viernes, 19 de julio de 2024

¿Por qué el Anticristo es Constantino y el Hijo del Hombre es el profeta Muhammad?

            Autor: Othman Hjira, sacado del libro: La Caja Negra de la Biblia.


El libro del Apocalipsis es un intento de interpretar anticipadamente la visión de Daniel 7, según la cual el profeta Daniel vio cuatro bestias saliendo del mar, cada una simboliza un reino: el imperio neobabilónico que era muy potente y activo simbolizado por un león con alas de águila; el imperio medo-persia cuyas conquistas se extendieron hasta el Mar Adriático y Etiopía; el imperio de Alejandro Magno y sus grandes victorias, y las cuatro cabezas simbolizan las cuatro divisiones del reino después de su muerte; el imperio romano, el más grande y poderoso. Este último, tiene un gran poder en la tierra, y aparecen en él diez reyes luego aparece un rey que va a humillar a tres reyes. Es un rey incrédulo que va a cambiar los tiempos y la ley. Su poder durará “tiempo, tiempos y medio tiempo”, luego su reino será eternamente arrancado de modo que aparecerá un nuevo reino que tendría el poder supremo y sometería a los reyes hasta el fin de los días. Este reino empezará con la aparición del “Hijo del Hombre”.

Los cristianos consideran que el término “hijo de Hombre” se refiere a Jesús (saw) y que la cuarta bestia se refiere al imperio romano; mientras que el pequeño cuerno, la boca que hablaría grandes cosas, y que sería derrotada por el último reino encabezado por el “hijo del Hombre”, sería el Anticristo. En realidad, este rey fue Constantino y no el Anticristo.   

Primero, los diez cuernos (reyes) de los que habla la visión fueron quienes opresaron y reprimieron a los primeros cristianos, y solo hay que indagar en los libros de la historia de la iglesia desde los tres primeros siglos y hasta la conversión de Constantino al cristianismo (recién modificado), no vamos a encontrar sino las diez famosas atrocidades cometidas desde Nerón hasta Diocleciano.


Segundo, el pequeño cuerno que va a aparecer después de los diez reyes y derribar a tres reyes representa al emperador Constantino que va a aparecer después de las diez atrocidades y que va a ser cruelmente competido por tres emperadores más: Majencio, Maximinio Daya y Licinio. Constantino mató a Majencio en el año 312 en la batalla del Puente Milvo, Licincio mató a Maximinio Daya tras su alianza con Constantino, y finalmente Constantino mató a  Licincio en el año 326 después de que hubo una profunda discrepancia entre los dos. La visión lo resume del siguiente modo: “Y los diez cuernos significan que de aquel reino (el imperio romano) se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará.

Entonces, aunque los cristianos no lo quieren reconocer, Constantino, considerado santo en el catolicismo por ser el fundador de la falsa iglesia (la gran ramera), concuerda perfectamente con la bestia pequeña que es diferente a las demás ya que es aterradora y tiene boca y ojos, es decir, con capacidad de hablar y pensar. En efecto, el riesgo de Constantino se manifestó en los litigios que causó a nivel de creencias entre las diferentes ramas cristianas de la época. Tenía una “boca que habla cosas grandes”,  era un pagano que luego declaró su conversión al cristianismo en su lecho de muerte (según la iglesia) y fue quien impuso la naturaleza divina de Jesús y la igualó a la del Padre en el Concilio de Nicea (325)Y hablará palabras contra el Altísimo,”, y así empezó a perseguir y torturar a los cristianos que rechazaron las resoluciones de dicho concilio “y a los santos del Altísimo quebrantará y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo”. Además, fue Constantino quien emitió un decreto según el cual el domingo (el día del Sol) se convertiría en el día de reposo en lugar del sábado, y fue quien se encargó de establecer de forma oficial la fecha para la conmemoración del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre aunque los evangelios indican que nació en primavera o en verano: “y pensará en cambiar los tiempos y la ley. ¿No se refiere la visión a Constantino? Si los cristianos lo reconocen, eso acabaría con su religión ya que es uno de los grandes fundadores de la iglesia.

Según algunas interpretaciones, la expresión “Tiempo, tiempos y medio tiempo” se dice que se refiere a un periodo de tiempo, dos periodos y medio periodo. De hecho, encontramos que después de tres siglos y medio del gobierno de Constantino aparece el profeta Muhammad y con ello empiezan las grandes conquistas islámicas en Europa, Asia y África hasta llegar más tarde a conquistar la capital del imperio “Constantinopla”: “se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin,  y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. 

A pesar de todas estas modificaciones que experimentó el cristianismo tras la conversión de los romanos, la iglesia tapa esta verdad y sostiene que los últimos eventos relacionados con la derrota del pequeño cuerno ocurrirán en la segunda venida del Mesías, es decir, en el Apocalipsis (por eso este libro está lleno de fábulas, bestias y representaciones mágicas). Vamos a ver hasta qué punto podría ser aceptable esta explicación cristiana.

-          La visión de Daniel no menciona que el Mesías “Hijo del Hombre” vendría a la tierra dos veces, una antes de la derrota del pequeño cuerno y otra después, sino una sola vez (por cierto, ninguna profecía mesiánica en la Biblia dice que el Mesías tendría dos venidas).

-          El reino de los santos del Altísimo no es un reino espiritual como sostiene el autor del Apocalipsis ya que la interpretación dada a esta visión en Daniel 7 dice: “y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.” Por lo tanto, el nuevo reino tiene un dominio de la misma naturaleza del cuarto reino y todos los reyes le servirán y le obedecerán, lo cual es una prueba de que tendrá un dominio terrenal.

-          Jesús no vino a derrocar el imperio romano, él mismo dijo: “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.” (Marcos 12:17). Y no hay que olvidar que se cree que fueron los romanos quienes crucificaron a Jesús, por lo tanto, fueron ellos quienes le derrotaron y no al revés.

-          La religión cristiana no derrotó al imperio romano, de lo contrario, los rituales y creencias paganas prevalecientes se infiltraron en la teología, la liturgia, los símbolos y las fiestas cristianas.

-          Otra prueba más de que se refiere al islam y los árabes es que este reino, según Jesucristo, seguramente no va a ser judío del pueblo de Israel, sino de otra nación diferente: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a una nación que produzca los frutos de él.” (Mateo 21:43). ¿No fueron los musulmanes quienes se apoderaron de los territorios romanos y hasta llegaron a conquistar su capital Constantinopla? Por tanto, el hijo de Hombre señalado en la visión del profeta Daniel no puede ser sino el profeta Muhammad: y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

 

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