Escrito por: Othman Hjira
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| El beso de Judas, Giordano Luca, Nápoles, 1655. |
En el
evangelio de Juan hay un texto en el que Jesús reconoce que Dios oye sus
súplicas y le da las gracias por ello: “Y Jesús, alzando los ojos a lo alto,
dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes.”
(Juan 11:41-42). Si aquí Jesús declara que Dios siempre le oye, ¿por qué no le
iba a oír en su súplica más intensa en el momento más duro de su vida? ¿Sería
coherente decir que Dios le decepcionó cuando se quejó del abandono?
Lo más raro es
que existe un texto muy extraño en Hebreos donde se afirma que Dios liberó a
Jesús de la muerte por ser temeroso a Dios: “Y Cristo, en los días de su
carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía
librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.” (Hebreos
5:7) ¿No es contradictorio que el Nuevo Testamento aquí diga que fue oído y
liberado y que en otra parte diga que fue entregado a los romanos y crucificado?
En el evangelio de Juan aparece un indicio muy llamativo respecto al momento de la detención de Jesús. Pasó algo que no es nada normal, algo en el que hemos de reflexionar y no pasar por alto: “Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra.” (Juan 18:4-6) Eso de “retrocedieron y cayeron a tierra” ¿no indica que bajaron unos ángeles para protegerle y salvarle tal como viene en Lucas 22 “Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle”? Y si el ángel vino para fortalecerle, eso significa que Dios respondió su invocación como dice en Hebreos 5:7, entonces ¿no es contradictorio que después digan que fue entregado a sus enemigos y que se puso a quejar del abandono?
Para zanjar
esta cuestión de si fue crucificado o salvado vamos a tomar como árbitro y juez
las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento y ver qué nos cuentan sobre
esta dramática escena. El hecho de recurrir a estas profecías se debe a que en
el evangelio de Lucas aparece una declaración atribuida a Jesús en la cual hace
hincapié en la necesidad del cumplimiento de las profecías del Antiguo
Testamento como prueba de su veracidad: “Estas son las palabras que os
hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que
está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.” (Lucas
24:44) Vamos a tomar esta declaración de Jesús como punto de partida para averiguar
lo que nos cuentan dichas profecías sobre la muerte de Jesús en la cruz.
Profecía
(1):
"No
hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la
Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.
Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo
soy." (Juan 13: 18-19)
La profecía
“El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar” fue
mencionada en Salmo 41:9, y todos los
cristianos saben que este Salmo habla de Jesús ya que se refiere a la traición
de uno de sus discípulos: Judas Iscariote. Sin embargo, y contra todo
pronóstico, este Salmo profetizaba que Jesús iba a ser protegido por Dios, que
no iba a ser entregado a la voluntad de sus enemigos, y que Dios le iba a levantar: “En el día malo lo librará Jehová”; “Jehová lo
guardará, y le dará vida”; “Será bienaventurado en la tierra, Y no lo
entregarás a la voluntad de sus enemigos”; “Mas tú, Jehová, ten
misericordia de mí, y hazme levantar.”; “Que mi enemigo no se huelgue de mí.”
Profecía (2)
En el
evangelio de Mateo aparece otra vez un nuevo texto que hace referencia a Jesús
citando también un Salmo: “le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo;
porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te
sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.” (Mateo
4:6)
Esta profecía
fue mencionada en Salmo 91:11-12. Este Salmo profetizaba que a Jesús no le pasaría
nada y que Dios mandaría sus ángeles para protegerle y ponerle en alto y así
mostrarle su salvación: “Él te librará del lazo del cazador”; “Con sus
plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro”; “No temerás el
terror nocturno”; “Mas a ti no llegará.”; “No te sobrevendrá mal, Ni plaga
tocará tu morada”; “yo también lo libraré”; “Le pondré en alto, por cuanto
ha conocido mi nombre.”; “Me invocará, y yo le responderé”; “Con él estaré yo
en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, Y
le mostraré mi salvación.”
Este Salmo
mesiánico nos ofrece dos señales que sí se cumplieron. La primera tiene que ver
con: “A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán”,
y la segunda con: “Me invocará, y yo le responderé”, ¿Invocó Jesús a
Dios para que le salvara? La respuesta es: sí, en Lucas 22:41-44 dice: "Y
él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de
rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se
haga mi voluntad, sino la tuya (…) Y estando en agonía, oraba más
intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la
tierra.”Y la respuesta de Dios fue: “Y se le apareció un ángel del cielor
para fortalecerle.” ¿Cómo es posible que todo se cumpliese menos la
salvación de Jesús de la muerte?
La profecía
(3):
En Hechos 4
se menciona una profecía sobre Jesús tomada del Salmo 2, dice:
“por boca
de David tu siervo dijiste:
¿Por qué se amotinan las gentes,
Y los pueblos piensan cosas vanas?
Se reunieron los reyes de la tierra,
Y los príncipes se juntaron en uno
Contra el Señor, y contra su Cristo.” (Hechos 4:
25-26)
Lucas, el
autor de Hechos de los Apóstoles, la interpreta como profecía sobre
Jesús ya que en el versículo 7 del Salmo 2 aparece este texto: “Mi hijo eres
tú, Yo te engendré hoy”. Si damos por sentado la interpretación de Lucas
(aunque en lo personal pienso que se refiere al rey David y no a Jesús), ¿qué
nos cuenta este Salmo sobre Jesús? Dice sobre aquellos que conspiraron “Contra
Jehová y contra su ungido” que “El Señor se burlará de ellos” y “Luego
hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira.” Si Jesús fue realmente
humillado, golpeado y crucificado, ¿cómo pudo Lucas alegar que el Salmo 2 fuera
mesiánico? Sería contradictorio e incoherente, ¡excepto si aceptamos que Jesús
no fue el crucificado!
La profecía
(4):
Nos vamos a
quedar en Hechos 4 y vamos a ver otra cita interpretada por Lucas como profecía
sobre Jesús: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los
edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.” (Hechos 4:11). La
cita fue sacada de un texto que está en Salmo 118:22: “La piedra que
desecharon los edificadores. Ha venido a ser cabeza del ángulo.”
Si damos por
sentado que Lucas acertó en su interpretación, vamos a encontrar que este Salmo
profetizaba lo siguiente: “Desde la angustia invoqué a Jehová, Y me
respondió Jehová, poniéndome en lugar espacioso. Jehová está conmigo; no
temeré.” Luego prosigue “Todas las naciones me rodearon; Mas en el
nombre de Jehová yo las destruiré. (…) Me empujaste con violencia para
que cayese, Pero me ayudó Jehová. Mi fortaleza y mi cántico es Jehová, Y él me
ha sido por salvación.” Sí, exactamente como usted lo acaba de leer: ¡“Él
me ha sido por salvación”! ¿Salvación de qué? “No moriré, sino que
viviré, (…) Mas no me entregó a la muerte.” Por lo que Jesús
responde: “Te alabaré porque me has oído, Y me fuiste por salvación.”
¿Se atrevería alguien más a alegar que Jesús fue entregado a sus enemigos y crucificado?
La profecía
(5):
En el Salmo
20 aparece una profecía que muchos judíos y algunos cristianos consideran como
mesiánica ya que habla del “ungido” de Jehová. Mientras que en el comienzo dice
así: “Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te
defienda. Te envié ayuda dese el santuario, y desde Sion te sostenga”, en
el versículo 6 confirma la salvación del ungido diciendo: “Ahora conozco que
Jehová salva a su ungido; Lo oirá desde sus santos cielos con la potencia
salvadora de su diestra.”
La profecía
(6):
En el Salmo
21 aparece otra profecía que habla de la salvación de los enemigos y que muchos
consideran mesiánica también (aunque yo la considero davídica). Bueno,
suponiendo que lo sea realmente, el Salmo comienza así: “El rey se alegra en
tu poder, oh Jehova; y en tu salvación ¡cómo se goza! Le has concedido el deseo
de su corazón, Y no le negaste la petición de sus labios.” ¿No le pidió
Jesús a Dios que le salvara de aquella copa? ¡Definitivamente! Luego dice: “Porque
intentaron el mal contra ti; Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.”
¿No maquinaron los judíos y los romanos para matar a Jesús y crucificarle con
la ayuda de Judas Iscariote? Según este Salmo, no lograron hacerle ningún daño.
La profecía
(7):
Si en todos
estos Salmos se nota muy claramente que Jesús no fue crucificado ni matado,
¿por qué existe otra profecía que dice todo lo contrario: “Dios mío, Dios
mío, ¿por qué me has abandonado? (Salmo 22:1)”? Esta frase es muy conocida entre
los cristianos ya que, según ellos, representa el momento más dramático y
triste en la vida de Jesús. Antes de analizar este Salmo y ver si realmente se
refiere a Jesús, es importante recordar otra vez más que esta queja en sí es
suficiente para demostrar que esta creencia es falsa ya que, por un lado, no
tiene sentido decir que Jesús se ofreció voluntariamente a la muerte y al mismo
tiempo escucharle quejándose y, por otro, ¿cómo es posible que un “dios” se
queje a otro “Dios” del abandono que él mismo causó voluntariamente a sí mismo?
¡Solo una mente ingenua puede creer en una cosa en su contraria! Entonces, si
Jesús dice que Dios siempre le oye cuando le invoca, ¿quién se quejó realmente
del abandono de Dios?
Esta
profecía se refiere a alguien que sí fue crucificado en su lugar por
maquinación divina como castigo por su traición: Judas Iscariote. Leamos las
pruebas:
-
Este Salmo
dice: “Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí
reposo.” (22:2), pero Jesús afirma todo lo contrario: “Padre, gracias te
doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes.” (Juan 11:41-42),
esta misma idea viene corroborada por otro texto que dice: “fue oído a causa
de su temor reverente.” (Hebreos 5:7) ¿Entonces? Sería contradictorio decir
que se refiere a Jesús.
-
Dice el
Salmo en el versículo 6: “Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los
hombres, y despreciado del pueblo.” ¿Es Jesús un gusano? ¿Es Jesús un
oprobio de los hombres? ¿Es despreciado? Seguramente no, en cambio, ¿no es Judas
Iscariote el personaje más odiado y despreciado de todos? Así es.
-
Este
crucificado fue objeto de burla de todos aquellos que le veían: “Estiran la
boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él;
Sálvele, puesto que en él se complacía.” (Slm 22:7-8) Sería contradictorio
decir que se refiere a Jesús mientras en los otros Salmos se afirma su
salvación y su liberación.
-
Ahora sí uno
puede entender por qué el Nuevo Testamento nos ofrece dos versiones
incoherentes sobre la muerte de Judas Iscariote, las dos concuerdan en su dura
y humillada muerte, pero difieren en los detalles. La primera dice que Judas se
arrepintió de sus actos y cuando quiso devolver las monedas a los sacerdotes
que se las habían dado, estos no las aceptaron, entonces él las arrojó en el
templo, y se suicidó ahorcándose debido a su gran desesperación causada por la
magnitud de su traición (Mateo 27:5). La segunda versión es aún más extraña e
increíble que la primera, está en Hechos 1:18: “Este, pues, con el salario
de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la
mitad, y todas sus entrañas se derramaron.” ¿Qué significa esta
incoherencia tan alarmante en un libro considerado como “inspiración divina”? Eso
corrobora la idea de que la muerte de Judas descrita en los evangelios fue tan
solo una conjetura y que el crucificado fue él y no Jesús. Esa misma idea viene
descrita en el Corán: “Y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no
tienen ningún conocimiento de lo que pasó, sólo siguen conjeturas.” (Las
mujeres: 157)
-
Vamos a
analizar de nuevo el texto del evangelio de Juan ya que nos da un indicio que
nos puede conducir al mismo resultado: “Pero Jesús, sabiendo todas las cosas
que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le
respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con
ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron,
y cayeron a tierra.” (Juan 18:4-6). El único personaje mencionado aquí,
además de Jesús, fue Judas Iscariote, y lo más probable es que en el momento en que “retrocedieron,
y cayeron a tierra” ocurrió la salvación de Jesús por los ángeles como
profetiza el Salmo 91: “A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos
te sostendrán”, y la detención de Judas en su lugar como dice el Corán: “Pero
no le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a
quien mataron en su lugar.” (Las Mujeres: 156)”
La profecía
(8):
Tenemos otro
Salmo que es muy raro, y su rareza radica en el hecho de que los cristianos creen
que contiene profecías sobre Jesús y también sobre su traidor Judas Iscariote. Se
trata del Salmo 69 y fue citado en Juan 19 y en Hechos 1.
En Juan 19
se menciona la última bebida (el vinagre) dada a la persona crucificada: “Después
de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la
Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de
vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un
hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre,
dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”
(Juan 19:28-30). Esta profecía fue expresada en el Salmo 69 del siguiente modo:
“Y en mi sed me dieron a beber vinagre.” (Salmo 69:21)
Y en Hechos
1 hay un texto que hace referencia a Judas Iscariote mencionando también una
profecía del mismo Salmo. El texto dice: “Porque está escrito en el libro de
los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y:
Tome otro su oficio.” (Hechos 1:20) El Salmo dice: “Sea su
palacio asolado; En sus tiendas no haya morador.”
La pregunta
ahora ¿cómo es posible que el texto de Juan 19 considere que el Salmo 69 habla
de Jesús y en Hechos 1 lo vea como profecía sobre su enemigo Judas Iscariote? Ya
hemos visto en la profecía anterior que según el análisis del Salmo 22, la
persona que fue crucificada es Judas y no Jesús, y aquí vamos a demostrar otra
vez que este Salmo habla solo de Judas y no de Jesús. Leamos las pruebas:
-
El Salmo
comienza con un llamado desesperado, una queja del abandono: “Sálvame, oh
Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno
profundo, donde no puedo hacer pie; (…) Cansado estoy de llamar; mi
garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.”
Seguramente está hablando de alguien a quien Dios no le presta atención, ni le
oye, ni le escucha. En cambió Jesús expresó su gratitud del siguiente modo: “Padre,
gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes.” (Juan
11:41-42).
-
Luego dice:
“Dios, tú conoces mi insensatez,” (¡insensatez!!!) “Y mis pecados no
te son ocultos.” (Slm 69:5) En ningún momento hemos leído u oído que
Jesús fue insensato o que cometió algún pecado durante toda su vida. Esta
declaración es suficiente para demostrar que la persona crucificada no fue
Jesús, sino otro aborrecido.
-
Otra vez
reconoce: “Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio” (Slm 69:19) ¿Quién
estará hablando aquí? ¿Jesús o Judas Iscariote? Indudablemente corresponde al
segundo, a quien le dieron de comer hiel y de beber vinagre en la cruz como
castigo por su traición.
-
“Sea su
convite delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien, por tropiezo.”
(Slm 69:22) Está hablando seguramente del fracaso de la intriga y de la
traición de Judas. Como dice el proverbio: “El que cava
un hoyo caerá en él, Y el que hace rodar una piedra, sobre él volverá”
(Proverbios 26:27)
La profecía
(9):
Nos vamos a
quedar con el texto de Hebreos 1 y vamos a analizar la frase que dice: “y
tome otro su oficio.” (Hechos 1:20) la cual fue profetizada en Salmo 109:8. Se trata
seguramente de un Salmo que profetizaba sobre Judas Iscariote ya que es quien fue
sustituido por otro discípulo: Matías, y fue quien: “Amó la maldición, y
esta le sobrevino; Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él. Se vistió de
maldición como de su vestido, Y entró como agua en sus entrañas, Y como aceite
en sus huesos.” (Slm 109:17-18).
Este Salmo
nos revela verdades muy importantes de que el crucificado fue el mismo Judas y
no Jesús. He aquí las pruebas:
-
“Pon
sobre él al impío, Y Satanás esté a su diestra.” (Slm 109:6) ¿No nos
cuentan los evangelios que había dos ladrones crucificados con Jesús uno a su
diestra y otro a su izquierda y que le insultaban también? ¿No es raro que lo
profetice un Salmo que habla de Judas Iscariote?
-
“Cuando fuere
juzgado, salga culpable” Si los cristianos afirman que este Salmo
habla de Judas Iscariote ¿en qué momento dicen que fue juzgado y salió
culpable? ¡En ninguno! ¿Qué significa eso? Una de dos: o Judas Iscariote fue el
juzgado, o este Salmo miente y su profecía es falsa.
-
“Y su
oración sea para pecado. Sean sus días pocos; Tome otro su oficio.” (Slm 109:7-8)
¿En qué momento la oración de Jesús fue para pecado? Está hablando seguramente
del traidor y su famosa oración: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado?”
La profecía
(10):
En Juan 15
existe una frase atribuida a Jesús en la que dice: “Pero esto es para que se
cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.”
(Juan 15:25) Esta expresión fue sacada del Salmo 35:7 que dice: “Porque sin
causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa cavaron hoyo para mi
alma.” Vamos a ver ahora qué dice Salmo 35, ¿está hablando del mesías
salvado o del crucificado? ¿Qué profetiza sobre la conspiración planificada contra
Jesús? Leamos lo que dice:
-
“Sean
avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y
avergonzados los que mi mal intentan” (Slm 35:4)
¿No habla de la salvación de Jesús y del fracaso de la maquinación? ¿No
hace recordar lo que ocurrió en Juan 18: “Cuando les dijo: Yo soy,
retrocedieron, y cayeron a tierra.” (Juan 18:6)?
-
Por lo
tanto, Dios manda sus ángeles a Jesús para salvarle: “Y el ángel de Jehová
los persiga. Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa
cavaron hoyo para mi alma.” (Slm 35:7) Sin lugar a dudas, lo que
ocurrió en Juan 18:6 fue obra de un ángel, lo cual viene señalado en este texto
atribuido a Jesús “¿O piensas que no puedo rogar a Mi Padre, y El
pondría a mi disposición ahora mismo más de doce legiones de ángeles?”
(Mateo 26:53).
-
Y como
consecuencia: “Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa, Y la red que él
escondió lo prenda; Con quebrantamiento caiga en ella.” (Slm 35:8)
¿No fue Judas Iscariote el que traicionó a Jesús? ¿No dice claramente aquí que
cayó en el hoyo que él había cavado?
-
Mas sobre
Jesús dice el Salmo: “Entonces mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará
en su salvación.” (Slm 35:9). Y “Sean avergonzados y confundidos a una
los que de mi mal se alegran; Vístanse de vergüenza y de confusión los que se
engrandecen contra mí.” (Slm 35:26)
-
Y nosotros que
amamos a Jesús (que la paz sea con él) y queremos su salvación así nos sentimos:
“Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, Y digan siempre:
Sea exaltado Jehová, Que ama la paz de su siervo.” (Slm 35:27).
La profecía
(11):
En Juan 19
existe una frase que se refiere al Jesús crucificado, dice: “Porque estas
cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso
suyo.” (Juan 19:36) la cual fue sacada del Salmo 34:20: “Él guarda todos
sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.”
Primero, para
crucificar a una persona lógicamente se le tiene que meter grandes clavos tanto
en sus manos, como en sus pies, y si uno toca la parte dorsal de su mano se
dará cuenta fácilmente de que es imposible que se metan grandes clavos allí sin
que se rompa un hueso.
Segundo, este
Salmo habla justamente de la salvación de Dios a los justos y de su condenación
a los malvados. Leamos: “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas
ellas le librará Jehová.” (Slm 34:19); “Matará al malo la maldad, Y los
que aborrecen al justo serán condenados. Jehová redime el alma de sus siervos,
Y no serán condenados cuantos en él confían.” (Slm 34:21-22). Pero la señal
más importante es esta: “Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de
todas sus angustias.” (Slm 34:17), ¿clamó Jesús a Dios? La respuesta es sí:
“Padre, si quieres, haz que pase de mí esta copa (…) Lleno
de angustia, oraba con más intensidad. Y era su sudor como grandes gotas de
sangre que caían hasta la tierra.” (Lucas 22:41-44), ¿le oyó
Dios? La respuesta también es sí: “Se
le apareció entonces un ángel del cielo, para fortalecerlo.” (Lucas 22:43) Ahora nos
queda una sola pregunta ¿lo libró Dios de sus angustias? Según este Salmo y los
demás Salmos sí, pero según los evangelios no. No hay peor ciego que el que no
quiere ver.
Total, todo
lo que hemos visto en estos Salmos se confirma en muchas partes de la Biblia, a
modo de ejemplo: “El que cava un hoyo caerá en él, Y el que hace
rodar una piedra, sobre él volverá” (Proverbios 26:27) “El que
hiciere hoyo caerá en él; y al que aportillare vallado, le morderá la
serpiente.” (Eclesiastés 10:8), “Prenderán al impío sus propias
iniquidades, Y retenido será con las cuerdas de su pecado.” (Proverbios
5:22); “Tú te has dado a conocer como un juez siempre justo; en cambio, los
malvados caen en su propia trampa.” (Salmo 9:16) ¿No se aplicaron estos
proverbios en Judas Iscariote o fue salvado pese a su traición? “No le mataron
ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro” (Las Mujeres:
156-157). Con Dios no se juega: “Ellos
maquinaron y Allah también maquinó, y Allah es el mejor de los que maquinan.”
(Los Botines: 30).
Una vez zanjado este asunto
de la crucifixión de Jesús (que la paz sea con él), a continuación vamos a tratar
el tema de su resurrección y ver sus graves incoherencias.
La escena de la resurrección y sus incoherencias:
Lo que vamos a leer a continuación es un conjunto de relatos
contradictorios e incoherentes que muestran que la escena de la resurrección de
Jesús despierta muchas sospechas y dudas ya que fueron basados solo en
conjeturas y suposiciones sin ningún fundamento. Veamos:
-
¿Cuántos días y cuántas noches pasó Jesús en la tumba?
Después de haber sido crucificado, se cree que el cuerpo de Jesús
permaneció en la tumba durante tres días y tres noches. Esa creencia tiene como
origen el texto de Mateo 12:40: "Porque como estuvo Jonás en el vientre
del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el
corazón de la tierra tres días y tres noches." ¿Qué tal si le digo
que, según los evangelios, Jesús no cumplió los tres días ni las tres noches?
Según Marcos 15:42-47, Jesús fue enterrado la víspera del día de
reposo, es decir, el viernes por la noche ya que el día de descanso de los
judíos es el sábado.
“Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la
víspera del día de reposo, José de Arimatea, miembro noble del concilio, que
también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el
cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo
venir al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. E informado por el
centurión, dio el cuerpo a José, el cual compró una sábana, y quitándolo,
lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una
peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. Y María Magdalena
y María madre de José miraban dónde lo ponían.”
Si Jesús murió el viernes por la noche, eso significa que debió
resucitar hasta el lunes por la noche. No obstante, en el evangelio de Marcos
(16:1-6), vemos que Jesús resucitó el domingo a la madrugada. Es decir, ¡no
completó los tres días ni las tres noches que él debía de pasar en la tumba!
“Cuando pasó el día de reposo (que es sábado), María Magdalena, María la madre de Jacobo,
y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de
mañana, el primer día de la semana (que es domingo), vinieron al
sepulcro, ya salido el sol. Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la
piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la
piedra, que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un
joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se
espantaron. Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el
que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le
pusieron.”
-
¿Cuántas personas se fueron para sacarle de la tumba?
Marcos 16:1: "María Magdalena, María la madre de Jacobo, y
Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle." (3 personas)
Mateo 28:1: "Pasado el día de reposo, al amanecer del
primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el
sepulcro. " (2 personas)
Lucas 23:54 y Lucas 24:1: "El primer día de la semana, muy de
mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían
preparado, y algunas otras mujeres con ellas." (El número no está
determinado).
Juan 20:1 "El primer día de la semana, María Magdalena fue de
mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro."
(1 persona)
-
¿Cuándo vinieron a la tumba?
Juan 20:1: "de mañana, siendo aún oscuro."
Marcos 16:2: "vinieron al sepulcro, ya salido el sol."
-
¿A quién encontraron al entrar a la tumba?
Marcos 16:5: “Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un
joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se
espantaron.” (Un joven)
Lucas 24:4: “Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he
aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras
resplandecientes.” (Dos varones)
Juan 20:12 “se inclinó (María) para mirar dentro del
sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban
sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies.” (Dos ángeles)
Conclusión:
Con este
trabajo hemos intentado abarcar la escena del sacrificio en todos sus aspectos
y al parecer hay muchas incoherencias y contradicciones tanto a nivel lógico y
racional como a nivel textual, es decir, entre los relatos presentados por los
cuatro evangelios y entre las profecías del Antiguo Testamento. Esas
incoherencias y contradicciones indican claramente que hay algo que no cuadra
en este cuento, algo que huele a una mentira histórica muy grande que se
alimenta de la ingenuidad de la gente que suele leer la Biblia con
superficialidad y no con ojo crítico.
Al ver cómo las profecías de los Salmos concuerdan en que Dios salvaría y protegería Jesús de sus enemigos y que nada le pasaría, y que su traidor caería en el hoyo que había cavado, entonces solo queda declarar que la supuesta muerte de Jesús no fue sino un engaño.
El hecho de
insistir en que Jesús fue el crucificado y no Judas Iscariote se debe a la
necesidad urgente de darle a Jesús una cualidad de “salvador” para así no
contradecir las profecías del Antiguo Testamento respecto a la persona del
Mesías. No obstante, el Salvador esperado por los judíos tendría que ser “político”,
es decir, salvarles de sus enemigos y así fundarles su propio reino, y no “espiritual”,
de los pecados. Por tanto, el cuento de la crucifixión de Jesús servía para
camuflar la verdadera salvación “política” (que no se cumplió con la venida de
Jesús) y sustituirla por otra “espiritual”, de lo contrario, Jesús dejaría de
ser considerado como el Mesías prometido y con ello todo el cristianismo se
derrumbaría. No tienen otra opción.
Con todo esto se confirma otra vez más que el Corán va de
la mano con la verdadera versión profetizada por los Salmos: “Y dijeron:
Hemos matado al Mesías, Jesús hijo de María, el Mensajero de Allah. Pero no le
mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien
mataron en su lugar. Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No
tienen conocimiento certero sino que siguen suposiciones, y ciertamente no lo
mataron. Allah lo ascendió al cielo [en cuerpo y alma]. Allah es Poderoso,
Sabio.” (Las Mujeres: 156-157).
