viernes, 24 de octubre de 2014

Los secretos del Corán: "La mujer de Faraón cuando dijo: ¡Señor mío! Haz para mí junto a Ti una casa en el Jardín"

"Y Allah les pone un ejemplo a los creyentes: La mujer de Faraón cuando dijo: ¡Señor mío! Haz para mí junto a Ti una casa en el Jardín, y sálvame de Faraón y de sus actos; y sálvame de la gente injusta." (Sura 66: 11)

 Cada uno que lee este versículo de manera superficial y simple dirá que se trata simplemente de una súplica de la mujer de Faraon que pidió a Dios que le construyera una casa junto a Él en el paraíso, y esa petición es la de casi todos los creyentes. Pero este versículo entraña una serie de lecciones y de secretos que intentaremos revelar  aquí:

1-      La mujer como un ejemplo a seguir para los creyentes: El islam nunca ha estado en contra de la mujer ni ha despreciado su rol en la vida. Es todo lo contrario, la mujer es un componente básico de cada sociedad, es quien educa a las futuras generaciones y quien apoya constantemente al hombre. Y despreciarla, es como despreciar a la mitad de la sociedad, y una sociedad fuerte y sólida no puede avanzar  si no se da a cada individuo los derechos y el valor que merece. Por eso el Corán ha elegido la Mujer de Faraón como ejemplo a todos los creyentes para hacernos entender que se puede aprender también de la mujer, de sus principios, de su sabiduría y de sus posturas sólidas aún en los momentos más difíciles.

2-      A la hora de pedirle a Dios que le hiciera una casa en el Jardín, la Mujer de Faraón dio a entender que lo que buscaba principalmente era estar junto a Dios. Por eso dijo: "Haz para mí junto a Ti una casa", y no dijo: "Haz para mí una casa junto a Ti". Fíjese bien que ella pidió estar junto a Dios antes de la casa en el Jardín. Otra cosa más de suma importancia: La Mujer de Faraón no pidió un palacio en el paraíso sino una casa a pesar de que pasó toda su vida en los palacios de Faraón quien dijo a su pueblo: "  Y llamó Faraón a su gente, dijo: ¡Gente mía! ¿Acaso no me pertenece la soberanía de Egipto y estos ríos que corren a mis pies? ¿Es que no lo veis?" (Sura 43: 51). De allí deducimos que la Mujer de Faraón merece de verdad ser un muy buen ejemplo a seguir para todos, es que a pesar de vivir una vida lujosa en los palacios de Faraón sin que le faltara nada, lo que le importaba verdaderamente era estar únicamente junto a Dios en una casa en el Jardín y no en un palacio. Era consciente de la verdad de la vida mundanal a la que Dios la describe: " Sabed que la vida del mundo es en realidad juego y distracción, así como apariencia, jactancia entre vosotros y rivalidad en riqueza e hijos. Es como una lluvia que admira a los sembradores por las plantas que genera, pero que después se secan y las ves amarillentas hasta convertirse en deshecho. En la Última Vida habrá un duro castigo, y también perdón de Allah y beneplácito. La vida del mundo no es más que el disfrute del engaño." (Sura 57: 20)

3-      Nunca se debe generalizar: Fíjese bien que a pesar de ser la mujer de uno de los incrédulos más famosos en la historia de la humanidad, la Mujer de Faraón tenía una personalidad fuerte y única, nunca estuvo de acuerdo con lo que hacía su esposo y ni siquiera se sometió a su voluntad y a su orgullo cosa que muchos hombres creyentes de hoy en día no podrán hacer. Uno tiene que tener principios propios y una personalidad fuerte a la hora de defender la verdad sin temerle a nadie excepto a Dios.        

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