Autor: Othman Hjira, sacado del libro: La Caja Negra de la Biblia.
El
libro del Apocalipsis es un intento de interpretar anticipadamente la visión de
Daniel 7, según la cual el profeta Daniel vio cuatro bestias
saliendo del mar, cada una simboliza un reino: el imperio neobabilónico que era
muy potente y activo simbolizado por un león con alas de águila; el imperio
medo-persia cuyas conquistas se extendieron hasta el Mar Adriático y Etiopía; el
imperio de Alejandro Magno y sus grandes victorias, y las cuatro cabezas
simbolizan las cuatro divisiones del reino después de su muerte; el imperio
romano, el más grande y poderoso. Este último,
tiene un gran poder en la tierra, y aparecen en él diez reyes luego aparece un
rey que va a humillar a tres reyes. Es un rey incrédulo que va a cambiar los
tiempos y la ley. Su poder durará “tiempo, tiempos y medio tiempo”,
luego su reino será eternamente arrancado de modo que aparecerá un nuevo reino
que tendría el poder supremo y sometería a los reyes hasta el fin de los días.
Este reino empezará con la aparición del “Hijo del Hombre”.
Los
cristianos consideran que el término “hijo de Hombre” se refiere a Jesús (saw)
y que la cuarta bestia se refiere al imperio romano; mientras que el pequeño
cuerno, la boca que hablaría grandes cosas, y que sería derrotada por el último
reino encabezado por el “hijo del Hombre”, sería el Anticristo. En realidad,
este rey fue Constantino y no el Anticristo.
Primero, los diez
cuernos (reyes) de los que habla la visión fueron quienes opresaron y
reprimieron a los primeros cristianos, y solo hay que indagar en los libros de
la historia de la iglesia desde los tres primeros siglos y hasta la conversión
de Constantino al cristianismo (recién modificado), no vamos a encontrar sino
las diez famosas atrocidades cometidas desde Nerón hasta Diocleciano.
Segundo, el pequeño
cuerno que va a aparecer después de los diez reyes y derribar a tres reyes
representa al emperador Constantino que va a aparecer después de las diez
atrocidades y que va a ser cruelmente competido por tres emperadores más:
Majencio, Maximinio Daya y Licinio. Constantino mató a Majencio en el año 312
en la batalla del Puente Milvo, Licincio mató a Maximinio Daya tras su alianza
con Constantino, y finalmente Constantino mató a Licincio en el año 326 después de que hubo
una profunda discrepancia entre los dos. La visión lo resume del siguiente
modo: “Y los diez cuernos significan
que de aquel reino (el imperio romano) se levantarán diez
reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los
primeros, y a tres reyes derribará.”
Entonces, aunque
los cristianos no lo quieren reconocer, Constantino, considerado santo en el
catolicismo por ser el fundador de la falsa iglesia (la gran ramera), concuerda
perfectamente con la bestia pequeña que es diferente a las demás ya que es
aterradora y tiene boca y ojos, es decir, con capacidad de hablar y pensar. En
efecto, el riesgo de Constantino se manifestó en los litigios que causó a nivel
de creencias entre las diferentes ramas cristianas de la época. Tenía una “boca
que habla cosas grandes”, era un
pagano que luego declaró su conversión al cristianismo en su lecho de muerte
(según la iglesia) y fue quien impuso la naturaleza divina de Jesús y la igualó
a la del Padre en el Concilio de Nicea (325) “Y hablará palabras contra el
Altísimo,”, y así empezó a perseguir y torturar a los cristianos que
rechazaron las resoluciones de dicho concilio “y a los santos del Altísimo
quebrantará y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio
tiempo”. Además, fue Constantino quien emitió un decreto según el cual el
domingo (el día del Sol) se convertiría en el día de reposo en lugar del
sábado, y fue quien se encargó de establecer de forma oficial la fecha para la
conmemoración del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre aunque los evangelios
indican que nació en primavera o en verano: “y pensará en cambiar los tiempos y la
ley”. ¿No
se refiere la visión a Constantino? Si los cristianos lo reconocen, eso
acabaría con su religión ya que es uno de los grandes fundadores de la iglesia.
Según algunas
interpretaciones, la expresión “Tiempo, tiempos y medio tiempo” se dice
que se refiere a un periodo de tiempo, dos periodos y medio periodo. De hecho,
encontramos que después de tres siglos y medio del gobierno de Constantino
aparece el profeta Muhammad y con ello empiezan las grandes conquistas
islámicas en Europa, Asia y África hasta llegar más tarde a conquistar la
capital del imperio “Constantinopla”: “se sentará el Juez, y le quitarán su
dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y
que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo,
sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino
eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”.
A pesar de todas
estas modificaciones que experimentó el cristianismo tras la conversión de los
romanos, la iglesia tapa esta verdad y sostiene que los últimos eventos
relacionados con la derrota del pequeño cuerno ocurrirán en la segunda venida
del Mesías, es decir, en el Apocalipsis (por eso este libro está lleno de
fábulas, bestias y representaciones mágicas). Vamos a ver hasta qué punto
podría ser aceptable esta explicación cristiana.
-
La visión de Daniel
no menciona que el Mesías “Hijo del Hombre” vendría a la tierra dos veces, una
antes de la derrota del pequeño cuerno y otra después, sino una sola vez (por
cierto, ninguna profecía mesiánica en la Biblia dice que el Mesías tendría dos
venidas).
-
El reino de los
santos del Altísimo no es un reino espiritual como sostiene el autor del
Apocalipsis ya que la interpretación dada a esta visión en Daniel 7 dice: “y
que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo,
sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino
eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.” Por lo tanto,
el nuevo reino tiene un dominio de la misma naturaleza del cuarto reino y todos
los reyes le servirán y le obedecerán, lo cual es una prueba de que tendrá un
dominio terrenal.
-
Jesús no vino a
derrocar el imperio romano, él mismo dijo: “Dad a César lo que es de César,
y a Dios lo que es de Dios.” (Marcos 12:17). Y no hay que olvidar que se
cree que fueron los romanos quienes crucificaron a Jesús, por lo tanto, fueron
ellos quienes le derrotaron y no al revés.
-
La religión
cristiana no derrotó al imperio romano, de lo contrario, los rituales y
creencias paganas prevalecientes se infiltraron en la teología, la liturgia,
los símbolos y las fiestas cristianas.
-
Otra prueba más de
que se refiere al islam y los árabes es que este reino, según Jesucristo,
seguramente no va a ser judío del pueblo de Israel, sino de otra nación
diferente: “Por
tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a una
nación que produzca los frutos de él.” (Mateo 21:43). ¿No fueron los musulmanes
quienes se apoderaron de los territorios romanos y hasta llegaron a conquistar
su capital Constantinopla? Por tanto, el hijo de Hombre señalado en
la visión del profeta Daniel no puede ser sino el profeta Muhammad: “y he aquí con las nubes
del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de
días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado
dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su
dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será
destruido.”
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