¿No es contradictorio que el Nuevo Testamento aquí diga que fue oído y liberado y que en otra parte diga que fue entregado a los romanos y crucificado?

En el evangelio de Juan aparece un indicio muy llamativo respecto al momento de la detención de Jesús. Pasó algo que no es nada normal, algo en el que hemos de reflexionar y no pasar por alto: “Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra.” (Juan 18:4-6) Eso de “retrocedieron y cayeron a tierra” ¿no indica que bajaron unos ángeles para protegerle y salvarle tal como viene en Lucas 22 “Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle”? Y si el ángel vino para fortalecerle, eso significa que Dios respondió su invocación como dice en Hebreos 5:7, entonces ¿no es contradictorio que después digan que fue entregado a sus enemigos y que se puso a quejar del abandono?

Para zanjar esta cuestión de si fue crucificado o salvado vamos a tomar como árbitro y juez las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento y ver qué nos cuentan sobre esta dramática escena. El hecho de recurrir a estas profecías se debe a que en el evangelio de Lucas aparece una declaración atribuida a Jesús en la cual hace hincapié en la necesidad del cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento como prueba de su veracidad: “Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.” (Lucas 24:44) Vamos a tomar esta declaración de Jesús como punto de partida para averiguar lo que nos cuentan dichas profecías sobre la muerte de Jesús en la cruz.

Profecía (1):

"No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.  Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy." (Juan 13: 18-19)

La profecía “El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar” fue mencionada en Salmo 41:9,  y todos los cristianos saben que este Salmo habla de Jesús ya que se refiere a la traición de uno de sus discípulos: Judas Iscariote. Sin embargo, y contra todo pronóstico, este Salmo profetizaba que Jesús iba a ser protegido por Dios, que no iba a ser entregado a la voluntad de sus enemigos, y que Dios le iba a levantar: En el día malo lo librará Jehová”; “Jehová lo guardará, y le dará vida”; “Será bienaventurado en la tierra, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos”; “Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar.”; “Que mi enemigo no se huelgue de mí.

Profecía (2)

En el evangelio de Mateo aparece otra vez un nuevo texto que hace referencia a Jesús citando también un Salmo: “le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.” (Mateo 4:6)

Esta profecía fue mencionada en Salmo 91:11-12. Este Salmo profetizaba que a Jesús no le pasaría nada y que Dios mandaría sus ángeles para protegerle y ponerle en alto y así mostrarle su salvación: “Él te librará del lazo del cazador”; “Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro”;  “No temerás el terror nocturno”; “Mas a ti no llegará.”; “No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada”; “yo también lo libraré”; “Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.”; “Me invocará, y yo le responderé”; “Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.  Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.”

Este Salmo mesiánico nos ofrece dos señales que sí se cumplieron. La primera tiene que ver con: “A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán”, y la segunda con: “Me invocará, y yo le responderé”, ¿Invocó Jesús a Dios para que le salvara? La respuesta es: sí, en Lucas 22:41-44 dice: "Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya (…) Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.”Y la respuesta de Dios fue: “Y se le apareció un ángel del cielor para fortalecerle.” ¿Cómo es posible que todo se cumpliese menos la salvación de Jesús de la muerte?

La profecía (3):

En Hechos 4 se menciona una profecía sobre Jesús tomada del Salmo 2, dice:

por boca de David tu siervo dijiste:

¿Por qué se amotinan las gentes,

Y los pueblos piensan cosas vanas?

Se reunieron los reyes de la tierra,

Y los príncipes se juntaron en uno

Contra el Señor, y contra su Cristo.” (Hechos 4: 25-26)

Lucas, el autor de Hechos de los Apóstoles, la interpreta como profecía sobre Jesús ya que en el versículo 7 del Salmo 2 aparece este texto: “Mi hijo eres tú, Yo te engendré hoy”. Si damos por sentado la interpretación de Lucas (aunque en lo personal pienso que se refiere al rey David y no a Jesús), ¿qué nos cuenta este Salmo sobre Jesús? Dice sobre aquellos que conspiraron “Contra Jehová y contra su ungido” que “El Señor se burlará de ellos” y “Luego hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira.” Si Jesús fue realmente humillado, golpeado y crucificado, ¿cómo pudo Lucas alegar que el Salmo 2 fuera mesiánico? Sería contradictorio e incoherente, ¡excepto si aceptamos que Jesús no fue el crucificado!

La profecía (4):

Nos vamos a quedar en Hechos 4 y vamos a ver otra cita interpretada por Lucas como profecía sobre Jesús: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.” (Hechos 4:11). La cita fue sacada de un texto que está en Salmo 118:22: “La piedra que desecharon los edificadores. Ha venido a ser cabeza del ángulo.

Si damos por sentado que Lucas acertó en su interpretación, vamos a encontrar que este Salmo profetizaba lo siguiente: “Desde la angustia invoqué a Jehová, Y me respondió Jehová, poniéndome en lugar espacioso. Jehová está conmigo; no temeré.” Luego prosigue “Todas las naciones me rodearon; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. (…) Me empujaste con violencia para que cayese, Pero me ayudó Jehová. Mi fortaleza y mi cántico es Jehová, Y él me ha sido por salvación.” Sí, exactamente como usted lo acaba de leer: ¡“Él me ha sido por salvación”! ¿Salvación de qué? “No moriré, sino que viviré, (…) Mas no me entregó a la muerte.” Por lo que Jesús responde: “Te alabaré porque me has oído, Y me fuiste por salvación.” ¿Se atrevería alguien más a alegar que Jesús fue entregado a sus enemigos y crucificado?

La profecía (5):

En el Salmo 20 aparece una profecía que muchos judíos y algunos cristianos consideran como mesiánica ya que habla del “ungido” de Jehová. Mientras que en el comienzo dice así: “Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda. Te envié ayuda dese el santuario, y desde Sion te sostenga”, en el versículo 6 confirma la salvación del ungido diciendo: “Ahora conozco que Jehová salva a su ungido; Lo oirá desde sus santos cielos con la potencia salvadora de su diestra.” 

La profecía (6):

En el Salmo 21 aparece otra profecía que habla de la salvación de los enemigos y que muchos consideran mesiánica también (aunque yo la considero davídica). Bueno, suponiendo que lo sea realmente, el Salmo comienza así: “El rey se alegra en tu poder, oh Jehova; y en tu salvación ¡cómo se goza! Le has concedido el deseo de su corazón, Y no le negaste la petición de sus labios.” ¿No le pidió Jesús a Dios que le salvara de aquella copa? ¡Definitivamente! Luego dice: “Porque intentaron el mal contra ti; Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.” ¿No maquinaron los judíos y los romanos para matar a Jesús y crucificarle con la ayuda de Judas Iscariote? Según este Salmo, no lograron hacerle ningún daño.

La profecía (7):

Si en todos estos Salmos se nota muy claramente que Jesús no fue crucificado ni matado, ¿por qué existe otra profecía que dice todo lo contrario: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Salmo 22:1)”? Esta frase es muy conocida entre los cristianos ya que, según ellos, representa el momento más dramático y triste en la vida de Jesús. Antes de analizar este Salmo y ver si realmente se refiere a Jesús, es importante recordar otra vez más que esta queja en sí es suficiente para demostrar que esta creencia es falsa ya que, por un lado, no tiene sentido decir que Jesús se ofreció voluntariamente a la muerte y al mismo tiempo escucharle quejándose y, por otro, ¿cómo es posible que un “dios” se queje a otro “Dios” del abandono que él mismo causó voluntariamente a sí mismo? ¡Solo una mente ingenua puede creer en una cosa en su contraria! Entonces, si Jesús dice que Dios siempre le oye cuando le invoca, ¿quién se quejó realmente del abandono de Dios?

Esta profecía se refiere a alguien que sí fue crucificado en su lugar por maquinación divina como castigo por su traición: Judas Iscariote. Leamos las pruebas:  

-          Este Salmo dice: “Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo.” (22:2), pero Jesús afirma todo lo contrario: “Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes.” (Juan 11:41-42), esta misma idea viene corroborada por otro texto que dice: “fue oído a causa de su temor reverente.” (Hebreos 5:7) ¿Entonces? Sería contradictorio decir que se refiere a Jesús.  

-          Dice el Salmo en el versículo 6: “Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.” ¿Es Jesús un gusano? ¿Es Jesús un oprobio de los hombres? ¿Es despreciado? Seguramente no, en cambio, ¿no es Judas Iscariote el personaje más odiado y despreciado de todos? Así es.

-          Este crucificado fue objeto de burla de todos aquellos que le veían: “Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía.” (Slm 22:7-8) Sería contradictorio decir que se refiere a Jesús mientras en los otros Salmos se afirma su salvación y su liberación.    

-          Ahora sí uno puede entender por qué el Nuevo Testamento nos ofrece dos versiones incoherentes sobre la muerte de Judas Iscariote, las dos concuerdan en su dura y humillada muerte, pero difieren en los detalles. La primera dice que Judas se arrepintió de sus actos y cuando quiso devolver las monedas a los sacerdotes que se las habían dado, estos no las aceptaron, entonces él las arrojó en el templo, y se suicidó ahorcándose debido a su gran desesperación causada por la magnitud de su traición (Mateo 27:5). La segunda versión es aún más extraña e increíble que la primera, está en Hechos 1:18: “Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron.” ¿Qué significa esta incoherencia tan alarmante en un libro considerado como “inspiración divina”? Eso corrobora la idea de que la muerte de Judas descrita en los evangelios fue tan solo una conjetura y que el crucificado fue él y no Jesús. Esa misma idea viene descrita en el Corán: “Y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no tienen ningún conocimiento de lo que pasó, sólo siguen conjeturas.” (Las mujeres: 157)  

-          Vamos a analizar de nuevo el texto del evangelio de Juan ya que nos da un indicio que nos puede conducir al mismo resultado: “Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra.” (Juan 18:4-6). El único personaje mencionado aquí, además de Jesús, fue Judas Iscariote, y lo más probable  es que en el momento en que “retrocedieron, y cayeron a tierra” ocurrió la salvación de Jesús por los ángeles como profetiza el Salmo 91: “A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán”, y la detención de Judas en su lugar como dice el Corán: “Pero no le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar.” (Las Mujeres: 156)” 

La profecía (8):

Tenemos otro Salmo que es muy raro, y su rareza radica en el hecho de que los cristianos creen que contiene profecías sobre Jesús y también sobre su traidor Judas Iscariote. Se trata del Salmo 69 y fue citado en Juan 19 y en Hechos 1.

En Juan 19 se menciona la última bebida (el vinagre) dada a la persona crucificada: “Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.” (Juan 19:28-30). Esta profecía fue expresada en el Salmo 69 del siguiente modo: “Y en mi sed me dieron a beber vinagre.” (Salmo 69:21)

Y en Hechos 1 hay un texto que hace referencia a Judas Iscariote mencionando también una profecía del mismo Salmo. El texto dice: “Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio.” (Hechos 1:20) El Salmo dice: “Sea su palacio asolado; En sus tiendas no haya morador.

La pregunta ahora ¿cómo es posible que el texto de Juan 19 considere que el Salmo 69 habla de Jesús y en Hechos 1 lo vea como profecía sobre su enemigo Judas Iscariote? Ya hemos visto en la profecía anterior que según el análisis del Salmo 22, la persona que fue crucificada es Judas y no Jesús, y aquí vamos a demostrar otra vez que este Salmo habla solo de Judas y no de Jesús. Leamos las pruebas:

-          El Salmo comienza con un llamado desesperado, una queja del abandono: “Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; (…) Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.” Seguramente está hablando de alguien a quien Dios no le presta atención, ni le oye, ni le escucha. En cambió Jesús expresó su gratitud del siguiente modo: “Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes.” (Juan 11:41-42).

-          Luego dice: “Dios, tú conoces mi insensatez,” (¡insensatez!!!) “Y mis pecados no te son ocultos.” (Slm 69:5) En ningún momento hemos leído u oído que Jesús fue insensato o que cometió algún pecado durante toda su vida. Esta declaración es suficiente para demostrar que la persona crucificada no fue Jesús, sino otro aborrecido.

-          Otra vez reconoce: “Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio” (Slm 69:19) ¿Quién estará hablando aquí? ¿Jesús o Judas Iscariote? Indudablemente corresponde al segundo, a quien le dieron de comer hiel y de beber vinagre en la cruz como castigo por su traición.

-          Sea su convite delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien, por tropiezo.” (Slm 69:22) Está hablando seguramente del fracaso de la intriga y de la traición de Judas. Como dice el proverbio: “El que cava un hoyo caerá en él, Y el que hace rodar una piedra, sobre él volverá (Proverbios 26:27)

La profecía (9):

Nos vamos a quedar con el texto de Hebreos 1 y vamos a analizar la frase que dice: “y tome otro su oficio.” (Hechos 1:20) la cual fue  profetizada en Salmo 109:8. Se trata seguramente de un Salmo que profetizaba sobre Judas Iscariote ya que es quien fue sustituido por otro discípulo: Matías, y fue quien: “Amó la maldición, y esta le sobrevino; Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él. Se vistió de maldición como de su vestido, Y entró como agua en sus entrañas, Y como aceite en sus huesos.”  (Slm 109:17-18).

Este Salmo nos revela verdades muy importantes de que el crucificado fue el mismo Judas y no Jesús. He aquí las pruebas:

-          Pon sobre él al impío, Y Satanás esté a su diestra.” (Slm 109:6) ¿No nos cuentan los evangelios que había dos ladrones crucificados con Jesús uno a su diestra y otro a su izquierda y que le insultaban también? ¿No es raro que lo profetice un Salmo que habla de Judas Iscariote?  

-          “Cuando fuere juzgado, salga culpable” Si los cristianos afirman que este Salmo habla de Judas Iscariote ¿en qué momento dicen que fue juzgado y salió culpable? ¡En ninguno! ¿Qué significa eso? Una de dos: o Judas Iscariote fue el juzgado, o este Salmo miente y su profecía es falsa.

-          “Y su oración sea para pecado. Sean sus días pocos; Tome otro su oficio.” (Slm 109:7-8) ¿En qué momento la oración de Jesús fue para pecado? Está hablando seguramente del traidor y su famosa oración: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

La profecía (10):

En Juan 15 existe una frase atribuida a Jesús en la que dice: “Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.” (Juan 15:25) Esta expresión fue sacada del Salmo 35:7 que dice: “Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa cavaron hoyo para mi alma.” Vamos a ver ahora qué dice Salmo 35, ¿está hablando del mesías salvado o del crucificado? ¿Qué profetiza sobre la conspiración planificada contra Jesús? Leamos lo que dice:

-          “Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan” (Slm 35:4) ¿No habla de la salvación de Jesús y del fracaso de la maquinación? ¿No hace recordar lo que ocurrió en Juan 18: “Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra.” (Juan 18:6)?

-          Por lo tanto, Dios manda sus ángeles a Jesús para salvarle: “Y el ángel de Jehová los persiga. Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa cavaron hoyo para mi alma.” (Slm 35:7) Sin lugar a dudas, lo que ocurrió en Juan 18:6 fue obra de un ángel, lo cual viene señalado en este texto atribuido a Jesús “¿O piensas que no puedo rogar a Mi Padre, y El pondría a mi disposición ahora mismo más de doce legiones de ángeles?” (Mateo 26:53). 

-          Y como consecuencia: “Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa, Y la red que él escondió lo prenda; Con quebrantamiento caiga en ella. (Slm 35:8) ¿No fue Judas Iscariote el que traicionó a Jesús? ¿No dice claramente aquí que cayó en el hoyo que él había cavado?

-          Mas sobre Jesús dice el Salmo: “Entonces mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación.” (Slm 35:9). Y “Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.” (Slm 35:26)

-          Y nosotros que amamos a Jesús (que la paz sea con él) y queremos su salvación así nos sentimos: “Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea exaltado Jehová, Que ama la paz de su siervo.” (Slm 35:27).

La profecía (11):

En Juan 19 existe una frase que se refiere al Jesús crucificado, dice: “Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo.” (Juan 19:36) la cual fue sacada del Salmo 34:20: “Él guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.

Primero, para crucificar a una persona lógicamente se le tiene que meter grandes clavos tanto en sus manos, como en sus pies, y si uno toca la parte dorsal de su mano se dará cuenta fácilmente de que es imposible que se metan grandes clavos allí sin que se rompa un hueso.

Segundo, este Salmo habla justamente de la salvación de Dios a los justos y de su condenación a los malvados. Leamos: “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.” (Slm 34:19); “Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán condenados. Jehová redime el alma de sus siervos, Y no serán condenados cuantos en él confían.” (Slm 34:21-22). Pero la señal más importante es esta: “Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.” (Slm 34:17), ¿clamó Jesús a Dios? La respuesta es sí: “Padre, si quieres, haz que pase de mí esta copa (…) Lleno de angustia, oraba con más intensidad. Y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.” (Lucas 22:41-44), ¿le oyó Dios? La respuesta también es sí: Se le apareció entonces un ángel del cielo, para fortalecerlo.” (Lucas 22:43) Ahora nos queda una sola pregunta ¿lo libró Dios de sus angustias? Según este Salmo y los demás Salmos sí, pero según los evangelios no. No hay peor ciego que el que no quiere ver.   

Total, todo lo que hemos visto en estos Salmos se confirma en muchas partes de la Biblia, a modo de ejemplo: “El que cava un hoyo caerá en él, Y el que hace rodar una piedra, sobre él volverá (Proverbios 26:27) “El que hiciere hoyo caerá en él; y al que aportillare vallado, le morderá la serpiente.” (Eclesiastés 10:8), “Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y retenido será con las cuerdas de su pecado. (Proverbios 5:22); “Tú te has dado a conocer como un juez siempre justo; en cambio, los malvados caen en su propia trampa.” (Salmo 9:16) ¿No se aplicaron estos proverbios en Judas Iscariote o fue salvado pese a su traición? “No le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro” (Las Mujeres: 156-157). Con Dios no se juega: “Ellos maquinaron y Allah también maquinó, y Allah es el mejor de los que maquinan.” (Los Botines: 30).

Una vez zanjado este asunto de la crucifixión de Jesús (que la paz sea con él), a continuación vamos a tratar el tema de su resurrección y ver sus graves incoherencias.

 

La escena de la resurrección y sus incoherencias:

Lo que vamos a leer a continuación es un conjunto de relatos contradictorios e incoherentes que muestran que la escena de la resurrección de Jesús despierta muchas sospechas y dudas ya que fueron basados solo en conjeturas y suposiciones sin ningún fundamento. Veamos:

-          ¿Cuántos días y cuántas noches pasó Jesús en la tumba?

Después de haber sido crucificado, se cree que el cuerpo de Jesús permaneció en la tumba durante tres días y tres noches. Esa creencia tiene como origen el texto de Mateo 12:40: "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches." ¿Qué tal si le digo que, según los evangelios, Jesús no cumplió los tres días ni las tres noches?

Según Marcos 15:42-47, Jesús fue enterrado la víspera del día de reposo, es decir, el viernes por la noche ya que el día de descanso de los judíos es el sábado. 

Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. E informado por el centurión, dio el cuerpo a José, el cual compró una sábana, y quitándolo, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían.

Si Jesús murió el viernes por la noche, eso significa que debió resucitar hasta el lunes por la noche. No obstante, en el evangelio de Marcos (16:1-6), vemos que Jesús resucitó el domingo a la madrugada. Es decir, ¡no completó los tres días ni las tres noches que él debía de pasar en la tumba!

Cuando pasó el día de reposo (que es sábado)María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.  Y muy de mañana, el primer día de la semana (que es domingo), vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.”

-          ¿Cuántas personas se fueron para sacarle de la tumba?

Marcos 16:1: "María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle." (3 personas)

Mateo 28:1: "Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. " (2 personas)

Lucas 23:54 y Lucas 24:1: "El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas." (El número no está determinado).

Juan 20:1 "El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro." (1 persona)

-          ¿Cuándo vinieron a la tumba?

Juan 20:1: "de mañana, siendo aún oscuro."

Marcos 16:2: "vinieron al sepulcro, ya salido el sol."

-          ¿A quién encontraron al entrar a la tumba?

Marcos 16:5: “Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.” (Un joven)

Lucas 24:4: “Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes.” (Dos varones)

Juan 20:12 “se inclinó (María) para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies.” (Dos ángeles)

 

Conclusión:

Con este trabajo hemos intentado abarcar la escena del sacrificio en todos sus aspectos y al parecer hay muchas incoherencias y contradicciones tanto a nivel lógico y racional como a nivel textual, es decir, entre los relatos presentados por los cuatro evangelios y entre las profecías del Antiguo Testamento. Esas incoherencias y contradicciones indican claramente que hay algo que no cuadra en este cuento, algo que huele a una mentira histórica muy grande que se alimenta de la ingenuidad de la gente que suele leer la Biblia con superficialidad y no con ojo crítico.

Al ver cómo las profecías de los Salmos concuerdan en que Dios salvaría y protegería Jesús de sus enemigos y que nada le pasaría, y que su traidor caería en el hoyo que había cavado, entonces solo queda declarar que la supuesta muerte de Jesús no fue sino un engaño.

El hecho de insistir en que Jesús fue el crucificado y no Judas Iscariote se debe a la necesidad urgente de darle a Jesús una cualidad de “salvador” para así no contradecir las profecías del Antiguo Testamento respecto a la persona del Mesías. No obstante, el Salvador esperado por los judíos tendría que ser “político”, es decir, salvarles de sus enemigos y así fundarles su propio reino, y no “espiritual”, de los pecados. Por tanto, el cuento de la crucifixión de Jesús servía para camuflar la verdadera salvación “política” (que no se cumplió con la venida de Jesús) y sustituirla por otra “espiritual”, de lo contrario, Jesús dejaría de ser considerado como el Mesías prometido y con ello todo el cristianismo se derrumbaría. No tienen otra opción. 

Con todo esto se confirma otra vez más que el Corán va de la mano con la verdadera versión profetizada por los Salmos: “Y dijeron: Hemos matado al Mesías, Jesús hijo de María, el Mensajero de Allah. Pero no le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar. Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No tienen conocimiento certero sino que siguen suposiciones, y ciertamente no lo mataron. Allah lo ascendió al cielo [en cuerpo y alma]. Allah es Poderoso, Sabio.” (Las Mujeres: 156-157).


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