"Y Allah les pone un ejemplo a los creyentes: La mujer
de Faraón cuando dijo: ¡Señor mío! Haz para mí junto a Ti una casa en el
Jardín, y sálvame de Faraón y de sus actos; y sálvame de la gente
injusta." (Sura 66: 11)
Cada uno que lee este versículo de manera
superficial y simple dirá que se trata simplemente de una súplica de la mujer
de Faraon que pidió a Dios que le construyera una casa junto a Él en el
paraíso, y esa petición es la de casi todos los creyentes. Pero este versículo
entraña una serie de lecciones y de secretos que intentaremos revelar aquí:
1- La mujer como un
ejemplo a seguir para los creyentes: El islam nunca ha estado en contra de la
mujer ni ha despreciado su rol en la vida. Es todo lo contrario, la mujer es un
componente básico de cada sociedad, es quien educa a las futuras generaciones y
quien apoya constantemente al hombre. Y despreciarla, es como despreciar a la
mitad de la sociedad, y una sociedad fuerte y sólida no puede avanzar si no se da a cada individuo los derechos y
el valor que merece. Por eso el Corán ha elegido la Mujer de Faraón como
ejemplo a todos los creyentes para hacernos entender que se puede aprender
también de la mujer, de sus principios, de su sabiduría y de sus posturas
sólidas aún en los momentos más difíciles.
2- A la hora de
pedirle a Dios que le hiciera una casa en el Jardín, la Mujer de Faraón dio a
entender que lo que buscaba principalmente era estar junto a Dios. Por eso
dijo: "Haz para mí junto a Ti una casa", y no dijo: "Haz para mí
una casa junto a Ti". Fíjese bien que ella pidió estar junto a Dios antes
de la casa en el Jardín. Otra cosa más de suma importancia: La Mujer de Faraón
no pidió un palacio en el paraíso sino una casa a pesar de que pasó toda su
vida en los palacios de Faraón quien dijo a su pueblo: " Y
llamó Faraón a su gente, dijo: ¡Gente mía! ¿Acaso no me pertenece la soberanía
de Egipto y estos ríos que corren a mis pies? ¿Es que no lo veis?" (Sura 43: 51). De allí deducimos
que la Mujer de Faraón merece de verdad ser un muy buen ejemplo a seguir para
todos, es que a pesar de vivir una vida lujosa en los palacios de Faraón sin
que le faltara nada, lo que le importaba verdaderamente era estar únicamente
junto a Dios en una casa en el Jardín y no en un palacio. Era consciente de la
verdad de la vida mundanal a la que Dios la describe: " Sabed que la vida del mundo es en realidad juego
y distracción, así como apariencia, jactancia entre vosotros y rivalidad en
riqueza e hijos. Es como una lluvia que admira a los sembradores por las
plantas que genera, pero que después se secan y las ves amarillentas hasta
convertirse en deshecho. En la Última Vida habrá un duro castigo, y también
perdón de Allah y beneplácito. La vida del mundo no es más que el disfrute del
engaño." (Sura 57:
20)
3- Nunca se debe
generalizar: Fíjese bien que a pesar de ser la mujer de uno de los incrédulos
más famosos en la historia de la humanidad, la Mujer de Faraón tenía una
personalidad fuerte y única, nunca estuvo de acuerdo con lo que hacía su esposo
y ni siquiera se sometió a su voluntad y a su orgullo cosa que muchos hombres
creyentes de hoy en día no podrán hacer. Uno tiene que tener principios propios
y una personalidad fuerte a la hora de defender la verdad sin temerle a nadie
excepto a Dios.
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